BADEN-POWELL     SAN JORGE     THOR HEYERDAHL     JOHN HARGRAVE     ERNEST THOMPSON SETON     William Hillcourt

Guía para El Jefe de Tropa

 

Guía para el Jefe de Tropa

Por: Lord Baden-Powell de Gilwell

 

 

A MANERA DE PROLOGO  

 

No hay que preocuparse del volumen de este libro.

El Escultismo no es ciencia abstracta ni difícil; antes bien es juego alegre si se le aborda por el lado bueno. Al mismo tiempo es instructivo y (como la misericordia) beneficia tanto al que da como al que recibe.    

El vocablo "Escultismo" ha venido a significar un método para formar al ciudadano, mediante juegos que se adaptan a la naturaleza de la niñez. 

En este mundo, las niñas son de mucha importancia, pues cuando las madres de la nación son buenas ciudadanas y mujeres de carácter, se preocupan de que sus hijos no carezcan de estos atributos. Según marchan las cosas, se hace indispensable el adiestramiento para ambos sexos, y se imparte por medio de actividades de los Scouts y de las Guías. Los principios son los mismos, tanto para los varones como para las niñas; la única diferencia estriba en cuestión de detalles.   

En una de sus novelas, el escritor inglés A. S. M. Hútchinson, sugiere que lo que la juventud necesita es ambiente sano; pues éste se lo proporciona el Escultismo; y es el mismo que Dios ha brindado a todo el mundo: aire libre, felicidad y oportunidad de ser útil.    

Sin duda alguna, el Jefe de Tropa al iniciar a sus muchachos en las actividades del Escultismo, se impone el deber de participar en esa misma felicidad y utilidad. Descubre que ha emprendido una labor mucho más elevada de lo que se imaginó al comenzarla, puesto que se da cuenta que rinde un servicio a Dios y a la humanidad, servicio digno de que le consagre toda su vida        

Si se espera que este libro indique los peldaños para subir hasta la cúspide de una perfecta sabiduría, se sufrirá un desengaño.    

Me propongo simplemente delinear, a guisa de sugestión, lo que hemos encontrado que nos podría dar buenos resultados y las razones que lo justifican.   

Un hombre lleva a la práctica las sugestiones que se le hacen con tanto mayor afán cuanto mejor comprenda los fines de ellas.

Así es que gran parte de estas páginas se referirán  de preferencia a los objetivos de los pasos y no a sus detalles; éstos podrán ser colegidos por el principiante, ayudado por su propio ingenio y en consonancia con el ambiente que lo rodea.  

 

Baden Powell of Gilwell

 

INTRODUCCIÓN A LA PRIMERA EDICION

 

GUIA PARA EL JEFE DE TROPA

 

Poco antes de que estallara la Primera Guerra Mundial, Baden Powell había preparado y dirigido un curso para Jefes de Tropa. Para poder dar este curso, hizo unos apuntes relativos al adiestramiento de muchachos mediante el Escultismo. Después de terminado el conflicto se le sugirió que esos apuntes bien podrían ser publicados en forma de libro. Los revisó a la luz de la experiencia que se había adquirido, pues de mil maneras la guerra fue una prueba por la cual paso el adiestramiento del scout, y fue así como, en 1920, apareció la obra originalmente escrita en inglés con el título de "Aids to Scoutmastership" (Guía para el Jefe de Tropa).           

En aquel mismo año se celebró en Londres la Primera Reunión (Jamboree) Mundial de Scouts, con el fin de fundar y estimular la Fraternidad Mundial de Scouts En dicha reunión, Baden Powell fue aclamado espontáneamente como Jefe de los Scouts del Mundo, honor que él siempre consideró como el más elevado de todos los que había recibido.         

Diez años después se publicó una edición corregida de "Aids to Scoutmastership". Y a mí me tocó el honor de colaborar en su preparación. Baden Powell me solicitó que cooperase con él ya que, en mi carácter de Jefe de Campo del Parque de Gilwell, era mi deber, así como satisfacción, seguir y exponer las sugestiones y consejos contenidos en este libro para el adiestramiento práctico de los Jefes de Tropa. Había además a la sazón otro vínculo que unía más estrechamente al Jefe Scout con el Parque de Gilwell. En 1929, al entrar el Escultismo en su mayoría de edad - por decirlo así - y celebrarse el Tercer Jamboree Mundial de Scouts, se le confirió al Jefe Scout un título de nobleza del Reino Unido. Por recomendación del Comité Scout Internacional, el Jefe Scout agregó a su nombre el título de Lord y el de Gilwell, llamándose entonces Lord Baden Powell of Gilwell, puesto que el Parque de Gilwell había sido reconocido como el Centro Internacional de Adiestramiento de los Scouts. Por otra parte, tanto los miembros que integraban el Comité, como el propio Jefe, abrigaban el deseo de poner de relieve la distinción que la monarquía británica había conferido a la Fraternidad Mundial de los Scouts.        

Las principales partes en que se dividen ambas ediciones de la obra se basaban en un cuadro que ideó el Jefe Scout y en el cual hizo constar el análisis de las cualidades propias a todo verdadero ciudadano y las prácticas del Escultismo que las inculcan. Según costumbre suya, Baden Powell siempre revisaba su material, empeñándose en presentarlo en lenguaje tan claro como fuera posible. Uno de los resultados de esta constante revisión fue el cuadro bien simplificado del Esquema para el Adiestramiento del Scout, cuadro qué incluyó en su obra autobiográfica intitulada "Lessons from the Varsity of Life" (Lecciones tomadas de la Escuela de la Vida).      

La edición mundial de esta "Guía Para el Jefe de Tropa", se ciñe a este último análisis. El material de las primeras ediciones ha sido amoldado ligeramente para que se conforme a ella, y se han llenado unos cuantos vacíos con párrafos tomados de otras obras de Baden Powell. En vista del propósito que persigue esta nueva edición, para elevarla del plan nacional al internacional, se ha evitado hacer referencias a ciertas prácticas educativas inglesas, tan en boga en la tercera década de este siglo, pero que ya no son ni pertinentes ni oportunas. El trabajo de redacción en inglés fue ejecutado con toda idoneidad por William Hillcourt, miembro del personal de redacción de los Boy Scouts de Estados Unidos, quien durante su vida de Escultismo ha seguido con asiduidad y orgullo el sendero que abrió BP           

Nos es grato dejar constancia del reconocimiento de que es acreedora Lady Baden Powell, quien generosamente ha dado su consentimiento y estímulo para que pudiera prepararse esta edición.          

Mi propio y firme criterio es que el Escultismo, por todo el mundo, necesita tornarse hacia la idea original y simple de que es un juego, que ayudará al autodesarrollo del muchacho con la más mínima intervención posible por parte de los adultos. Si nosotros, que nos hemos elegido para desempeñar el alto cargo de ser sus directores, nos proponemos ACORDARNOS DE CUANDO ÉRAMOS MUCHACHOS en nuestra vida cotidiana y en todas nuestras actividades de Escultismo, haremos mejor nuestro trabajo y obtendremos mejores resultados. Para lograr esto no hay ayuda más excelente que la ofrecida por la Fraternidad Scout, que es en sí una fuerza poderosa para fomentar la buena voluntad y el entendimiento no sólo nacional, sino también internacionalmente.           

Apoyada en este criterio, la presente edición de "Guía para el Jefe de Tropa" sale ahora a la luz pública. Acariciamos la esperanza de que esta obra ha de contribuir a mantener vivo el verdadero Espíritu del Escultismo, tal cual lo vislumbró su Fundador. Nuestro anhelo es que ayude a los Jefes de Tropa, en todo el mundo, a comprender los fines y métodos de nuestras actividades.

 

J. S. WILSON

Director Honorario Oficina Internacional de los Boy Scouts

(1939 - 1953) 

 

 

 

PARTE I
CÓMO ADIESTRAR AL MUCHACHO

- El Jefe de Tropa
- El Muchacho
- Escultismo

 

 

 

El Jefe de Tropa guía al muchacho con el espíritu de un hermano mayor.

 

EL JEFE DE TROPA

 

Como palabra preliminar de aliento para los que aspiran a ser Jefes de Tropa, quisiera desvanecer el concepto errado que usualmente se tiene sobre que, para llegar a lucirse como Jefe de Tropa, el individuo debe ser émulo del Admirable Caballero Crichton, es decir, ser sabio...

No hay tal cosa.        

 

Sencillamente, lo que sí debe ser es hombre-muchacho, esto es:

1) Poseer espíritu de muchacho y saber, como primera medida, colocarse en su plano;          

 

2) ser consciente de las necesidades, perspectivas y deseos inherentes a las distintas edades de los muchachos;           

 

3) tratar con el muchacho individualmente, y no en conjunto, y

 

4) fomentar el espíritu de cooperación para obtener los mejores resultados.

 

Con referencia al primero de estos puntos, es de saber que el Jefe de Tropa no tiene que ser ni maestro de escuela, ni oficial de mando, ni director espiritual, ni tampoco instructor. Todo lo que se requiere es el don de saber gozar con provecho del aire libre, compenetrarse del anhelo de los muchachos, y tener el tino de encontrarles otras personas que los encarrilen en la debida dirección, ya sea con respecto a materia de señales o de dibujo, del estudio de la naturaleza o de la exploración.           

Tiene que hacer las veces de hermano mayor, esto es, considerar las cosas desde el punto de vista del muchacho, aconsejarlo, y guiarlo por el buen sendero, transmitiéndole entusiasmo. Como un verdadero hermano mayor, debe apreciar el valor de las tradiciones de su familia y procurar que las conserve, aun cuando para ello necesite emplear mucha firmeza. Eso es todo. El Movimiento es una confraternidad de alegría, tanto más jovial cuanto que en el juego del Escultismo se hace una gran obra para los demás: combatir el engendro del egoísmo.           

Con respecto al segundo punto, diremos que existe por ahí gran variedad de manuales que tratan de los aspectos sucesivos de la vida del adolescente.         

En cuanto al tercer punto, la misión del Jefe de Tropa - de suyo muy interesante - es procurar que el muchacho muestre sus recónditos sentimientos e imponerse sutilmente de lo que anida en su alma.       

Logrado esto debe asir lo bueno que encierra su ser, para desarrollarlo a fin de que elimine lo malo. Por malo que sea el carácter de una persona, siempre hay en él un lado bueno. El juego consiste en acertar a descubrir esa buena semilla; saber cultivarla y abonarla, para que llegue a fructificar con mayor abundancia. Esto no es instruir a la joven mentalidad; es educarla.     

Por lo que hace al cuarto punto: en el adiestramiento para el Escultismo, el Sistema de Patrullas o grupos refleja en su conjunto la expresión del adiestramiento individual, que en la práctica indica todo lo que al muchacho se le ha enseñado.      

El Sistema de Patrullas cuenta también con un valioso elemento para la formación del carácter, si se sabe aprovecharlo como se debe. Mueve a cada muchacho a tratar de asumir alguna responsabilidad personal por el bien de su tropa. Induce a cada patrulla o tropa a preocuparse del descargo de alguna misión bien definida que sea de provecho para la Tropa. Interpretando este espíritu, el Jefe de Tropa queda en condiciones de juzgar, no solamente su propia instrucción, sino también sus ideas con respecto a la perspectiva moral de sus scouts. A la luz de ese espíritu, el scout mismo va comprendiendo poco a poco que tiene voz y voto en lo que hace la tropa de que forma parte. El Sistema de Patrullas hace que la Tropa, y por ende todo el Escultismo, sea un esfuerzo genuinamente cooperativo.  

 

EL DEBER DEL JEFE DE TROPA 

 

Del ejemplo personal del Jefe de Tropa depende en gran medida su éxito en el adiestramiento del muchacho. Es asunto fácil llegarse a convertir uno en héroe, así como lo es el insinuarse como hermano mayor del muchacho. A medida que el tiempo nos aleja de nuestros días juveniles, se nos va olvidando la gran capacidad que posee la juventud para admirar a sus héroes.           

El Jefe de Tropa, quien para sus muchachos es un héroe, tiene en sus manos una poderosa palanca para su desarrollo; pero esto también le impone una seria responsabilidad. Los muchachos no tardan en descubrirle alguna característica o rasgo, no importa cuán pequeño, provenga éste de alguna virtud o de algún defecto. El natural imitador de los muchachos inconscientemente hace suyos sus gestos, los  modales que muestre, su ceño, su felicidad radiante, o su mirada de impaciencia; su voluntad para disciplinarse o flaquezas morales...  No solo se fija en todo esto, sino lo imita.    

Por lo tanto, para lograr que cumplan con todo el espíritu de los cánones de la Ley Scout, es preciso que el Jefe de Tropa la observe él mismo con escrupulosidad en todos los actos de su vida. De este modo bastará apenas una palabra suya para que los muchachos acaten sus indicaciones.  

La tarea del Jefe de Tropa se asemeja al juego de golf, a la siega y a la pesca con anzuelo. Si uno se precipita, no llega a ninguna parte; ni siquiera hasta donde llegaría aun movido por impulso apático... Pero es necesario actuar. De nada sirve permanecer inmóvil. La disyuntiva es: avanzar o estancarse. Por consiguiente, avancemos... y hagámoslo jovialmente.        

 

Lealtad al Movimiento

 

El Jefe de Tropa debe recordar que además de su deber en particular para con sus muchachos, tiene otro en general para con el Movimiento. Nuestra intención de convertir a los muchachos en buenos ciudadanos tiende a beneficiar a la nación, pues así ésta podrá contar con hombres viriles y dignos de confianza, cuya concordia y espíritu de rectitud la mantengan unida en el interior y en paz con los vecinos.   

Investidos del deber de enseñar la abnegación y la disciplina, mediante la propia práctica y el ejemplo, es preciso que los Jefes de Tropa estén por encima de mezquinos resentimientos personales, y deben tener tal amplitud de criterio que les permita subordinar sus propios puntos de vista a una norma de pensamiento más elevada. A ellos les toca enseñar a sus muchachos a ser ecuánimes, cada uno en su respectiva órbita, como piezas del engranaje de una maquinaria. Cada Jefe de Tropa tiene señalada su esfera de trabajo, y cuanto más se dedica a él tanto más responderán los Scouts al adiestramiento. Luego, tornando la mirada a los propósitos más elevados que persigue el Movimiento, o a los efectos de la labor diez años más tarde, será posible aquilatar en su justa proporción los detalles de hoy           .

Cuando un Jefe de Tropa no quiere seguir concienzudamente la línea de conducta requerida, la única actitud varonil que debe adoptar es decirlo sin ambages a su Comisionado o a la Oficina Nacional, y si no se pueden arreglar las cosas, entonces que deje el trabajo. En primer lugar, cuando entró a desempeñarlo lo hizo con los ojos abiertos, y resulta peregrino que, si después encuentra que no le satisfacen los detalles, se queje de que la culpa de todo la tienen los superiores.      

Afortunadamente, en nuestro Movimiento, debido a la descentralización y a que se deja a las autoridades locales libertad de acción, recortamos muchos de los trámites engorrosos que siempre han sido causa de fricciones y quejas en muchos organismos.       

También tenemos la buena fortuna de contar con un cuerpo de jefes de tropa de amplio criterio en su perspectiva y en la lealtad que en general le guardan al Movimiento.       

 

Recompensa del Jefe de Tropa       

 

Una vez cierto individuo se atrevió a decirme que el hombre más feliz de la tierra era él; y tuve a bien informarle que había otro aun más feliz que él: yo.  

No vaya a suponerse que en la consecución de esta felicidad no nos salieron al paso mil contrariedades. Todo lo contrario.       

Lo que nos da el gozo completo de haberlas vencido es precisamente la satisfacción de que no nos arredraron los obstáculos que se nos presentaron, y haber sabido soportar con determinación las punzadas de las espinas.           

No debe esperarse que la vida sea un lecho de rosas; si así fuera, no valdría la pena vivirla.     

De la misma manera, al tratar con los Scouts, uno está sujeto a sufrir desencantos y contratiempos. Hay que armarse de paciencia. Hay personas que con frecuencia echan a perder sus obras o carrera por falta de paciencia más que por el efecto de la bebida u otros vicios. Habrá que soportar con paciencia, hasta cierto punto, críticas mordaces y otros sinsabores; pero a la larga llegará la recompensa.      

La satisfacción que se deriva de haber tratado de cumplir uno con su deber, aun a costa de sacrificios personales, y de haber desarrollado el carácter de los muchachos, que les dará un horizonte diferente de la vida, trae consigo un premio que la palabra escrita no alcanza a describir fielmente. El hecho de haber trabajado para que no se repitan esos males que, de darles rienda suelta, pronto darían al traste con nuestros  jóvenes, le proporciona al hombre un consuelo firme de que por lo menos ha hecho algo por su patria, por humilde que sea su condición.

Tal es el espíritu que debe animar a los jefes de tropa, comisionados, miembros de los comités, instructores, organizadores y secretarios (a todos los cuales describe genéricamente y con acierto, el vocablo "scouter") en la labor que hacen por el Movimiento Scout.   

A este ejército de trabajadores voluntarios se debe la organización y propagación del Escultismo. Ahí tenemos una prueba notable, aunque muda, de ese delicado espíritu de patriotismo que yace bajo la superficie de la mayoría de las naciones. Estos hombres ofrecen su tiempo y energías, y en muchos cases también su dinero, a la tarea de organizar el adiestramiento de muchachos, sin que ni por un momento pase por su mente la idea de merecer premio o alabanzas por la obra que hacen. Es que sencillamente aman a su patria y a sus semejantes.

 

 

 

Miembros de la familia del Escultismo: Lobato, Scout y Rover.

 

EL MUCHACHO        

 

EL PRIMER paso que se debe dar para el éxito en el adiestramiento de un scout es tratar de conocer algo de la vida de los muchachos en general y luego la de ése en particular.           

Cierto doctor inglés (Saleeby) hablando en Londres ante la Sociedad de Ética, dijo lo siguiente: "El primer requisito para que un maestro tenga éxito es conocer la naturaleza del muchacho. Ni el niño ni la niña es edición pequeña de un hombre o de una mujer; ni es una hoja de papel en blanco sobre la que el maestro debe escribir. No. Todo niño tiene su propia curiosidad peculiar, hija de su inexperiencia, es decir, una mentalidad misteriosa para el adulto, que necesita ayuda atinada, estimulo y modelación, o modificación y hasta restricción."      

En lo que sea posible, será bueno recordar cuáles eran las ideas de uno cuando era muchacho, para poder entender mejor sus sentimientos y anhelos. Habrá que tomar en consideración las siguientes cualidades del muchacho:    

 

Genio. Debe tenerse presente que un muchacho por naturaleza siempre está rebosante de buen humor. Puede que éste se incline a lo superficial, pero siempre le hace apreciar una broma o un chascarrillo y ver el lado cómico de las cosas. Esta actitud permite al que trabaja con muchachos contar con una oportunidad placentera y radiante para facilitarle su obra, y lo habilita además para hacerse compañero jovial con sólo participar en la alegría de la ocasión, en vez de que se le tome por capataz.     

Valentía. Generalmente el muchacho es animoso, además de no ser miedoso. Por naturaleza no es quejumbroso, aunque más tarde llegue a serlo, cuando haya perdido el respeto a sí mismo o cuando ha frecuentado la compañía de los quejosos.        

Confianza. El muchacho por lo general tiene suprema confianza en sus propias facultades. Por lo tanto, no le gusta que se le trate como si fuera chicuelo, ni que se le diga que haga las cosas o la

manera de hacerlas. Prefiere ensayar por su propia cuenta, aunque se equivoque; pero precisamente al cometer errores adquiere experiencia y forja su carácter.    

Agudeza. Raro es el muchacho que no sea más perspicaz que un lince. Es fácil instruirle en lo relativo a la observación, fijar la atención en las cosas y deducir el significado de éstas.       

Amor a la Aventura. El muchacho que habita en la ciudad es casi siempre más inquieto que sus hermanos del campo, debido a los sucesos que a diario ocurren en la ciudad, tales como el paso raudo de un coche de bomberos que acuden a un incendio, o una viva pelea entre dos de sus vecinos, etc. No puede permanecer en una colocación por más de uno o dos meses, pues bien pronto le entra el irresistible deseo de cambiar de posición.           

Sensibilidad. Cuando un muchacho encuentra alguien que se interesa en él, responde y va donde se le dirige; y aquí es en donde entra esa admiración a los héroes que le sirve de gran fuerza auxiliar al Jefe de Tropa        

Lealtad. Esta es una de las características del muchacho que debe inspirar esperanza ilimitada en él. Los muchachos son generalmente amigos leales entre sí, y de ese modo la amistad es en cada uno de ellos casi natural. Es lo único que considera como deber. Puede dar la impresión de ser egoísta; pero, por regla general, debajo de esa superficie, siente un ansia por ayudar a los demás, y éste es el terreno fértil que nuestro adiestramiento de Escultismo trata de cultivar       

 

Si se consideran y estudian estas diversas cualidades del muchacho, uno puede discernir la mejor manera de adaptar la instrucción del adiestramiento a sus inclinaciones. El fruto de este estudio es el primer peldaño para alcanzar el éxito en esa instrucción. Yo he tenido el placer de encontrarme, en el transcurso de una semana, con tres muchachos en distintos centros, acerca de quienes me informaron que, antes de haber sido tocados por la influencia del Escultismo, eran díscolos incorregibles y bribonzuelos de tomo y lomo. Los respectivos Jefes de Tropa, en cada caso particular de loa tres, descubrieron las buenas cualidades que yacían latentes bajo la superficie de las malas, y habiendo asido aquéllas pusieron los muchachos a trabajar en tareas adecuadas a su disposición moral; y ahora ahí están esos tres excelentes y toscos mozalbetes trabajando espléndidamente sin parecerse en nada a lo que antes eran. Solamente por el logro de estos tres triunfos aislados, se justifica el esfuerzo de haber organizado las Tropas.  

En un artículo que apareció en la revista inglesa "Teacher's World", se describe de la siguiente manera esa complicada obra de la Naturaleza: el muchacho:   

"A juzgar por mi propia experiencia, yo diría que los muchachos viven en un mundo aparte exclusivamente suyo... un mundo que ellos se han hecho para sí mismos; y en ese mundo no tienen cabida ni los maestros ni las lecciones. El mundo del muchacho tiene sus propios acontecimientos y normas, códigos y chismes y opinión pública.

                       

No hay que olvidar que en cuanto el muchacho ingresa

al Escultismo, quiere empezar inmediatamente a explorar.

Así pues, no se debe cohibir su entusiasmo dándole

al principio demasiadas explicaciones preliminares.

Satisfáganse sus deseos con juegos y prácticas de exploración

y después incúlquensele poco a poco los detalles elementales.   

 

"Contra el viento y marea por parte de maestros y padres, los muchachos se mantienen leales a su propio mundo. Obedecen su propio código, por diferente que sea al que se les inculca en el hogar y en el aula. Prefieren sufrir contentos el martirio que los adultos les infligen a ser desleales a su propio código.      

"El código del maestro, por ejemplo, ordena el silencio, precaverse de los peligros y la conducta decorosa. El código de los muchachos es diametralmente opuesto: prescribe la bulla, los riesgos y el tumulto.       

"¡Diversión, pleitos y hartazgos! Estos son los tres elementos principales del mundo del muchacho. Son fundamentales. Son por los que verdaderamente se preocupa, y no tienen nada que ver con maestros ni con libros de texto.         

"Según la opinión pública en el Reino de los Muchachos, eso de sentarse durante cuatro horas diarias, en un cuarto, ante un pupitre, es una miserable pérdida de tiempo y de sol. ¿Habrá alguien que sepa de algún muchacho, (uno natural y saludable) que haya conocido algún muchacho que, interrumpiendo su retozo al aire libre, vaya y suplique a la mamá que le permita sentarse en la sala?    

"Claro que no. Un muchacho no es un animalito que se pueda relegar a un escritorio; tampoco es para tenerlo echado. Tampoco es pacifista, ni partidario de "la seguridad ante todo", ni aficionado a la lectura seria, ni filósofo.           

"Sencillamente es un muchacho hecho y derecho -¡qué Dios lo bendiga! - rebosante de retozo y pelea, travesuras arriesgadas y bullanguería, observación y alboroto. Y si no es así, entonces no es normal.       

"Que siga librándose la batalla entre el código de los maestros y el de los muchachos. éstos vencerán en lo futuro como han vencido en lo pasado. Pocos de entre ellos se someterán y se ganarán becas; pero la abrumadora mayoría persistirá en su espíritu de rebeldía, y llegarán a ser los hombres más capacitados y más nobles de la nación.           

"¿Acaso no es cierto, como la historia lo confirma, que a Édison, quien patentó mil invenciones suyas, cuando era niño lo despachó a su casa el maestro con una nota en la que decía de él que era "demasiado estúpido para aprender"?     

"¿No es cierto que los maestros de escuela consideraban torpes a Newton y a Darwin, quienes más tarde enunciaron célebres teorías científicas?     

"¿Es que no existen centenares de ejemplos análogos de haber resultado, andando el tiempo, útil y eminente el desaplicado de la clase? ¿Y no es esto prueba de que nuestros métodos actuales de enseñanza son deficientes para el desarrollo de la aptitud de los muchachos?

"¿Es que no es posible tratar a los muchachos como tales? ¿No podríamos adaptar la gramática y la historia, la geografía y la aritmética, a las necesidades del mundo de los muchachos? ¿No podríamos traducir nuestra sapiencia de adultos al lenguaje de la vida de ellos?          

"¿Acaso no tiene razón el muchacho, después de todo, en mantener su propio código de justicia y obras y aventuras?     

"¿Es que no está anteponiendo la acción a los estudios, como debe hacerlo? ¿No es en realidad un pequeña obrero sorprendente que se desempeña por sí solo, a falta de inteligente dirección?     

"¿No sería infinitamente más apropiado que por algún tiempo los maestros dedicaran sus estudios a analizar las maravillas de la vida del muchacho que por el momento tratan en vano de doblegar y reprimir?           

"¿Por qué nadar contra la corriente, si ésta, al fin y al cabo, corre en el mismo sentido que uno desea ir?

"¿No es hora ya de que adaptemos y armonicemos nuestros fútiles métodos a los hechos incontestables? ¿Por qué hemos de insistir en comentar plañideramente: "cosas de muchacho", en vez de regocijarnos de la energía, ánimo e iniciativa que tan admirablemente despliegan los muchachos? ¿Y cuál tarea puede ser más noble y más íntima, para el verdadero maestro, que la de encauzar alegremente las fuerzas salvajes de la naturaleza del muchacho por las sendas del servicio a la sociedad?"      

 

 

El ambiente y las tentaciones.         

 

Como ya se ha dicho, el primer paso en el camino hacia el éxito es conocer al muchacho; pero el segundo es conocer su hogar. Solamente después de familiarizarse con el ambiente que rodea al muchacho cuando no se encuentra en compañía de los Scouts, puede el Jefe de Tropa decidir a ciencia cierta cuáles elementos debe poner en juego para influenciarlo.   

Cuando se ha granjeado la simpatía y apoyo de los padres del muchacho y los ha inducido a formar consorcio con él en el desarrollo de un interés más pleno por la obra de la Tropa y el objetivo del Movimiento, entonces la labor del Jefe de Tropa se vuelve proporcionalmente liviana.

De vez en cuando pueden presentarse en el hogar influencias malignas que deben ser contrarrestadas. Además existen otras tentaciones contra las cuales el instructor del muchacho tendrá que estar listo a entrar en lid. Más, si ya está advertido de ellas, probablemente lo encontrarán preparado a emplear métodos para que no ejerzan maleficencia en los muchachos de que se hace cargo, y de esta manera poder desarrollar su carácter del mejor modo. 

El cinematógrafo ofrece una de las tentaciones más formidables. Indudablemente, las películas ejercen irresistible atracción en los muchachos, y algunas personas se devanan constantemente los sesos buscando medios para dominarla; pero sucede que ésta es una de esas cosas que sería muy difícil de contener, aun cuando ello fuera altamente deseable. La cuestión es, antes bien, aprovechar las películas de la mejor manera posible para que sirvan a nuestros fines. Partiendo del principio de abordar cualquier dificultad aparejándonos a ella y encaminándola en la propia dirección que uno sigue, debemos esforzarnos en aislar lo que tenga de valor el cinematógrafo, y luego tornarlo en ventaja del objetivo de instruir al muchacho. No cabe duda de que puede convertirse en instrumento poderoso para lo malo, mediante simple sugestión, si no se le vigila debidamente; pero ya se han dictado medidas, y continúan dictándose, para que la censura sea más eficaz. Sin embargo, así como puede ser una potencia del mal, asimismo puede hacérsele una potencia del bien. Existen actualmente películas excelentes sobre historia natural y estudios de la naturaleza que dan al niño una idea mejor que las que puede formarse por su propia observación, e indiscutiblemente mejor que un número cualquiera de lecciones sobre la materia. La historia puede enseñarse objetivamente. Hay películas de hazañas dramáticas, épicas o heroicas, y otras de pura diversión y cómicas. Muchas de ellas ponen de relieve lo que es malo para condenarlo y ridiculizarlo. No admite dudes el hecho de que este método de enseñanza visual puede ser adaptado de manera que produzca un buen efecto admirable en los niños, aprovechando la inclinación e interés de éstos en el "salón de cine". También debemos recordar que el cinematógrafo ejerce la misma influencia en las escuelas que lo están empleando para su buena labor. En el Escultismo no podemos hacerlo hasta ese punto; pero sí podemos aprovecharlo para estimular nuestros propios esfuerzos. Tenemos que presentar nuestro Escultismo con tan suficiente atracción que el muchacho llegue a preferirlo a cualquiera otra que pueda hacerle la contra.       

El fumar y el daño que causa al adolescente; el juego de azar, con todo el séquito de jaranas que lo acompaña; los perjuicios del alcohol y de pasar el tiempo con muchachas; falta de aseo, etc... Todo esto sólo puede ser corregido por el Jefe de Tropa que conoce el ambiente a que están acostumbrados sus mozalbetes.     

No se puede corregirlo echando mano a prohibiciones y castigos, sino substituyendo esos defectos con algo que sea por lo menos igualmente entretenido, pero cuyos efectos sean buenos.      

El delito juvenil no es por naturaleza innato en el muchacho, sino que brota del espíritu aventurero que le es inherente, de su propia torpeza, o de su falta de disciplina, según la idiosincrasia del individuo.

El mentir natural es otro de los defectos que abundan entre los muchachos, y, por desgracia, una enfermedad extendida por todo el mundo. Se encuentra en las tribus salvajes, particularmente, tanto como en los países civilizados. Decir la verdad, con la correspondiente exaltación de un hombre a la categoría de autoridad fidedigna, realza su carácter y el prestigio de su patria. Por tanto, nos incumbe hacer todo lo que podamos para que los muchachos realcen el timbre del honor y sean veraces entre sí.  

 

El Local de Tropa y el Campamento

 

El antídoto más eficaz contra un ambiente perjudicial es naturalmente el cambio de éste por uno benéfico, y la mejor manera de efectuarlo es recurriendo al local de Tropa y al campamento de Scouts. Cuando digo local, no quiero significar un ejercicio semanal de media hora en un salón de clase que se haya dispuesto para ese objeto - cosa de que parece se valen a menudo los que tratan con muchachos - sino un lugar que los mozalbetes puedan considerar como verdaderamente de su propiedad, sea ese local un sótano o un desván; algún lugar al que puedan acudir todas las noches, si fuere necesario, y encontrar en él trabajo de su agrado y diversión, abundante variedad de actividades y una atmósfera brillante y feliz. Con sólo conseguir esto, el Jefe de Tropa habrá hecho una obra muy buena al proporcionar a sus muchachos el correcto ambiente, que para algunos de ellos será el antídoto contra el veneno que de otro modo les iría emponzoñando la mente y el carácter.         

Luego, el campamento (el cual debe organizarse con tanta frecuencia como sea posible) es otro antídoto aún más potente que el del local. La atmósfera limpia y refrescada por la brisa, sumada a la del compañerismo y consorcio continuo bajo los toldos, en el campo y alrededor de la fogata, hace que entre los muchachos se avive un entusiasmo edificante, y da al Jefe de Tropa una oportunidad, como ninguna otra, para ganarse la confianza y simpatía de los Scouts.        

 

Cómo Atraer al Muchacho    

 

A mí me place comparar al hombre que trata de lograr que los muchachos caigan bajo buena influencia, con un pescador aficionado deseoso de triunfar en su deporte.    

Si un pescador ceba su anzuelo con la misma clase de alimento que a él le gusta, lo más probable es que no atrape muchos peces, y seguramente menos a los cautos y grandes. Así pues, tiene que emplear la carnada que agrade a los peces.  

Lo mismo pasa cuando de muchachos se trata; si se intenta predicarles lo que uno considera edificante, no se dejarán atrapar. Cualquier cosa que tenga visos de estricta perfección y santidad, ahuyentará hasta los más resueltos de entre ellos; y son esos precisamente a los que hay que atraer. La única manera de pescarlos es presentándoles algo que realmente los atraiga e interese. Y estoy convencido de que esto lo tiene el Escultismo.           

Luego ha de ser posible aderezárseles con lo que se crea conveniente.

 

Lo que el Jefe de Tropa hace, eso hacen los muchachos.

Los Scouts reflejan a su jefe. De la abnegación y sacrificio

del Jefe de Tropa, los Scouts aprenden la práctica de hacer

sacrificios voluntariamente y a rendir servicios a la patria. 

 

Para poder ganarse la confianza del muchacho, uno debe de ser su amigo; pero al principio no hay que precipitarse a establecer esa relación, sino esperar que haya dejado de ser huraño. EL escritor F. D. How, en su libro sintetiza el procedimiento correcto para estos casos en la siguiente anécdota:      

"Un hombre, a quien el paseo cotidiano llevó cierta vez por una calle poco elegante, vio a un pilluelo, de cara sucia y piernas mal desarrolladas, jugando en la cuneta con una cáscara de plátano. El hombre le hizo una inclinación de cabeza... El muchacho se alejó lleno de temor. Al día siguiente, el hombre volvió a inclinar la cabeza. El pequeño se había dada cuenta de que no tenía nada que temer, y le lanzó un salivazo como respuesta. Al otro día, el rapaz sólo se quedó mirándolo. Al subsiguiente, exclamó: "¡Ea!" cuando pasaba el hombre. Andando el tiempo, el chicuelo correspondió con una sonrisa al saludo que ya estaba acostumbrándose a recibir. Y por último, el triunfo fue decisivo, cuando el muchacho estaba esperando en la esquina, y tomó los dedos del hombre entre sus manitas sucias. Era aquella una calle sombría; pero al hombre le pareció desde entonces uno de los lugares más brillantes que había vista en su vida."  

 

 

 

La vida vigoroza al aire libre es la clave del espíritu del Escultismo

 

ESCULTISMO           

 

EL ESCULTISMO es un juego de muchachos, dirigido por elIos mismos, y para el cual los hermanos mayores pueden proporcionar a los menores un ambiente sano, y animarlos a entregarse a aquellas actividades saludables que son conducentes a despertar las virtudes de la CIUDADANIA.          

Su estímulo más fuerte lo da el estudio de la naturaleza y el de la vida en los bosques. Influye directamente al individuo y a la Tropa. Levanta las cualidades intelectuales tanto como las puramente materiales y morales.  

En un principio, el Escultismo se orientaba hacia estos fines; pero ahora hemos aprendido de la experiencia que, cuando es bien dirigido, no sólo se orienta hacia ellos, sino que los logra.           

Tal vez quien mejor ha expuesto los fines y métodos del Escultismo ha sido James E. Russel, Decano del Colegio de Maestros, de la Universidad de Columbia de Nueva York, expresándose como sigue:          

"El programa de los scouts es trabajo de hombres adaptado a muchachos. Fascina al muchacho, no por ser éste un muchacho, sino porque está en el estado formativo de un hombre... El programa del Escultismo no exige de ningún muchacho lo que un hombre maduro no puede hacer; pero paso a paso lo substrae del lugar en que se encuentra hasta trasladarlo al que mejor le corresponde...

"El plan de estudios del Escultismo no es el factor más descollante; pero si lo es el método. Como esquema sistemático de guiar a los muchachos para que hagan lo que es justo e inculcarles buenos hábitos, se aproxima a lo ideal. En la práctica, dos cosas sobresalen: la primera es que los hábitos se fijan, y la segunda es que proporciona oportunidad para ejercer iniciativa, dominio de uno mismo, confianza en uno mismo y autodirección.           

"Para el desarrollo de la iniciativa, el Escultismo no sólo depende de su programa de trabajo para el muchacho, sino que, de maravilloso modo aprovecha el engranaje de su administración. El plan administrativo ofrece una espléndida oportunidad para salirse de métodos que tienden a incrustarse en el individuo. Esto se manifiesta tanto en la patrulla como en la Tropa. Enseña a los muchachos a trabajar en conjunto. Logra conseguir el esfuerzo cooperativo hacia el fin común, lo cual en sí es democrático...     

"Al dar aliento a los Scouts para que ejecuten Buenas Acciones de manera sana y jovial, y no en espíritu santulón por una recompensa, como primer paso, y luego para que rindan servicios a la localidad como objeto de desarrollo puede uno hacer más por ellos que estimulando su pericia, disciplina o aplicación, pues aunque así no se les enseña tanto el cómo ganarse la vida, se les hace saber cómo vivir."     

 

El Escultismo es Sencillo     

 

Para un extraño, el Escultismo debe parecer, a primera vista, una cuestión muy complicada, y es probable que más de algún hombre por ahí pospuso indefinidamente tratar de llegar a ser Jefe de Tropa, al considerar el gran número y variedad de cosas que tendría que saber, según él, para poder adiestrar a los muchachos. Pero no le parecería tan fiero el león como lo pintan, si nuestro hombre fijara su atención en los siguientes puntos:         

 

1. El objetivo del Escultismo es muy sencillo;         

2. El Jefe de Tropa transmite al muchacho el ansia y deseo de aprender por sí solo, sugiriéndole actividades que le sean atrayentes, y que desempeñará hasta que la experiencia le diga que están bien hechas. (Para sugestiones de esas actividades consúltese la obra "Escultismo para muchachos");      

3. El Jefe de Tropa trabaja por medio de sus Guías de Patrulla.   

 

 

EL OBJETIVO DEL ESCULTlSMO  

 

El propósito de la instrucción o adiestramiento de scouts es "mejorar la calidad del ciudadano futuro, particularmente en lo que se refiere al carácter y a la salud; substituir el Yo por Rendir Servicios; hacer de los mozalbetes individuos eficientes, moral y materialmente, con el objeto de que esa eficiencia pueda ser aprovechada en servicios al prójimo.

La ciudadanía o civismo ha sido definida en pocas palabras así: "Lealtad activa a la comunidad." En un país libre es cosa fácil, y nada fuera de lo común, considerarse uno como buen ciudadano con sólo acatar las leyes, ser trabajador y expresar opiniones sobre política, los deportes o actividades de índole general, y dejando que otros se preocupen del bienestar nacional. Esto se llama ciudadania pasiva; mas esta clase de ciudadanía no es suficiente para mantener en alto, en el mundo, las virtudes de libertad, justicia y honor. Únicamente la ciudadanía activa puede conseguirlo.    

 

Las Cuatro Divisiones del Adiestramiento Scout    

 

Para alcanzar la meta de la instrucción para la ciudadanía activa, debemos emprender la enseñanza de las cuatro divisiones que se dan a continuación, las cuales son indispensables para la formación de buenos ciudadanos, y que inculcamos de adentro para fuera, en vez de hacerlo a la inversa:    

 

Carácter. Lo enseñamos por medio del Sisterna de patrullas, la Ley Scout, historias de Scouts, conocimiento de la vida en los bosques, la responsabilidad del Guía de patrulla, juegos en conjunto y el ingenio que requiere el trabajo del campamento. Esto incluye el reconocimiento del Creador por Su obra divina, el aprecio de la belleza en su forma natural, el amor a las plantas y a los animales que despierta la vida al aire libre, durante la cual se familiariza uno con ellos.

Salud y Vigor. Mediante juegos, ejercicios, conocimiento y práctica de Ia higiene personal y régimen alimenticio.           

Artes Manuales y Destreza. De vez en cuando, por medio de actividades bajo techo, pero más particularmente, por exploraciones; construcción de puentes; vida de campamento; expresión de la personalidad en las artes, todo lo cual tiende a producir trabajadores eficientes.        

Servicio al Prójimo. Llevar a la vida cotidiana la práctica de la religión ejecutando "buenas acciones," desde las más pequeñas hasta las de provecho general.   

 

Para los detalles de estas cuatro divisiones véase la página 17, y para su descripción, consúltese la segunda parte de esta obra. 

 

 

LAS ACTlVIDADES DEL ESCULTlSMO     

 

Con la palabra "Escultismo" se quiere significar el trabajo y atributos de los leñadores, exploradores, cazadores, marinos, aviadores y colonizadores.           

Al transmitir a los muchachos los elementos de esos personajes, les proporcionamos un sistema de juegos y prácticas que satisfacen sus deseos e instintos, siendo ello a la vez de valor instructivo.          

Desde el punto de vista de los muchachos, el Escultismo los mezcla en bandos fraternales, que son su organismo natural, ya sea para el juego, la travesura o el ocio; les da traje y equipo elegantes; les toca la imaginación y el romanticismo, y los hace entregarse a una vida activa al aire libre.          

Desde el punto de vista de los padres, estimula en sus hijos la salud corporal y los desarrolla; les da energía; les enseña trabajos manuales y les aguza el ingenio; instila en el mozalbete disciplina, determinación, hidalguía y patriotismo: en una palabra, les forja el "carácter", lo más esencial para que un muchacho se abra camino en la vida.   

 

ESQUEMA DEL ESCULTISMO (el mencionado como de la pág. 17)

Adiestramiento para la Ciudadanía

 

1. CARÁCTER                       2. SALUD Y VIGOR

Cualidades que se     Mediante la                  Cualidades que se            Mediante la

busca fortalecer:        Práctica de:               busca fortalecer:        Práctica de:

 

Cívicas.                      Trabajo de patrulla;    Salud.                          Asumir responsabilida por la  

Probidad;                    Deportes en conjunto                                    salud propia;

Respeto al derecho    Corte de Honor                                                        Higiene;

de los demás;            (Consejo de los Guías                                              Templanza;

Disciplina;                   de patrullas);                                                             Continencia;

Habilidad para dirigir;                                                                                    Acampar.

Responsabilidad.      

Morales.                      Ley Scout y Promesa;           Vigor.                          Desarrollo físico;

Honor;                         Obras y actividades del                                             Deportes;

Hidalguía;                    Scout;                                                           Natación;

Confianza en uno       Apreciación de la                                                    Caminatas;

mismo;                                   naturaleza;                                                  Excursiones a montaña;

Valor;                          Estudio de tradiciones y                                        Otras actividades

Capacidad para                     de historia natural;                                         semejantes.

gozar;                         Astronomía;

Nobleza de                 Bondad para con los

sentimientos e                       animales;

ideas;                          Servicio al Prójimo.

Religiosidad;               (Ver abajo).

Devoción;

Respeto a uno

mismo;

Lealtad.

 

3. ARTES MANUALES Y DESTREZA          4. SERVICIO AL PRÓJIMO

 

Cualidades que se     Mediante la                 Cualidades que se     Mediante la

busca fortalecer:        práctica de:                busca fortalecer:        práctica de:    

 

Destreza técnica.       Artes del Scout;                     Altruismo.                   Ley Scout y Promesa;

                                   Tareas y expedientes

                                   del campamento;                   Abnegación.               Buenas Acciones;

Inventiva.                    Exploración;               Deberes cívicos.        Primeros Auxilios;

Ingeniosidad.                          Premios en la forma de         Patriotismo.                Saber combatir incendios;

                                   insignias por la diversas

                                   clases de artes manuales     Servicios a la patria.   Cuerpo de auxilio para

                                   (Especialidades);                                                      casos de accidentes;

Intelectuales.              Aficiones;                    Humanitarismo.                     Ayudar en hospitales;

Observación.              Estudio de los

Deducción.                 bosques;                    Servicios a Dios.        Otras labores en beneficio de

Autoexpresión.                       Rastreo.                                                                    la colectividad.

 

 

El adiestramiento del scout atrae a los muchachos de todas las clases sociales, ricos y pobres, y aun a los impedidos, sordomudos y ciegos. Inspira el deseo de aprender. El principio motriz del Escultismo es estudiar las ideas del muchacho y animarlo a que se eduque por sí solo en vez de esperar a recibir instrucción.   

Proporciona un buen comienzo en la instrucción técnica, concediendo insignias para premiar la pericia en diferentes clases de aficiones y trabajos manuales, además de las ya instituidas para Scouts de Primera y Segunda Clase, que representan los méritos que han hecho en la natación, exploración, cocina, vida de campamento, y otras actividades que ponen de relieve su hombría y habilidad. El objeto que nos guía a ofrecer tantas insignias en este período elemental es el de hacer que todos traten de emprender diferentes labores, y que el ojo vigilante del Jefe de Tropa pueda reconocer inmediatamente la inclinación particular de cada uno, y luego inspirarle ánimo, según el caso. Y ése es el mejor camino que debe tomarse para la expansión del carácter individual del muchacho, y para encarrilarlo en la senda de una brillante carrera.

Más aún: estimula la conciencia de responsabilidad del muchacho, para bien de su propio desarrollo y salud; confía en su honor, y espera que todos los días haga una Buena Acción.          

Cuando el propio Jefe de Tropa tiene en sí mismo algo de muchacho, y logra comprender todas las cosas desde el punto de vista del muchacho, bien puede, si tiene imaginación, inventar nuevas actividades, haciéndolas variar con frecuencia, para satisfacer la sed de novedad de los mozalbetes. Fijémonos, por ejemplo, en lo que hacen las empresas teatrales. Si éstas ven que alguna representación no agrada al público, no insisten en repetirla, con la esperanza de que a la larga llegue a gustarles a los espectadores; lo que hacen es retirar la representación y substituirla por otra de más interés. 

Los muchachos pueden encontrar aventuras hasta en un charco sucio, y si el Jefe de Tropa es hombre muchacho, también podrá encontrarlas allí. Para encontrar nuevas ideas no es necesario incurrir en grandes gastos ni contar con aparatos, pues muchas veces los mismos muchachos contribuyen con sugestiones.       

Otra manera eficaz de que se puede valer el Jefe de Tropa para idear actividades que plazcan a los muchachos es manteniendo los oídos abiertos y dejar que repose un poco su cerebro.  

Cuando en tiempo de guerra un explorador de infantería sale a cumplir su consigna por la noche, para averiguar lo que hace el enemigo, tiene que depender en gran parte del sentido del oído. Asimismo, cuando un Jefe de Tropa se encuentra en la obscuridad con respecto a su conocimiento de la inclinación o carácter de sus muchachos, puede hacerse bastante luz sabiendo escuchar.   

Oyendo, podrá descubrir lo más profundo del carácter de cada muchacho y percatarse de la manera en que más pueda interesársele.

Así, del mismo modo, durante las deliberaciones en el seno del Consejo de los Guías de patrulla, o alrededor del fuego de campamento, si uno se impone la tarea de escuchar y observar, como ocupación especial, se llega a obtener muchísima más intormación de la fuente de los mismos muchachos que la que se les puede extraer mediante la conversación.    

Además, cuando se visite a los padres, no hay que llegar ante ellos con la idea de causarles buena impresión con respecto al valor que tiene el Escultismo, sino con el propósito de averiguar sus ideas, con respecto a la instrucción que debe darse a sus hijos, lo que esperan del Escultismo, o qué defectos le encuentran.

En general, cuando hay pocas ideas nuevas, debe evitarse imponer a los Scouts actividades que a uno le parece que les han de agradar. Se deben averiguar las actividades que interesan a la mayoría, oyéndola o haciéndole preguntas, y luego ver hasta qué punto se pueden poner en práctica, esto es, si son beneficiosas.     

 

El Escultismo es un juego alegre al aire libre,

en donde muchachos grandes y pequeños

buscan juntos la aventura, como si fueran hermanos,

cosechando salud y felicidad, habilidad y diligencia.          

 

Cuando una Tropa deja oír el estruendo alegre de sus carcajadas goza de sus triunfos, y palpita de emoción anticipando nuevas aventuras, pocos serán los que, llenos de aburrimiento, la abandonen.o

 

El Espíritu del Escultismo     

 

El rasgo fundamental es el espíritu del Movimiento, y la llave que libera este espíritu es el romance misterioso que encierra la Selva y que se revela en el concierto de la Naturaleza.           

¿Dónde podrá encontrarse algún muchacho - y si a eso vamos - un hombre maduro, aun en estos tiempos materialistas por que atravesamos, que sea sordo al llamado de la naturaleza y que se substraiga a la fascinación de un camino real?   

Tal vez no se deba ello más que a la obediencia de un instinto primitivo... pero el hecho es que existe. Con esa llave puede abrirse una imponente puerta, aunque sólo sea para dejar entrar una ráfaga de aire libre y un rayo de sol en las vidas que, de otro modo, irían marchitándose poco a poco.     

Pero generalmente puede hacer mucho más.        

Los héroes indómitos de las selvas, los colonizadores y exploradores, los que vagan por los mares y los que surcan los cielos, son como el "Flautista de Hamelin" para los muchachos. Los seguirían a cualquier parte donde aquéllos los condujeran; harían cualquier cosa, siempre que les tocaran la fibra de lo varonil y del arrojo, las aventuras, las hazañas, la eficiencia, la destreza y el sacrificio espontáneo en provecho de los demás.          

En ello hay satisfacción y goce espiritual para el muchacho.

Observad a ese joven que va por la calle, mirando sin ver; sus ojos perdidos en el vacío. ¿Se irá forjando en su mente una epopeya de arriesgadas aventuras en las praderas o en la vasta extensión de los azarosos mares? ¡Quién sabe! Lo que sí podemos afirmar es que su imaginación febril le ha transportado a un mundo de sueños, distante de la prosaica realidad de su existencia.   

¿Habéis leído las historias de Búfalo Bill y las manadas de bisontes que vagaban por las vastas praderas occidentales de la América del Norte? ¿Podéis imaginaros y ver el humo que sale en espirales de las tiendas de los indios sioux y comanches? Yo he soñado con ellos durante muchos años.  

Las excursiones ofrecen ahora al muchacho la oportunidad de echarse a la espalda una mochila, a la usanza de los primeros colonizadores, y sentirse parte activa de los hombres de las selvas. Puede descubrir y seguir senderos y rastros, hacer señales, encender fuego, construir su choza y cocinar su merienda. Puede aplicar su talento y habilidad manual al arte de explorar y acampar.  

La pandilla constituye su grupo natural de amigos, que sigue dirigiendo el mismo jefe, en las prácticas del Escultismo.   

Podrá formar parte del conjunto, pero sabe también que tiene valor como ser individual.           

Las actividades al aire libre le enseñan a conocer los goces sanos de la vida.    

Esto tiene también su lado espiritual.          

La sabiduría de la naturaleza se asimila a pequeños sorbos durante las caminatas por los bosques, donde el alma incipiente se expande y busca a su alrededor nuevos prodigios. Las excursiones constituyen por excelencia la escuela de la observación y de la práctica que nos hacen comprender las maravillas de un mundo portentoso.           

Descorren velos a la mente para que ésta aprecie la belleza que encierra cada día. Muestran al joven de la ciudad que las estrellas penden en el firmamento, no sólo adonde apuntan las chimeneas, y que los celajes del crepúsculo lucen su derroche de matices muy por encima del techo del salón de cinematógrafo que acostumbra vis