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APRENDE TÉCNICAS DE EXPLORACIÓN

"Roverismo Hacia el Éxito"

Baden-Powell sigue siendo vigente, es el quien inició la aventura y quien trazó la senda, para ser un verdadero explorador (scout) hay que leerlo.

 

REMAD VUESTRA PROPIA CANOA

Este grabado es el índice del libro.

Esta ilustración de vuestro viaje hacia el éxito muestra algunos de los mayores escollos a los cuales tendréis que enfrentaros.

Podrán pareceros muy oscuros, pero no olvidéis que el paraje esplendoroso al que pretendáis llegar se encuentra detrás de ellos por lo que si podéis franquearlos os mostrarán también su lado brillante.

Os daréis con los escollos salvo que no os dejéis arrastrar hacia ellos: navegando inteligentemente podréis salvarlos.

Con esto quiero explicar dos cosas confortadoras: Por difícil que paresca un escollo, tiene su lado brillante; y hay una recompensa por ser activos en labrar uno su propio éxito, en lugar de dejarse arrastrar pasivamente a la ruina -ganaréis "carácter" a medida que salváis cada escollo y os acerquéis al final a la recta de la Felicidad.

NOTA: ¿Véis aquella estrella en lo alto del firmamento? Encaminad vuestros pasos hacia ella. Tomad la estrella como vuestra guía. En otras palabras, "apuntad alto".

PRÓLOGO

El escultismo es un método de vida, es un camino para lograr la realización personal y existe sólo una forma de comprenderlo y esto es viviéndolo, siendo un verdadero Rover.

Baden-Powell nos dejó en su Libro una gran base para captar el verdadero espíritu y método del Roverismo: es necesario leerlo y también ponerlo en práctica. Así se llega a vivir el Roverismo y a ser un Rover.

Este Libro es una obra atemporal que continúa enviando un mensaje a las generaciones de jóvenes que desean hacer algo por si mismos, que desean superarse y salir adelante en su vida, y además ser verdaderos líderes en su comunidad.

En el Libro encontraremos los verdaderos valores del ser humano, aquellos que a pesar del tiempo siguen palpitando en el corazón de los hambres, como el servicio, el esfuerzo, la audacia, la iniciativa, la lealtad, la cortesía, la humildad, etc.

Así mismo encontraremos los verdaderos problemas de la sociedad. como la falta de una buena administración personal, o el caer en excesos; o el tener un equivocado desarrollo sexual, físico, emocional y mental; o el no definir nuestra propia personalidad; o el carecer de una escala de valores, de unos principios que nos permitan religarnos con el trascendente.

También encontraremos un lado luminoso y un lado obscuro dle las diferentes situaciones de la vida, las famosos pro y contra de todas nuestras acciones. Pero lo más importante es que encontramos soluciones a los problemas; el "rema tu propia canoa", el "dirige tu vida a dónde quieras", por la acción, por el amor, por la vida de aventura en un Clan de Rovers.

Rovers, los invito a leer "Roverismo hacia el Éxito", captando el mensaje, que entre líneas, nos envió nuestro Fundador. El enriquecerá sus conceptos con anécdotas tomadas de su propia vida. Ustedes, al leerlo, capten el mensaje y adóptenlo a sus vidas y podrán cosechar la riqueza de la humanidad. Podrán ser hombres.

El "Río de la Vida", en esta época, es quizás más caudaloso, mas rápido y más violento, pero la solución sigue siendo la misma. "rema tu propia canoa", dirige tu propia vida hasta donde quieras llevarla.

Siempre Listo para Servir.

Miguel A. Martagón Vázquez.

Comisionado Nacional de Rovers (1978-1979).

PREFACIO

Esto os dará una idea de lo que trata este libro y lo que se entiende por "Éxito".

Cómo ser feliz, pobre o rico.

Una excursión en canoa es como el viaje por la vida.

Uno tiene que sortear los escollos con los consejos de los viejos Pilotos.

Y llegar a la conclusión de que el verdadero Éxito es la Felicidad.

Dos bases de la felicidad, son: "Tomar la vida como un juego y prodigar amor."

Los birmanos son ejemplo de un pueblo feliz.

La felicidad no es mero placer. Tampoco es el resultado de la riqueza.

Es el resultado de un trabajo activo, más que el gustar pasivamente del placer.

El éxito depende del esfuerzo individual en el viaje por la vida, y en evitar ciertos escollos peligrosos.

La autoeducación, como continuación de lo que se ha aprendido en la escuela, es indispensable.

Avanzar con confianza.

¡Remando su propia canoa!

Lo que otros han dicho sobre este asunto.

Cantos.

Libros que leer.

Cómo ser feliz, pobre o rico

Este prefacio explica el objeto del libro.

El Viaje de la Vida

Una vez me cogió una galerna cuando remaba una canoa hecha de corteza de abedul, cruzando un lago en la parte superior de Canadá. Fue una experiencia emocionante mientras duró, pero valió la pena.

Habíamos viajado por ríos y corrientes, algunas veces tranquilos y otras violentos, pero siempre entre variados escenarios de bosques grandiosos. Fue por tanto, una experiencia nueva el salir de la corriente a un gran lago y habiendo dado principio a nuestra excursión bajo un sol brillante, nos encontramos de repente con un cielo que se oscurecía, una galerna que se levantaba y un mar proceloso. La frágil canoa que antes sólo habíamos considerado como un vehículo para transportarnos por el río, se había convertido en nuestra única esperanza de vida. Si ésta hacia agua o daba contra algún obstáculo (de los cuales había ahí bastantes), estábamos perdidos. Nuestro remo ya no lo veíamos como un simple medio de impulso, se había convertido en un instrumento para esquivar el ataque de las olas a la vez que hacernos avanzar. Todo dependía de la forma en que usáramos este implemento.

"En una carrera de cuatro horas cruzando una bahía abierta, encontraréis millares de olas de las cuales no hay dos parecidas y que cualquiera de ellas puede, con suma facilidad, llenar vuestra canoa de agua si no la cruzáis correctamente", así escribe Stewart E. White en su delicioso libro "The Forest", y enseguida nos dice cómo hay que tratar este problema. Cuando las olas azotan la proa, hay que remar del lado de sotavento. Cuando la canoa remonta una ola, hay que permitir que la cresta levante un poco la proa, pero en el momento en que comienza a descender la canoa por el otro lado de la ola, hay que torcer inmediatamente el remo para volver al curso que se llevaba.

El efecto enderezador de este golpe, debe ser contrarrestado por un movimiento correspondiente del cuerpo en la dirección contraria. Entonces la oquedad os permitirá dar dos o tres golpes de remo, y un pequeño avance. La doble torción en cada cresta de una ola, deberá hacerse muy delicadamente, pues de lo contrario, vuestra embarcación se llenará de agua. Con las olas de costado, hay que remar de frente. Los ajustes se llevan al cabo por completo con el movimiento del cuerpo. Para evitar que se voltee la canoa al dar contra el ángulo de la ola, hay que inclinarse hacia un lado. El momento crucial, por supuesto, es aquel en que la cresta de la ola pasa debajo de la canoa. En el caso de atravesar una ola encrespada, hay que introducir en el agua profundamente la parte plana del remo para evitar una volcadura e inclinarse bien hacia sotavento, evitando que el costado y la mitad de la quilla de la canoa reciban el golpe del agua.

"El recobrar la posición correcta debe ser instantáneo, ya que, si permanecéis inclinados un segundo más de lo debido, os hundiréis. "¡Trabajo azaroso!"

El autor continúa dando sucesivamente detalles semejantes e instrucciones de cómo habérselas con un mar calmado, de frente, a un lado o atrás.

En cada caso todo depende de atención concentrada, serenidad y actividad. El menor descuido, y todo está perdido, pero el torneo tiene su compensación. "Probablemente no hay nada más efectivo para despertaros hasta la última fibra física, intelectual y nerviosa. Os llenará de alborozo. Cada uno de vuestros músculos puestos en tensión responderá instintivamente y con precisión a la menor sugestión. Os estremeceréis con la energía restringida inmediatamente que ha sido resuelto el problema de la última ola y vuestra mente lo desechará y os pondrá delante, con insistente avidez, el siguiente. Es una especie de intoxicación. Personificaréis cada ola, os enfrentaréis con ella como con un adversario personal; os regocijaréis golpeados y quebrantados conforme silba la tormenta por sotavento. Gritaréis: "¡Ah! tú, ¿creías que ibas a poder conmigo?, ¿lo pensaste, verdad? ¿Creías que podrías?, y en el rugir y el soplar del viento y del agua os encogeréis como lo hace el boxeador en la defensa parando los golpes, pero listos para, en la primera oportunidad, dar uno o dos golpes de remo. Estaréis demasiado preocupados en salvar las olas para considerar el progreso que hacéis. El hecho de que vayáis caminando muy despacio hacia vuestra meta, no os viene a la mente sino hasta que os encontráis a unos cuantos pasos de ella. Pero entonces, no desmayéis en vuestro esfuerzo; las olas que encontraréis en los últimos cien metros son exactamente tan peligrosas como las que hayáis vencido a cuatro kilómetros de la playa."

Si, y así pasa en la vida.

La intención de este libro

Todo esto, el viaje tranquilo al través de una mansa corriente; la salida a un amplio lago; las dificultades que se presentaron; la sucesión de escollos que hubo que vencer con cuidadoso pilotaje; el triunfo sobre todos aquellos peligros; el desembarco con éxito en lugar seguro; el fuego de un campamento feliz y durante la noche el sueño feliz de un hombre cansado, es exactamente lo que un hombre tiene que recorrer durante su vida, pero con frecuencia zozobra entre las dificultades o tentaciones de un mar embravecido, principalmente porque no fue advertido de los peligros que había de encontrar y de cómo sortearlos.

He trascrito unos cuantos párrafos de las sugerencias prácticas de Stewart White sobre las experiencias "remando en diferentes mares". Ahora quiero, en las próximas páginas, ofreceros sugerencias parecidas, tomadas de mi propia experiencia al sortear obstáculos y olas, con las que vosotros fácilmente tropezaréis al remar por los caminos de la vida.

Entre estos escollos y arrecifes, están aquellos a los que se puede poner como marbete el antiguo brindis "Apuestas, Vino y Mujeres", con el aditamento de Prejuicios y Charlatanismo. En vuestro camino, en una u otra ocasión, os tropezaréis con la mayoría de ellos. En los siguientes capítulos me propongo mostraros los claros y oscuros de estos escollos, y cómo, por medio del Roverismo, no sólo los podréis sortear, sino también sacar ventaja y serviros de ellos para vuestro éxito.

Dando consejo

Siempre me ha parecido muy extraño que, cuando un hombre muere se lleva consigo a la tumba todos los conocimientos que ha adquirido durante su vida, en sus travesuras de juventud o en sus éxitos y deja a sus hijos o a sus hermanos menores el trabajo de comenzar a aprender todo por propia experiencia, ¿por qué no pasarles sus conocimientos de manera que ellos principiaran en la vida con cierto bagaje, de tal suerte que pudieran ascender en la escala de eficiencia y sensatez de inmediato?

Es con esa idea que me siento impulsado a anotar a algunas de las dificultades que se me han presentado en la vida y decir cómo encontré que fuere mejor contender con ellas. No digo que "Contendí, con ellas", pues algunas veces no hice lo que debía, y no fue sino más tarde, cuando mis propios errores me enseñaron lo que debía haber hecho.

Así pues, este libro no es para los hombres experimentados. Se los advierto. Es para vosotros los jóvenes que debéis tener la sensatez de ver hacía el porvenir ansiosos de vislumbrar hacia adónde váis, y qué debéis hacer en la vida. Y debo decir que vosotros, las nuevas generaciones, sóis un poco más sensatos en ese sentido que vuestros predecesores. No os propongáis a hacerla de gansos, tal como los describe B. B. Valentine en la balada de negros "Ole Master".

"Hay algunos que parecen gansos por la forma en que marchan a la zaga, los que van delante no saben a dónde van: solamente siguen las huellas porque los hijos imitan a los padres y nunca hacen nada que papi no haya hecho."

Sugiero que llamemos a este libro "Roverismo hacia el éxito".

Veréis la razón de esto en el último capítulo.

Por Roverismo no quiero decir vagabundear sin finalidad, lo que quiero decir es encontrar uno su camino por senderos con objetivo definido y teniendo una idea de las dificultades y peligros que va a encontrar en él.

Deberéis contar con que se os presentarán muchos escollos. He probado muchas de las amarguras, pero también muchas de las dulzuras de la vida en diferentes lugares del mundo, así pues, no vayáis a suponer que estoy poniendo estas ideas delante de vosotros, de memoria. La vida sería incolora si fuera de azúcar; la sal es amarga si se la toma sola; pero cuando va mezclada con los alimentos, les da gusto. Las dificultades son la sal de la vida. La madre de Goethe daba una buena idea de la vida al expresarse así: "No busco las espinas, pero recojo las pequeñas alegrías. Si la puerta es baja, me agacho. Si puedo retirar una piedra de mi camino, la retiro. Si es demasido pesada, la rodeo."

En otras palabras, no se daba topetones buscando dificultades, tomaba las cosas como se le presentaban y sacaba de ellas el mejor partido. Y éste es el camino del éxito.

El único Éxito verdadero es la Felicidad

¿Qué cosa es éxito?

¿Subir a la copa de un árbol? ¿La riqueza? ¿La posición? ¿El poder?

No, ninguna de estas cosas.

Estas y otras muchas ideas se os ocurrirán. Esto es lo que generalmente se considera éxito, esto también significa el ganarle a los demás y demostrar que se es mejor en una u otra cosa. En otras palabras, obtener algo a expensas de alguien. No creo que esto sea éxito.

Creo que fuimos puestos en este mundo de maravillas y belleza con habilidad especial para apreciar éstas, en algunos casos para divertirnos ayudando a su desarrollo, y también siendo capaces de ayudar a nuestros semejantes en vez de ganarles, y con todo ello gozar de la vida: es decir, SER FELICES.

Esto es lo que yo creo que es el éxito, ser feliz. Pero la Felicidad no es una cosa pasiva; es decir, no se obtiene sentándose a recibirla; eso sólo sería algo muy pequeño: placer.

Pero a nosotros se nos han dado brazos, piernas, cerebro y ambiciones con las que podemos ser activos; y es la actividad más que la pasividad la que cuenta en la obtención de la verdadera Felicidad.

Dos llaves para la Felicidad

El hombre rico tiene sus limitaciones. Quizás tenga dos o tres casas y cada una de ellas con una docena de cuartos, pero él solo podrá ocupar uno de éstos por turno ya que solamente tiene un cuerpo.

No es mejor en este sentido que el más pobre de los pobres. Podrá ver y admirar una puesta de sol, gozar de un día claro, o de una vista hermosa, pero el hombre pobre puede gozar de todo esto tan ampliamente como él. Si el hombre pobre tiene la sensatez de hacer en la vida dos cosas, podrá gozar de ella tanto como el millonario, y probablemente mejor.

La primera es:
No tomar las cosas con demasiada seriedad, pero sacar el mejor partido de lo que se tiene, y ver la vida como un juego y el mundo como un patio de juego. Shackleton ha dicho:
"La vida es el más grande de los juegos; pero se corre el peligro de tratarla como un juego trivial... La meta principal es ganar por medio de la honradez y espléndidamente".

La segunda es:
"Dejad que vuestras hazañas y vuestros pensamientos los dirija el Amor. Por Amor, con "A" mayúscula, no quiero decir enamorarse y todo aquello que se ampara vulgarmente con esa palabra. Lo que quiero decir es ese espíritu bondadoso que se hace patente al rendir un servicio a un semejante, cuando se es bondadoso y compasivo, cuando se demuestra gratitud hacia los demás por las bondades recibidas. Eso es buena voluntad y la buena voluntad es la voluntad de Dios.

Un pueblo feliz El pueblo más feliz que yo conozco como nación, es el birmano; su ingenio y alegría son proverbiales. Su bondad para con los animales es su más grande "debilidad", ningún birmano mata a un animal, ni siquiera para librarlo de un sufrimiento. No comen carne y en general tratan a todos los animales como animales domésticos. Los hombres, las mujeres y los niños, todos parecen gozar con igual alegría la belleza de su país, las flores, la luz del sol y los bosques, traducido todo esto en sonrisas, cantos y risa.

Especialmente se hallan libres de la avidez del dinero, llegando casi al extremo de ser lo que alguien podría llamar perezosos. Se contentan con juntar el dinero o las cosechas suficientes para sus necesidades; y por lo que hace al resto de las cosas, se dedican sencillamente a gozar de la vida. Pero su gozo no es un gozo inútil. Todo joven se somete a un período de adiestramiento como "phoongy" o monje; por rico que sea, durante cierto tiempo se sujeta a pobreza voluntaria sin un solo centavo. Se aloja austeramente en un monasterio, dedicándose a la oración y la meditación, y a enseñar a los niños los principios y la ética de la religión. Aprende en la mejor forma posible, a prestar ayuda a aquellos que la necesitan. De tal manera que cuando vuelve al mundo, vuelve como un hombre con sentido del servicio a los demás y con gusto por las cosas sencillas que lo hacen ser un buen ciudadano. Una expresión digna de notarse respecto a estos buenos sentimientos, puede verse a lo largo de los caminos de este país, donde de cuando en cuando se encuentra el viajero con recipientes de agua, colocados bajo cubierta, en donde puede apagar su sed, y con asientos para los peatones, construidos por aquellos que tienen manera de hacerlo.

El escritor Fielding Hall en su libro sobre los birmanos Soul of a People dice: "Ya sea que como individuos tengan éxito o fracaso, la nación birmana será siempre la más grande del mundo por ser la más feliz".

FELICIDAD

La felicidad está al alcance de todos, ricos o pobres.

Sin embargo, comparativamente, muy pocas personas son felices.

Creo que la razón de esto es que la mayoría no se da cuenta de la felicidad aunque la tenga al alcance de su mano.

¿Habéis leído The Biue Bird de Maeterlinck? Es la historia de una muchachita llamada Myltyl y su hermano Tyltyl, quienes se propusieron encontrar "El Pájaro Azul de la Felicidad". Vagaron por todo el país buscando y rebuscando sin jamás encontrarlo, hasta que al fin se dieron cuenta de que no tenían que haber vagado: La felicidad, el pájaro azul, estaba ahí donde quiera que ellos escogieran para hacer el bien a sus semejantes, en su propia casa.

Si vosotros meditáis y aplicáis el profundo significado de esta leyenda, ésta se reduce a ayudaros a encontrar la felicidad a vuestro alrededor sin tener que ir a la luna para encontrarla.

Hay muchas personas que ven en su ocupación trabajo, como una molestia. Y no hacen otra cosa que pensar en los días de fiesta en los cuales podrán gozar. Con frecuencia, cuando los días de fiesta llegan, llueve, hace frío o tienen morriña, y aquellos días tan deseados, se convierten en un positivo fastidio.

La verdad es que no hay que posponer la felicidad para el futuro y que hay que gozar de la vida todo el tiempo. El hombre cuerdo no atesora para un Cielo vago en un futuro borroso. Se da cuenta de que él puede edificar su propio Cielo aquí en este mundo y ahora mismo; y que cuanto mejor es el Cielo que aquí se construya, mejor será el que obtenga en el futuro. Y así eventualmente entrará en el verdadero Cielo que él mismo se haya preparado: El Cielo de descanso, de paz y de acción de gracias.

El placer no es la Felicidad

Muchas personas piensan que el "placer" es lo mismo que la "felicidad", y aquí es donde se van por un camino torcido.

El placer con frecuencia es sólo una distracción. Quizás encontraréis placer en ver un juego de fútbol, en una pieza teatral, en leer una buena historia, en criticar a los vecinos, en comer demasiado, o en emborracharos. Pero el efecto es solamente pasajero; sólo dura un instante. Con frecuencia, en muchos casos la reacción es todo menos placentera: ¡Qué dolor de cabeza al día siguiente!

La felicidad es otra cosa, la lleva uno consigo y llena toda la vida. Se percata uno de que el Cielo no es algo vago que está allá arriba en las nubes, sino algo tangible que está aquí en el mundo, en el propio corazón y en lo que nos rodea.

Arnold Bennett define la felicidad como la "satisfacción sentida después de realizar un esfuerzo honesto".

Pero hay más en la felicidad que eso. Por ejemplo, como él mismo dice: "casi cualquier casamiento es mejor que no casarse; existe una felicidad intensa en la amorosa camaradería del compañero y la confianza ilimitada de la compañía de los hijos".

El difunto Sir Ernest Cassel a quien la mayor parte de las gentes señala como "un éxito en la vida" confesó al final que había fracasado.

Había obtenido grandes riquezas, poder y posición, alcanzando éxito más allá de lo ordinario en sus actividades comerciales, industriales y deportivas. Pero al final de su gida confesó que la gran cosa -la felicidad- no la poseía.

El era, como él mismo lo dijo, "un hombre solitario".

"La mayor parte de la gente", dijo él, "creen en la teoría de que la riqueza trae la felicidad. Quizás yo, siendo rico, tenga derecho a decir que tal cosa no es cierto. Las cosas más valiosas que se han deseado obtener son las cosas que el dinero no puede comprar".

Por lo menos hay algo reconfortante y estimulante para el hombre pobre en esta declaración.

Así lo dice también el proverbio cingalés: "El que es feliz es rico", pero no se saca de ahí que el que es rico feliz.

Los pobres ricos Mi mujer y yo hicimos un viaje original. Una excursión a pie por la orilla del desierto del Sahara, donde éste se une al yermo árido y pedregoso de las montañas Aures. Llevábamos dos mulas para conducir nuestro equipo de campamento y dos guías árabes armados, que también nos servían de guardas.

En el curso de nuestra excursión atravesamos el camino construido por los franceses que va a la ciudad del desierto llamada Biskra y ahí, en vez del cordón serpenteante acostumbrado de camellos, vimos automóviles alborotando la planicie.

Estos conducían a toda velocidad a su destino -el gran hotel de Biskra- sin que pudieran darse cuenta de los encantos que tiene el caminar buscando la propia comida (aún en las pequeñas grietas del suelo que anuncian que en su interior hay hongos) y guisar éstos en campo abierto pasando la noche bajo las estrellas.

Cuando los vimos, los dos a una exclamamos: "¡pobres millonarios!"

Sí, los ricos se pierden de muchas diversiones.

El trabajo activo trae la Felicidad

Ni siquiera la felicidad del hogar es completa porque no se extiende lo suficiente fuera de él y tiene el riesgo de convertirse en egoísta. Y el egoísmo es la raíz del malestar.


Un Scout no se conforma con ser bueno, hace el bien. Es bueno, activo y no pasivo.

La verdadera felicidad es como el radio. Es una especie de amor que aumenta en proporción de lo que da, de ahí que la felicidad está al alcance de todo el mundo: aún de los pobres.

El Reverendo Canónigo Mitchell decía: "No pidáis a Dios que os haga felices, pedidle que os haga útiles, y realmente lo pienso, que la felicidad entonces os vendrá por añadidura".

La felicidad me parece en parte pasiva, pero principalmente activa.

Pasiva, por la apreciación de las bellezas de la Naturaleza, de la gloria de una puesta de sol, de la majestad de las montañas, de las maravillas de una vida animal, del perfume de un fuego de campamento; todo ello acoplado con la alegría de un hogar feliz, produce la sensación de gratitud al Creador que sólo puede ser satisfecha por una expresión activa; el esfuerzo para ayudar a otras es lo que satisface esta ansia. Es la actividad de hacer el bien la que cuenta.

"La felicidad de un hogar acoplado con la actividad del servicio al prójimo, da la mejor felicidad."

Un muchacho fue llevado ante un tribunal bajo el cargo ser incorregible; presentó como excusa que la culpa era de Dios. "Si Dios no quisiera que yo fuera malo. El me salvaria y me haría bueno."

Esto me recuerda a uno de los comandantes boeros que, habiendo sido capturado por nuestras tropas, lanzaba amargas invectívas contra el Presidente Kruger por no haberle proporcionado suficiente artillería.

Decía que, cuando se la pedía al Presidente, éste le daba una respuesta característica: "Si Dios quiere que ganemos la guerra la ganaremos con o sin artillería".

A lo que él contestaba: "Eso está muy bien, pero Dios os ha dado un estómago con el que podéis digerir un sabroso pato asado, pero él espera que lo despluméis y lo guiséis para coméroslo". Y hay mucho de verdad en esto. Dios nos dado este mundo con todo lo que contiene para hacernos la vida agradable, pero depende de nosotros el sacar el mejor partido de ello o por el contrario hacer de todo un enredo. Sólo tenemos un corto espacio de vida, y es esencial, hacer las cosas que valen la pena y hacerlas desde luego. Uno de los pasos principales es no contentarse con dedicar la vida y las ideas a muros de cal y canto, negocios y política u otras tantas cosas pasajeras inventadas por el hombre, que en realidad no importan.

Observad también cuanto podáis al mundo y su variedad de bellezas y todo lo que de interés os ofrece Dios. Pronto os daréis cuenta cuáles cosas valen la pena y cuáles no, para una vida feliz.

Mirad alrededor y aprended cuanto podáis de las maravillas de la Naturaleza.

En mi caso particular ya hace algunos años que me digo a mí mismo: "dentro de tres años estaré muerto. Por tanto he de arreglar esto y aquello ahora mismo, pues después ya será tarde". Este hábito me ha conducido a apurarme y ejecutar aquellas cosas que de otra manera seguiría dejando para mañana.

Incidentalmente -y por ello estoy muy agradecido- esto me ha conducido a visitar varias partes del mundo sin la espera fatal de "una mejor oportunidad".

Soñando despierto, vi una vez mi llegada, después de haber terminado esta vida, a la puerta del cielo, y San Pedro me preguntaba en forma bondadosa: "¿Qué tal, le gustó a usted el Japón?"

"¿Japón?, yo viví en Inglaterra."

"¿Pues qué hizo usted durante todo el tiempo que permaneció en ese mundo de tan bellos e interesantes lugares puestos ahí para su edificación?" "¿Estaba usted malgastando el tiempo que Dios le había dado?"

Por este motivo pronto me decidí a ir al Japón.

Sí, una de las cosas que atormentan a los hombres al final de su vida es que hasta entonces ven las cosas en su verdadera proporción, y demasiado tarde reconocen que han perdido el tiempo en cosas que no valían la pena. Remad vuestra propia canoa

Existe una tendencia en vosotros los jóvenes, que principiáis a vivir: el sentiros parte de una multitud y por tanto vivir a la deriva entre ella, pensando que así os irá bien, como la dama que, reprendida por su director espiritual, con la advertencia de que su vida la conduciría al infierno, replicó: "Bien, también irán otros ahí, que más da".

Pues bien, ésta es una tendencia infecta. Recordad que vos, sóis Vos. Tenéis vuestra vida que vivir y si deseáis tener éxito, si deseáis ser felices, sóis vosotros mismos los que tenéis que ganarla para vosotros. Nadie más puede hacerlo por vosotros.


Remad vuestra propia canoa viendo hacia adelante. Si os dejáis conducir por otros dando la espalda al peligro, podríais sufrir un accidente.

Cuando yo era joven, había un cantar popular titulado Remad vuestra propia canoa", con el siguiente refrán:

"Jamás os sentéis a fruncir el ceño o a llorar,
Remad vuestra propia canoa."

Esto entrañaba un consejo para la vida, y un buen consejo por cierto.

En el cuadro que yo me formo de vosotros, estáis remando vuestra propia canoa y no bogando en una barca.

La diferencia es que en la primera vosotros véis hacia a dónde váis y la impulsáis vosotros mismos, mientras que en la otra no podéis ver hacia a dónde váis y tenéis que fiaros del timonel, en consecuencia, podéis dar contra algún obstáculo sin daros cuenta. Muchas personas cruzan la vida en esta forma. Muchas otras prefieren navegar apaciblemente en barco de vela llevados por el viento del azar o la corriente de la suerte; esto es más sencillo que remar, pero también más fatal.

El hombre que ve hacia adelante y activamente rema su propia canoa, modela su porvenir.

Remad vuestra propia canoa; no dependáis de otros para que remen, os encontráis al principio de un viaje lleno de aventuras que empieza en el arroyuelo de la niñez, continúa por el rio de la adolescencia, cruza el océano de la virilidad y os conduce al puerto a que deseáis llegar. Tropezaréis con dificultades y peligros, con bancos y tormentas; pero sin aventura la vida sería insípida. Con una conducción cuidadosa y con una alegre persistencia, no hay razón para que vuestro viaje no tenga completo éxito sin que importe qué tan pequeño sea el riachuelo de donde hayáis partido.

La autoeducación es necesaria

Recordad que al salir de la escuela no habéis sido educados suficientemente para convertiros en hombres. Lo que principalmente se os ha enseñado es cómo aprender. Si vosotros deseáis tener éxito deberéis terminar vuestra educación por vosotros mismos. Yo sugiero que hagáis esto con tres directivas principales:

Hacéos capaces de aceptar las responsabilidades:
De vuestra profesión u oficio.
Como futuros padres de familia.
Como ciudadanos y jefes de otros hombres.

Cuando salí de la escuela, me encontré como si estuviera en un cuarto oscuro, y la educación que yo había recibido fuera un fósforo encendido que sólo servía para mostrarme cuán oscuro era el cuarto en que me encontraba; pero también que ahí había una vela que yo podía encender con aquel fósforo.

Aquel era sólo un cuarto de los muchos que tiene este mundo. Está bien ver lo que hay en los otros cuartos, es decir, en otras de las fases de la vida, en centros cercanos o en otros países y ver cómo viven en ellos las gentes.

Tal vez descubriréis que aún cuando vuestro cuarto parece oscuro y triste, hay manera de dejar entrar en él algo más de sol y mejores perspectivas si deseáis hacer uso de ellas. Pero al tratar de hacer de vuestra vida un éxito, estaréis haciendo algo más grande que conseguir vuestra propia felicidad: estaréis haciendo algo por vuestra nación.

Os parecerá raro y extraño que una persona sola y que comparativamente no es más grande que un insecto, pueda ayudar a la nación.

Pero de todos modos esto es cierto.

Dios hizo a los hombres, hombres.

Por otra parte la civilización con la vida de la ciudad, los ómnibus, las tuberías de agua caliente y fría y todo preparado de antemano, tiende a hacer de los hombres seres débiles.

He aquí lo que tratamos de evitar. Habréis oído con frecuencia. decir que la educación de la escuela pública que los jóvenes ricos obtienen, no sirve. Esa educación es buena, pero no tanto por lo que se aprende en las aulas, sino por lo que se aprende en el patio de recreo y fuera de la escuela. Alli el muchacho aprende a jugar limpio, a ser verdadero deportista y que sus tratos sean rectos; a tener un verdadero sentido del honor, pues todo esto lo requieren de él sus camaradas. Allí adquiere disciplina.

Hasta que el ha conseguido el derecho de hacer oir su voz y se le sujeta a no salirse de su lugar. En otras palabras "se le forma a golpes". Se le sujeta a un proceso de adiestramiento que al final le resulta bueno.

En la antigüedad, los espartanos sometían a sus muchachos a un sistema vigoroso de adiestramiento y resistencia antes de que pudieran considerarse hombres, y así lo hacen todavía muchas tribus salvajes.

En el África Central, en las islas del Mar del Sur, entre los aborígenes de Australia, todavía se ve esto en todo su apogeo. Yo lo he visto entre los "Zulúes", los Swazis y los Matabeles donde el adiestramiento se hace de la siguiente manera: Se envía a un muchacho, cuando llega a la edad de la virilidad, solo a un bosque para que ahí demuestre que ya es hombre.

Se le pinta de blanco con una sal de bismuto que no puede ser lavada y que dura varias semanas antes de desaparecer.

Se le da un "assegai" o lanza pequeña como única arma, soltándosele solo para que se baste a sí mismo.

Tiene que seguir, acechar y matar animales para proporcionarse alimento y vestido; tiene que prender su propio fuego frotando dos palos hasta sacar chispas, y conservarse oculto, pues las reglas exigen que, si es visto por otro hombre mientras está pintado de blanco, éste puede matarlo.

Pues bien, un muchacho que sale de esta prueba con vida y vuelve a su tribu, es aclamado por haber demostrado que ya no es un niño y que merece el título de hombre.

Desgraciadamente el joven común y corriente de los países civilizados no queda sujeto a esta clase de pruebas.

Imperiosamente necesitamos de un adiestramiento semejante para nuestros muchachos si hemos de conservar en ellos la dignidad de la raza y no se convierta nuestra nación en un grupo de personas débiles, descuacharrangadas que no hacen otra cosa que chupar cigarrillos.

Por esto yo digo que si vosotros os preparáis para el éxito como lo sugiero en estas páginas no solamente os estaríais haciendo un bien a vosotros mismos, sino que también estaríais haciendo un bien a vuestro país. "Tú serás un hombre, hijo mío", y así estarás formando a otros dando un hombre más a la nación.

Y lo que es más, con vuestro ejemplo difundido por todas partes, otros también se harán hombres.

Avanzad con confianza

Pues bien, ya os he delineado algunos de los "escollos" que habréis de encontrar en vuestro camino por la vida. Pero aun habrá más.

Para vuestro consuelo puedo deciros que he tropezado con muchos escollos que parecían invencibles, pero en cada caso he encontrado que conforme se les sortea, siempre tienen algún lado bueno: Una y otra vez me he encontrado con perspectivas que parecían malas, pero cuando ya han pasado, los resultados obtenidos han sido mucho mejor de lo que yo esperaba. Esto me ha acontecido con tanta frecuencia, que ahora las malas perspectivas casi las recibo con alegría, estando cierto de que van a resultar mucho mejor de lo que parecen a primera vista.

Conservo sobre mi escritorio un pequeño recuerdo, una figura inspiradora.

Me da ánimos cuando tengo frente a mí una tarea desagradable o difícil.

Poseo de él un sinnúmero de dibujos antiguos y modernos.


Cargad con vuestro equipo, como hombres.

Uno de ellos es mejor que los demás. No porque sea un dibujo más bien hecho, ya que no lo es; sino porque San Jorge aparece en él con una magnífica sonrisa; está atacando al dragón y la sonrisa demuestra que lo hace con alegría, decidido a triunfar. Y ésa es la forma de atacar las dificultades, por desagradables que parezcan.

Cuando constituiamos un país rico y podíamos gastar monedas de oro, esa misma figura estaba grabada en ellas. Representa a un hombre a caballo, atacando a un horrible dragón.

Por tanto, no os contentéis simplemente con defenderos y evitar lo peor del problema; no, atacadlo con determinación de vencer y de sacar de él el mejor partido en alguna forma. Para resumir esta introducción, no puedo hacer algo mejor que transcribir un párrafo de Clarion escrito por R. Blatchford:

"Yo digo que en la conmiseración y en el servicio humanos el hombre encontrará la felicidad más perfecta y duradera. Pero en la conmiseración del género humano y en su servicio, hay que ser justo y no egoísta. Todas las dificuldes, todos los crímenes, toda la opresión, todo lo que es repugnante, odioso y execrable, proviene de los hechos injustos de los hombres egoístas. En cambio, todas lás delicias, todas las bendiciones del arte, la poesía, la literatura, la amistad, la paz y el amor, son la contribución del servició y el amor por nuestros semejantes que han tenido los sabios, los poetas, los pintores, los amigos leales, los padres amorosos, los maridos y las esposas.

LO QUE OTROS HAN DICHO

"La mejor manera de tener éxito en este mundo es actuar de acuerdo con los consejos que uno da a los demás" (Anónimo) (Esto parece un golpe dirigido a mí).

La gran cosa en este mundo no es el saber dónde nos encontramos sino en qué dirección nos movemos (Holmes).

El Éxito no depende tanto de la ayuda extraña como de la confianza en sí mismo. (Abraham Lincoln).

No seáis yerba, sino cedro en vuestra generación. (Sir Tomas Browne).

No somos lo que nosotros pensamos que somos, sino lo que pensamos, somos. (Anónimo).

El mundo está lleno de tantas cosas, que nosotros podríamos ser tan felices como reyes (R. L. Stevenson).

Aquel que es feliz, es rico, pero de ahí no se deduce que el que es rico sea feliz (Proverbio cingalés).

Hay que hacer lomo a la carga propia (Dicho canadense).

La felicidad es algo más que una sonrisa de los labios, es la gloria del corazón. Es la conciencia de que la propia maquinaria está trabajando en perfecto orden para aquello para lo que fue hecha (R. Parlette).

REMAD VUESTRA PROPIA CANOA

Para un hombre es absurdo ser parte de un rebaño y necesitar que otros le arrastren.

Si él tiene fuerza propia llevará al cabo por sí mismo su empresa y remará su propia canoa.

Verá sin temor los obstáculos que se le pongan enfrente:
Vino, Mujeres y Cimas elevadas.

No retrocederá ante la dificultad sino que tratará de vencerla.

Con la sonrisa en los labios y en su propia canoa.

Coro:
Ama a tu prójimo como a ti mismo,
Mientras el mundo sigue su curso
Y nunca te sientes a llorar o lamentar
Continúa remando tu propia canoa.

(Parodia)

LIBROS ÚTILES QUE LEER

Twelve Tests of Character. H. E. Fosdick (Hodder Stoughton).

Friendship and Happiness. Arnold Bennet (Hodder Stoughton).

The Pleasures of Life. Lord Avebury (Macmillan).

The Soul of a People. Fielding Hall (Macmillan).

The Forest. Stewart E. White (Nelson).

La vida de B.P. en cuadros. Burham y Brookes (Editorial Escultismo).

ESCOLLO NÚMERO UNO

APUESTAS

La parte obscura de este escollo es la ociosidad y las apuestas en la carreras, en el fútbol y en las luchas.

La buena parte es el gozo sano del verdadero deporte, de las aficiones y de ganarse la vida.

Deportes y falsos deportes

Caballos, su lado bueno y su lado malo.

La lucha es un deporte, el boxeo por dinero es un sacadero de dinero, El fútbol es un gran juego para los jugadores, pero malo para los espectadores.

La sacadera de dinero está matando al verdadero deporte.

Ayudado por los anuncios de prensa.

El daño de las apuestas.

Jugar el juego es mejor que apostar en el juego.

Lo que se puede hacer en cambio.

No estar de ocioso.

Aficionarse al verdadero deporte.

Tener aficiones.

Trabajar para vivir en vez de fiarse en la suerte.

Escoger bien la profesión.

Aprender a tener responsabilidad.

Ser ahorrativo en las buenas épocas.

Servir al prójimo y extraer de este servicio toda la felicidad que se desee.

Sentido comun.

Sonreir siempre.

Libros útiles que leer.

Mis caballos - camaradas míos

Dick no era malo en el fondo. Era un gran amigo mío y le enseñé multitud de tretas. La primera, debería estarse quieto por horas si le daba yo la orden de permanecer en un lugar En una ocasión, en la frontera noroeste de la India esto me fue muy útil. Uno de los caballos de mi escuadrón se había escapado del campamento durante la noche y había desaparecido. Este caballo, A44, era uno de mejores del regimiento y lo montaba el Sargento Mayor, por tal motivo, todo el mundo estaba apurado por su desaparición, especialmente el coronel.

Procedí a buscarlo montando a Dick. Había estado estado lloviendo y nevando durante toda la noche; esto me permitió encontrar pronto sus huellas, las que seguí unas veces entre el lodo y otras entre la nieve. Éstas me condujeron a un terreno silvestre en las montañas, algunes veces rocoso, donde las huellas eran difíciles de observar.

Después de horas de trabajo, y después de haber recorrido algunos kilómetros de terreno, las huellas me condujeron a una montaña donde me era más fácil ir a pie. Por tanto, me desmonté y di orden a Dick de esperarme allí, continuando arrastrándome por entre rocas y barrancos hasta que fui recompensado con el encuentro del viejo A44 temblando de frío, sangrando por muchas cortadas y lleno de terror. Me tomó algún tiempo poderlo conducir montaña abajo; pero cuando por fin llegamos a terreno plano, ahí estaba Dick aguardándonos calmadamente y pronto pude volver en él a casa llevando triunfante mi presa. El pobre A44 nunca se repuso, jamás llegó a ser el mismo caballo de antes y por fin una fiebre maligna lo mató. Pero el coronel quedó muy contento con lo que Dick y yo habíamos hecho de encontrarlo y esto fue una gran fortuna para mí más tarde.

Fue de la siguiente manera:

Dick era mi "consentido", esto es, aún cuando era de mi propiedad, no se me permitía usarlo para otras cosas que no fueran una parada o un paseo ordinario por los alrededores. No podía usarlo para tiro o en caceria.

Pues bien, un día que yo lo montaba cerca de nuestro campamento, vi un precioso puerco espín que cruzaba mi camino. Esto era demasiado para mí. Ordené a mi asistente indio que me diera mi lanza, y me avalancé con Dick sobre él para tratar de cazarlo, olvidándome de las órdenes. Después de un buen galope llegamos cerca de él, me preparé para tirarle la lanza, cuando Dick se detuvo en seco parándose de manos. Por poco me saca de la silla al hacer esto. La causa fue que, entre otras cosas, yo le había enseñado a que, cuando yo hiciera una reverencia a alguna persona, él debía de pararse de manos y patear al aire.

Por tanto, cuando yo me agaché para herir al puerco espín. Dick pensó que yo hacía un saludo y por lo mismo él hizo lo que estaba acostumbrado a hacer, se paró de manos.

El puerco pudo fácilmente haberse escapado mientras Dick hacía el tonto, pero era listo y se dijo a sí mismo: "Ahora es mi oportunidad para matar a estos dos", y en vez de huir, se nos avalanzó.

Al brincar sobre nosotros, yo me preparé para recibirle con mi lanza, pero como yo tenía que agacharme para hacer esto, Dick volvió a hacer su chiste y no acerté a herirle, lo que dio ocasión al puerco para hacerle a Dick con sus púas una cortada en las patas traseras. Afortunadamente sin darle en la panza. Por segunda vez volvió a la carga, pero cuando él se echó sobre nosotros de nuevo, le clavé a Dick las espuelas con tal fuerza en los ijares, que lo hice saltar en el aire en vez de pararse de manos, y como el puerco pasó debajo de él, yo pude clavarle mi lanza en el lomo y matarlo.

Ahora la dificultad consistía en darle la cara al coronel y explicarle el por qué de las heridas de mi "consentido".

"Hágame usted el favor señor -le dije-, un puerco espín me atacó y tuve que defenderme". "Muy bien, todo esto está muy bien", dijo el coronel, pero ¿cómo fue que usted llevaba una lanza en la mano montando a su "consentido"? Mas déjeme usted ver, ¿no es ese el mismo caballo que le ayudó a usted a coger al A44 cuando se escapó? Sí, pues bien Joven, no use usted a su consentido cuando vaya a cacería de puerco espín."

Caballos

Amo los caballos. Tengo una lista de honor en mi cuarto de los diferentes caballos que me han acompañado en diferentes ocasiones durante mi vida.

Han sido muy buenos amigos míos, ya sea en campamento, en cacería, jugando polo o carreras. Hace hervir la sangre ver a esos espléndidos animales, los mejores de su raza, entrenados al minuto, poner todas sus facultades para ganar bajo la dirección de maestros del arte de las carreras.


Un ejemplo: hacerlo por mero deporte.

Pero como en las demás cosas, el asistir a las carreras aburre con su constante repetición, como el comer constantemente buena carne asada aburriría si no tuviéramos a la mano sal para sazonarla.

Los asistentes constantes a los hipódromos no gustarían de las carreras si no pusieran un poco de dinero en ellas. De hecho, una persona que asiste a este espectáculo sin apostar, sería visto como un excéntrico. El azar de ganar o perder dinero, y no la simple admiración a los caballos, es lo que proporciona la atracción constante.

De hecho, una parte considerable de los deportistas de carreras no se toman el trabajo de asistir a éstas, sino que hacen sus apuestas por medio del teléfono sentados confortablemente en un sillón.

Se convierten en juegos de azar si no es que en algo peor. No le hacen bien a nadie, excepto a los que conciertan las apuestas.

Las peleas se están convirtiendo en un sacadero de dinero

Al parejo del llamado deporte nacional de las carreras de caballos, está el boxeo.

Una buena competencia de box es algo digno de verse. Exhibe atletas perfectamente adiestrados que demuestran su habilidad, su valor, su resistencia, tanto en el ataque como en la defensa, basándose con apego en reglas estrictas de un juego limpio y con buen humor.

Debo confesar, sin embargo, que he gozado más en un torneo de box de los Scouts, que en otro muy anunciado entre campeones, celebrado en la Sala Alberto.

Uno fue un esfuerzo deportista real por el deporte mismo, y otro un proyecto de hacer dinero en gran escala. El de la Sala Alberto fue una exhibición en que los contricantes recibieron miles de libras por cambiarse unos cuantos golpes duros (y muchos abrazos), mientras los espectadores pagaron buenos precios por el privilegio de ver eso, y el hombre que en realidad ganó, fue el empresario. El cacareado revivir del noble arte, no es sino el despertar de algunos gananciosos que pueden sacarle dinero al público por medio de una buena campaña de anuncio. Un ejemplo histórico de lo anterior es la gran pelea efectuada en los Estados Unidos entre Dempsey y Carpentier, donde miles de personas pagaron miles de dólares por una exhibición de unos cuantos minutos que no presentó nada notable en materia de puñetazos, pero que sí le dejó una gran fortuna al promotor de esa pelea después de deducir los miles de dólares que se llevó la prensa por su campaña de anuncios.


Boxeo. Un gran ejercicio en que está siendo usado como un medio para hacer dinero.

Esto no se puede ni comparar con "los días pasados", cuando Tom Spring compitió con Jack Langan por el cinturón de la Gran Bretaña en Worcester en 1824. La pelea llegó hasta el 77o. "round" antes de que Langan fuera noqueado.

¡Algo de deporte y no mucho de sacadero de dinero!

El fútbol, un juego magnifico, pero...

El fútbol por muchos años, como el cricket y el box, fueron considerados como deportes limpios; esto aconteció antes de que se convirtieran en juegos profesionales. Como antiguo jugador de fútbol, yo amo este juego que creo que vosotros también amaréis. Vosotros y yo lo vemos como uno de los mejores juegos que hay en el mundo. Nada como este juego para proporcionar salud y fuerza, actividad y aplomo, disciplina y buen genio, pero sobre todo la gran lección que nos proporciona es la de jugar sin egoísmo, ya que el triunfo es del equipo y no de uno en lo personal.

Un magnífico juego y de gran emoción para el que lo observa; por este motivo ha caido en las garras de los que de él sacan ventaja.

Compañías son las que ahora administran los terrenos donde se juega fútbol, los compran y pagan a los jugadores, las que excitan el entusiasmo del público por medio de la prensa y las que en la taquilla ganan magníficas entradas.

En vez de jugar, nuestros muchachos son ahora absorbidos por la multitud y convertidos en espectadores. Ser simplemente espectador se convierte en algo tedioso, si no se le sazona con algo de esa sal de que ya he hablado antes, con respecto a las carreras de caballos, y así es como las apuestas se convierten en el mejor atractivo del juego.

Se pueden observar hoy día grandes multitudes formando a las puertas de los campos de juego, que no se preocupan mucho por ver el encuentro, sino más bien por saber cuáles son los progresos que se hacen en éste y las variaciones de las apuestas.

Hay otros muchos que ni siquiera se toman la molestia a las cercanías del campo sino que tranquila y confortablemente apuestan desde sus casas. ¡Y a esto le llaman deporte!


No hay que conformarse con ser espectador, hay que practicar el deporte.LA AVIDEZ DEL DINERO ESTÁ MATANDO AL VERDADERO DEPORTE

Ahí tenemos también los juegos de baraja. Casi nadie piensa en un juego de cartas por el sólo hecho de jugarlo. Tiene que ser por dinero.

Lo mismo sucede con el golf: rápidamente se está convirtiendo en otro medio de hacer dinero y ya hay signos de que el cricket va a caer también en ese abismo.

"Las carreras profesionales y las regatas, han venido a menos, porque las personas que proporcionaban el dinero para ellas han visto que su dinero no era manejado debidamente". El periódico Cycling, comentando sobre las apuestas dice: "Ahora se encuentra en boga en cualquier competencia campestre de ciclismo con el resultado inevitable de que el deporte se ve manchado con prácticas desacreditadas."

Así pues, el futuro de nuestro deporte nacional en general está en malas condiciones.

Mas, si las apuestas proporcionan placer a la mayoría, dejémosles que se diviertan. Quizás esto les proporcione placer y distracción por el momento, pero seguramente no les dará felicidad; y por tanto no habrán gastado bien ni su tiempo ni su dinero. No se por qué, pero cuando uno se ve envuelto en asuntos de caballos la honestidad parece no tener el mismo valor que tiene en cualquier otra parte. Así es que, paneas en guardia al apostar o comprar un caballo.

Recuerdo haber comprado un caballo a un mercader honrado que me dijo exactamente cuáles eran sus defectos y cuáles sus cualidades, cuánto había pagado por él y cuánto me cargaba ahora como utilidad por el tiempo que había empleado él en amaestrarlo y perfeccionarlo.

Como tenía la mejor "rienda" que cualquier otro caballo de los que yo había conocido, aquel amaestramiento valía algo (estoy hablando del Coronel "Jabber" Chisholme que fue muerto dirigendo una batalla en Elandslaagte). Tanto fue así, que después de haberlo comprado en aquel precio y haberlo montado, me di cuenta de que valía mucho más de lo que yo había pagado por él, y para seguir el ejemplo de su vendedor, fui también honesto mandándole un cheque por el precio adicional que juzgué conveniente.

Advertencia Quizá se diga, ¿qué más da que el deporte sea limpio o no, si uno puede sacar de él una emoción? Todo el mundo lo hace.


El verdadero y único ganancioso.

Forma parte de la naturaleza humana el apostar y va uno a cambiar esa naturaleza. ¿Hay pues que apurarse? Sé que existe una satisfacción en ganar ya sea por suerte o estudiando la forma, pero personalmente odio ver que lo que fue verdaderamente deporte se haya convertido en una empresa de hacer dinero para unos cuantos gananciosos que lo hacen a expensas de la juventud. A ésta, de manera sagaz, se le conduce al juego haciéndola creer que es muy deportista. Bajo este "camouflage" a muchos se les exprime conduciéndoles a la ruina. Como uno de aquellos que han presenciado estos chanchullos, sólo deseo hacer una advertencia los jóvenes, y es que se fijen para que nos lo hagan tontos.

Conforme se vuelve uno viejo, puede uno juzgar por sí mismo, si esa clase de distracciones son las que le convienen o alguna otra de las muchas que se le ofrecen.

Muchas personas se han hecho ricas con el juego, ya sea como corredores o prestamistas, pero nadie que yo sepa lo ha hecho apostando. es decir, siendo el juguete de corredores y prestamistas.

Muchos de los corredores que se han retirado a vivir con opulencia de lo que ellos llaman sus "utilidades", lo pudieron hacer porque comerciaron con el hecho de que la mayoría de los hombres son unos tontos.

(Esto me recuerda un discurso que pronuncié una vez "Lo que toda mujer sabe"; el tema era indicar que ellas saben que el 90% de los hombres son tontos, y el 10% restante son más tontos.)

También sucede en las carreras de menor importancia. que mucho del dinero del público sencillo va a parar a la manos de una liga formada por los conocedores del oficio entre ellos los "jockeys".

¿Qué hay de malo en apostar?

Esta es una pregunta natural. Pues bien, para principiar. aparte de que es destructora como una enfermedad del verdadero deporte, constituye una tontería para el apostador que generalmente, significa que al final de cuentas ha perdido su dinero. Muy pocos son los hombres, si es que hay alguno, que hayan podido hacer dinero a la larga, apostando. Por tanto, a menos que se sea muy rico, es peligroso jugar.

El ver a alguien ganando montones de dinero tiende a entusiasmar al que lo ve, induciéndole a probar su suerte. Parece un camino nuevo para hacerse rico fácilmente, pero con frecuencia demuestra que es el camino más rápido para empobrecerse. En la mayor parte de los casos crea en el individuo un rasgo asqueroso: Avaricia. El llamado deportista sólo desea ganar por ganar el dinero que va a quitar a otra persona. Conforme la avaricia se apodera del individuo, la honestidad lo abandona; hay muy poco de verdadero deporte en la sucia empresa de ir tras el dinero ajeno. Multitud de personas han pensado que éste era el camino más fácil para hacerse ricos y se hundieron más allá de lo que podían y añadiendo otro crimen: el tener que robar o desfalcar a sus patrones o a otros, tratando de conseguir lo necesario para pagar sus deudas recurriendo al final al suicidio como medio de evitar las consecuencias. Esta malhadada historia la ve uno repetirse una y otra vez en los periódicos, pero es una advertencia que jamás es escuchada por la alocada juventud.

He aquí un estudio de los resultados de lo que costaron las apuestas durante los 12 años anteriores a la guerra, en Londres solamente:
Suicidios e intentos de suicidio 234
Desfalcos y robos 3,234
Quiebras 530

Se estima que más de 50 millones de libras han pasado de las manos de los corredores a las de sus clientes durante 12 meses en el Reino Unido y que de esta cantidad el mayor porcentaje fue para los corredores.

El poder del anuncio

Una gran parte de culpa en el desarrollo de esta malsana costumbre corresponde a la prensa.

Un periódico puede tomar la posición que le indica la opinión pública predominante sobre líneas correctas, o siguiendo el gusto del mismo público, desviándose por caminos torcidos.

Desafortunadamente hoy en día hay más público que sigue a la prensa del que había hace unos cuantos años.

Los periódicos que dan gusto a la inclinación morbosa con la descripción de asesinatos, intrigas, horrores e indecencias, rivalizan con periódicos que anuncian el fútbol profesional, las carreras, etc., en grado exagerado, como si fueran cosas de mayor importancia que las que realmente lo son para el bienestar de la nación.

Es cierto que algunas personas, como el difunto editor de The Times, señor Wickham Steed, han señalado que los puntos de vista de los periódicos independientes deben financiarse independientemente; sin embargo, es de sentirse que para hacer esto, muchos tienen que sucumbir a las cuotas que les son ofrecidas por los promotores de las peleas y estrellas del cine para que exciten al público por medio de las noticias de prensa, haciendo resaltar a actores que, bien juzgados, no pueden considerarse sino como común y corrientes.

Pero, no hay manera de evitarlo. Las multitudes con frecuencia son tontas y no piensan o no se toman la molestia de estudiar las dos fases del asunto. Si lo hicieran, no pondrían su dinero en manos de los corredores, de los directores de encuentros de fútbol, de los financieros de las peleas profesionales que comercian con éstas y buscarían el deporte -el verdadero deporte-, por el deporte mismo, por la diversión y la salud que entraña.

Me place un buen argumento desarrollado en una película de cinematógrafo. La actuación en algunos de los dramas de éste es realmente maravillosa, sobre todo la forma en que los actores transmiten las ideas por medio de la expresión y del gesto.

Al mismo tiempo, su arte, bueno como es, no puede llegar al del actor teatral que además de esto, da alma y vida al personaje que representa apareciendo ante el público de carne y hueso y con voz y lágrimas.

Aún el cine hablado con sus voces metálicas y su música, no ha podido llevar vida real a las películas.

Sin embargo, Molly Mickboard es conocida por millones de personas por su cara bonita y su encantadora manera de actuar en la pantalla, igualmente que Charlie Chaplin por sus graciosas payasadas.

La llegada de cualquiera de ellos a una ciudad es preparada de antemano con párrafos cuidadosamente presentados por la prensa y gradualmente va creciendo la intensidad de la propaganda día a día conforme la hora de su llegada se acerca. Con anticipación se envía saludos a la nacion de donde proviene la heroína o aún su marido, y la hora y lugar de llegada se anuncian con profusión, llegando a la cúspide del anuncio cuando la multitud surge en la estación para recibirla.

No se hace esto con un actor por bueno que sea, pero si se pregunta a alguien de entre la multitud por qué lo hace, ni uno entre mil podría contestar.

Sin embargo en la misma ciudad, por la misma estación de ferrocarril llegan soldados y marinos que regresan del infierno, que han peleado por nosotros y para salvar a su país; pero a éstos se les deja pasar inadvertidos prácticamente, sin una palabra de aprecio.

No digo que el pueblo haya perdido su buen corazón y su buena voluntad, pero condeno el hecho de que con tanta facilidad los anuncios de prensa los puedan llevar a donde quieran.

El verdadero deporte

Después de leer lo anterior se me considerará un terrible enemigo del deporte. Hace algunos años las peleas de toros y perros fueron prohibidas por petición hecha al Parlamento por algunas personas. Los que se oponían más tarde confesaron que lo hicieron no tanto por la crueldad con el toro, sino porque les causaba disgusto ver que otras personas se divertían viendo este espectáculo.

Pues bien, se pensará que algo por el estilo me pasa a mí; pero no es exacto, yo gozaba con el deporte verdadero y todavía gozo con él como cualquier otra persona y quizás más que muchas otras.

Más que cualquier deporte, me gusta ver a la gente divertirse y entre más son las personas que se divierten, me siento más feliz.

Pero sucede que un buen número de personas se apartan del camino imaginando que se dedican al verdadero deporte y solamente se están dejando engañar por los traficantes que, con el nombre de deporte, arreglan espectáculos con qué llenar sus bolsillos.

No me cabe duda de que yo mismo habría perdido mucho dinero en las apuestas si lo hubiera tenido. No lo tuve ni tampoco tuve en mi cerebro suficientes matemáticas que me permitieran calcular las probabilidades que hubiera yo tenido de ganar si hubiera yo apostado.

Sin embargo "el que una vez ha sido mordido, ya es precavido". Nunca me olvidaré que cuando era niño hice una vez una apuesta en la escuela y perdí. Me temo que estoy descubriendo mi edad al decir que tal apuesta fue a un caballo llamado Pax que corría a beneficio de la ciudad y sus suburbios. Le aposté 18 peniques y me arruiné con ello, pero ahí terminó mi afición por las carreras y sus apuestas. Por otra parte, amaba las carreras de aficionados en las que conocía tanto a los caballos como a sus jinetes y más aún, cuando en la carrera tomaba parte algún caballo amaestrado y montado por mí. Esto es algo bien diferente de ser un simple espectador en una carrera de caballos desconocidos o en apostar desde casa sentado cómodamente en un sillón. Lo primero es deporte activo, no una forma pasiva de gastar el dinero.

Así también jugaba fútbol en el equipo de mi escuela y amaba el juego, y todavía gusto de presenciar un buen partido entre aficionados, pero me parece una diversión diferente el sentarse a ver a otros hombres jugar porque se les paga para ello y ver y oir a la enorme multitud de espectadores gritando con frenesí histérico amplificado principalmente de acuerdo con el mayor o menor peligro que corren sus apuestas.

¿Qué cosa es deporte? Para mí es el juego activo de un individuo y no el formar simplemente parte de los espectadores o que el juego lo practique alguno mediante una paga.

Como jugador de golf, por ejemplo, yo no emplearía un "caddy" para que me llevara los palos, quizás es que no me puedo dar el lujo de pagar las cuotas modernas; quizás sea que considero que mi lenguaje puede sorprenderle; quizás sea que le tengo miedo a la crítica de mis errores, o quizás sea que no me gusta estimular a los muchachos a qué hagan trabajos sin finalidad; pero mi objeción principal es que yo prefiero hacer las cosas por mí mismo y no que otros las hagan por mí. Me sucede lo mismo cuando acecho a un gamo o pesco un salmón, no me gusta que un vago lo haga por mí. Ni siquiera permito que otros me corten el cabello, me lo corto yo mismo, y eso haré mientras me quede algo de éste.

COMO DIVERTIRSE Y GANAR DINERO HONRADAMENTE

Vosotros diréis: "criticar el ver un deporte es muy divertido; pero...

¿Qué hará una persona de su tiempo desocupado?

¿Cómo ganará dinero?

¿Cómo ha de divertirse si no va a las carreras o al fútbol?"

Bien, es casi la solución de un acertijo el tratar de formar un programa que se adapte a todo joven ya sea rico o pobre, o de mediana posición, y que viva en la ciudad o en el campo. Que se desarrolle en invierno o en verano, a solas o en compañía, en un salón o al aire libre, de día o de noche. ¿Podríais vosotros formular tal programa?

Creo que no, pero he aquí en principio una sugerencia que puede ser útil.

El gran secreto es tener por divisa estas palabras: No haraganear.

El bogar sobre un mar calmado no tiene interés, pero el hacerlo impulsado por una suave brisa con el mar un poco alborotado y teniendo que enfrentarse a las olas una tras otra, eso ya es diferente.

Remando uno para sí en la vida, encuentra alegría al enfrentarse constantemente a una nueva ola de trabajo y actividad..

Así pues, la pregunta de qué hacer con respecto a
TIEMPO DESOCUPADO.
DINERO.
FELICIDAD.
Mi sugerencia, es dedicarse a
VERDADERO DEPORTE Y AFIClONES.
PROFESIÓN ADECUADA Y AHORRO.
SERVICIO AL PRÓJIMO

Deporte

Por verdadero deporte entiendo cualquier clase de juego o actividad que le hace a uno trabajar y que puede uno practicar por sí mismo y no simplemente verlo. Bien sé que los campos de recreo son pocos y no pueden dar acomodo a todos los individuos que desean jugar; sin embargo, hay en ellos lugar para muchos miles más de los que actualmente lo hacen: además hay muchos campos de recreo de una naturaleza diferente de los cuales, hasta ahora, se ha hecho muy poco uso. Yo podría sugerir muchos juegos con una u otra característica, y sin embargo, que no se adaptan a todo el mundo. Lo principal es que uno busque para sí mismo, el deporte que más se ajuste a las condiciones y ambiente en que uno se encuentra.

Pero si tal cosa no es posible, puedo sugerir uno que por lo menos llena las condiciones arriba señaladas y que describiré en el último capítulo sobre Roverismo.

Un verdadero deporte

Bajo el título de verdadero deporte que se adapta a todos por igual y que no es costoso, está el montanismo.

"¿Montañismo? Sí, este deporte puede practicarse en cualquier parte del mundo."

Pues bien, vosotros lo podéis practicar y yo os voy a mostrar cómo hacerlo. El subir a una montaña de 5,000 metros de altura es una hazaña gloriosa, pero no todo el tiempo estaréis en trances difíciles; las dificultades que ponen a prueba las facultades de ascensión, de las manos a los pies, sólo se presentan de vez en cuando. Si os despeñáis, ahí iréis a parar a una protundidad de 500 o 1,000 metros. Pero una caída similar la podríais encontrar tratando de ascender por una roca igualmente difícil cerca de vuestra casa en vuestra propia vecindad. Podréis obtener la misma emoción ascendiendo a una montaña pequeña en la que se requiera igual valor, la misma resistencia, la misma habilidad y la misma camaradería para ayudaros con la cuerda.


Everest. siempre ascendiendo, sin descanso.

Al mismo tiempo el montañismo es una práctica peligrosa si no se cuenta con un adiestramiento cuidadoso y un guía experimentado que le conduzca a uno.

"No es la altura de la montaña lo que cuenta, sino el pedazo difícil que hay que vencer". Esto es lo que el General Bruce, jefe de la expedición del Monte Everest me dijo al discutir las posibilidades de la ascensión de los jóvenes a las montañas de las Islas Británicas. Lo sorprendente de este deporte es que no sea más conocido y practicado. Esto principalmente se debe a que la mayoría de las personas ignora que puede efectuarse casi en cualquier parte del mundo.

Donde quiera que hay una montaña se puede conseguir un grupo de rocas, canteras o arrecifes. Todos los cuales proporcionan una espléndida práctica para un grupo de tres o cuatro montañistas que posean un cable. Ocasionalmente se oirá decir que alguna persona ha hecho una ascensión sola, como es el caso de mi pequeña excursión en los Andes descrita en páginas siguientes, pero eso es indebido. Hacerlo una vez basta para adquirir confianza en sí mismo, pero no conviene estar solo y desvalido en caso de caída o torcedura. Las ascensiones deberían, y de hecho deben hacerse por equipos, y solamente así son buenas. Cada hombre debe ser eficiente con el cable, de tal manera que pueda prestar ayuda a los demás. Esto en sí mismo, constituye una magnífica lección práctica.

El montañismo es la mejor forma posible de desarrollar físicamente los nervios, los músculos y la resistencia. Un buen ascensor de rocas no puede ser débil. Además este deporte es muy atractivo.

Exige observación, tanto por lo que respecta a la topografía del lugar como a los recursos de que hay que valerse.

Una vez acompañé a las tropas alpinistas italianas que estaban de campaña en lo alto de los Alpes. A esos hombres se les adiestra perfectamente en trabajo de montaña reclutándoseles por entero de entre los habitantes. Descubrimos al enemigo en las grandes laderas cubiertas de nieve al otro lado de la cañada a unos 800 metros de profundidad y 3 o 4 kilómetros de distancia. A los oficiales se les indicó el plan general de ataque; y se distribuyeron a intervalos en una larga fila donde se sentaron a observar las laderas y rocas opuestas. Por medio de sus anteojos las estudiaron cuidadosamente, cada uno de ellos buscando el lugar adecuado por donde su destacamento debería ascender. Y tomando nota las señales que les deberían servir de guía en su ascenso.

El seleccionar el camino que va a seguirse en la ascensión y encontrarlo conforme se asciende, es lo que da variedad e interés inagotables a este ejercicio, ayuda a obtener éxito o ser simplemente un ascensor mediano, según se sea, mas menos buen observador.

También existe un efecto moral en aprender a enfrentar a las dificultades de la vida con igual espíritu y constancia ensayando diferentes caminos, rodeando o pasando por encima de los obstáculos para llegar a la meta.

Por último está el alma, cosa curiosa, que ésta se encuentre en una ascención de rocas, sin embargo, ahí está.

Conforme meditéis saturáos profundamente de la maravillosa inspiración que aquel panorama os brinda.

Y así, cuando regreséis de nuevo a la tierra. encontraréis que sóis diferentes en cuerpo, en mente y en espiritu.

Subid en grupo, pero cuando lleguéis a una cima gloriosa que domine un vasto panorama, sentáos solos aparte y meditad, meditad siempre.


Tened una afición cualquiera que ella sea.

Las aficiones y su valor

Encuentro que el hábito de hacer uno las cosas por sí mismo, crece en uno y se extiende a todas las ramas de su oucupación cotidiana. Una regla muy eficaz es esta: "Si deseáis que una cosa se haga, hacedla vosotros mismos", y esto debe constituir para vosotros la orden del día.

Aún los pequeños quehaceres de la casa despiertan interés y enseñan multitud de cosas.

Después de un poco de práctica, ya da uno en el clavo con el martillo en vez de darse sobre el pulgar, y pronto se adquiere habilidad con los dedos tratando de arreglar la instalación eléctrica.

Cuando la primera guerra nos privó de nuestros abastecimientos de verduras y frutas, nos trajo la bendición de enseñarnos a muchos cómo cuidar un jardín y cultivar nuestros propios alimentos. El racionamiento ha causado más perjuicio a las cantinas que cualquier ley dada por el Parlamen to sobre temperancia y al mismo tiempo ha proporcionado mayor bienestar, salud y alegría, que cualesquiera leyes sobre sanidad o política. Un jardín propio constituye una gran afición para cualquier hombre, y la mejor cura de descanso que un trabajador puede tener. Para muchos constituye el primer gusto real de vida al aire libre, proporcionándoles su introducción a la materia de cómo cultivar plantas y cómo evitar plagas: constituye un estudio de la Naturaleza.

Es una inclinación de todo muchacho el tratar de hacer las cosas por propia mano, pero muchoas hombres pierden esta atracción conforme crecen. mas si conservan el gusto po esa forma natural de autoexpresión y de satisfacción del deseo natural de producir, esto se convierte en un hábito que en más de una ocasíon ha llenado una vida inútil. Un hombre con aficiones nunca dispone de tiempo para desperdiciar, nunca tiene tiempo para aburrirse y no es fácilmente llevado a otra clase de atracciones, tan anunciadas en la prensa. Las aficiones constituyen para él una salvaguardia.

Las aficiones y los trabajos manuales conducen a la destreza, ya que el hombre pone en ellas todo su pensamiento y toda su energía sobrante al tratar de ejecutar alguna obra, y no puede menos que desarrollar en forma considerable la perfección en su trabajo: y cuando el cerebro dirige las manos, la imaginación y los recursos resaltan, de ahí que una afición puede convertir al que la tiene en un inventor.

Cuando uno pasa la vista alrededor de su cuarto, de su oficina o de su taller, encuentra centenares de artículos que son el resultado de un invento hecho por algún hombre. Así pues, si uno tiene aficiones, está dentro de sus facultades el poder desarrollar algún invento que no solamente le puede ayudar monetartamente, sino que es una bendición para sus semejantes.

Con frecuencia también, por la práctica de aficiones, un hombre encuentra una que, aunque totalmente aparte de su actual profesión, pueda ser aquella para la cual la Naturaleza lo había dotado mejor y pronto le demuestra que esta nueva línea es la verdadera carrera que él debe seguir y si antes él era una cuña redonda en un agujero cuadrado, ahora el agujero se habrá convertido en redondo y la cuña ajustará con perfección.

Pero de cualquier manera con mucha frecuencia, si no generalmente, las aficiones pueden producir dinero cuando uno lo necesita y si yo no abogo por conseguir dinero por el solo hecho de tenerlo, sí reconozco ampliamente la necesidad de contar con cierta cantidad de éste que le permita a uno ser independiente y no una carga para los demas.

En un viejo libro de cacería titulado Jorrocks, se describe a cierto personaje "Joggleburv Crowdy", cuya gran afición era cortar varas en los matorrales y bosques para convertirlos en bastones. Yo también poseo esa afición entre otras muchas y aún cuando no parece ser muy emocionante, sin embargo, cuando uno la practica es lo suficientemente atractiva para llevarlo a uno kilómetro tras kilómetro tratando de conseguir una buena vara en vez de hacer la caminata aburriéndose soberanamente, y la satisfacción de conseguir una de estas ramas, enderezarla, curarla y hacer de ella un buen bastón, es en verdad grande. Hago mención de esto, solamente para demostrar cómo la más sencilla de las aficiones, una que todo el mundo puede practicar, tiene su atractivo.

Más aún; tiene un valor retributivo, y más de un muchacho conozco yo que, habiéndose aficionado por esta clase de trabajo, puede ganarse honestamente con él, buenos pesos. Pero un hombre que descubre su afición particular, puede con frecuencia obtener de ella buenas utilidades y así, en vez de tratar lo imposible, o sea hacer dinero por medio de las apuestas, puede seguir una línea segura de obtenerlo con igual atractivo. Y el dinero ganado por el esfuerzo propio, es mucho más dulce que el que se le ha sacado a algún prójimo.

Aparte de las aficiones que producen dinero, hay multitud de ellas entre las cuales se puede escoger una que se adapte más al gusto de uno.

La música, la pintura, la escultura y el drama son cosas fáciles para las personas que viven en la ciudad y no hay necesidad de andar de ocioso habiendo multitud de galerías municipales, museos, salas de concierto, etc.

Pero no es solamente la diversión pasiva que se encuentra en ellas lo que yo recomiendo, es la propia expresión activa lo que cuenta.


La afición de cortar varas en los matorrales y bosques para convertirlas en Horquetas es lo suficientemente atractiva para llevarlo a uno kilómetro tras kilómetro tratando de conseguir una buena vara, enderezarla, curarla y hacer de ella una buena Horquilla Rover.

Por expresión personal, quiero decir tales cosas como escribir poesía, tallar madera, tocar el violín, modelar en arcilla; dibujar, etc. También es interesante coleccionar estampillas, monedas, fósiles, curiosidades, insectos o cualquier otra cosa.

Los que viven en contacto con la Naturaleza en el campo, tienen al alcance de su mano el estudio de los pájaros, las plantas o los animales. Pueden dedicarse a la cría de gallinas, al cultivo de frutas, a la preparación de jamón, a la cría de conejos, a fabricar mocasines, o cualquier otra cosa que les atraiga. Hay centenares de cosas de dónde escoger y una vez que se ha encontrado una que lo atrae seguramente que le dará buen rendimiento, quizá no en efectivo, pero en satisfacciones que llenen su vida.

Profesión adecuada

Por lo que respecta al dinero, la mayor parte de nosotros tenemos necesidad de una renta asegurada que nos evite el pesar sobre otros y que nos ponga en condiciones de gozar de la vida y ayudar a que otros gocen también de ella. Por tanto, en vez de arriesgar el dinero en la suerte, tratando de quitárselo a otra persona menos afortunada, aprovechemos el tiempo en conseguir una renta segura como retribución a nuestro trabajo honesto.

Esto significa, como primer paso, prepararse para ejercer una profesión en la vida.

He dicho que no me gusta usar cadies en el golf porque eso conduce a los muchachos a tomar trabajos en los cuales sacan una retribución por el momento, pero sin oportunidades para el futuro. Trabajos que hay que dejar cuando ya se es hombre, encontrándose entonces con que no está uno preparado para ejercer una profesión. Y por tanto en muchos casos el individuo se convierte en un holgazán inútil.

Mas no es sólo el caddy el que principia mal en la vida, hay muchos muchachos a quienes se les presenta la oportunidad de un trabajo bien pagado, y sus padres les urgen para que lo tomen, olvidando fijarse en otro punto de vista o sea qué va a ser de ellos más tarde.

Muchos de esos trabajos bien retribuidos, no conducen a algo estable y dejan al muchacho desorientado justamente en el momento más importante de su vida, cuando debería comenzar a ascender los primeros peldaños de su carrera que fuese al fin su sostén,

Otro error usual, es el de que, aún cuando un joven encuentra un camino con buenas perspectivas, lo toma solamente porque parece que le gusta, sin ponerse a considerar si está realmente capacitado para él y eventualmente se encuentra, o sus patrones se encuentran, que no es la persona adecuada por lo que tiene que dejarlo y tratar de encontrar otro. Se convierte en una clavija cuadrada colocada en un agujero redondo, dando por resultado que nunca llega a establecerse.

Lo que hay que encontrar es cuál es el trabajo para el que se está más capacitado; si al principio se toma otro trabajo en el que se reciba una buena paga, siempre debe estarse con la vista fija en lo que conviene para aprovechar la oportunidad cuando se presente. Pero al mismo tiempo hay que estar precavido para no pensar que el pasto del campo vecino está más verde que el de uno.

Si se es una clavija cuadrada, hay que poner el ojo en un agujero cuadrado y tratar de conseguirlo.

Conseguid el rastro y conservaos cerca de él sin preocuparos por el resultado final de la caza. La diversión está en seguir el rastro y no en lo que se encuentra al final de él.

Cuando yo era pequeño y todavía no había encontrado mi camino, seguí esta regla: tomar lo primero que se me ofrecia y utilizarlo para conseguir algo mejor. Su pescáis un pececillo con una lombriz y con éste uno más grande, con el mas grande todavía podéis buscar otro mayor hasta conseguir uno que valga la pena.

He aquí el consejo dado a su hijo por un mercader que debía su fortuna a su propio esfuerzo: "Si se encuentra que es de valor el poder proporcionar a un semejante un abrigo de pieles para su satisfacción, eso quiere decir que se ha logrado éxito en la carrera y obtenido no sólo lo suficiente para vivir, sino que también se ha logrado poner el trabajo propio al servicio de los demás".

Y esto es lo que significa gozar de la vida.

Si deseáis seguir la sugerencia del carnicero y encontrar cualquier clase de trabajo retribuido, mientras se os presenta una oportunidad adecuada, podréis, en muchos casos, hacer algo peor que alistaros en la Real Fuerza Aérea ya que allí el servicio es por corto tiempo, está bien retribuido y es de gran interés.

Pero aún hay más en este trabajo que es realmente educativo y que si se toma con buen espíritu le da a uno los toques finales de la instrucción recibida en la escuela. Y entre tanto, se gana en carácter, en la clase de carácter que permite emprender una carrera cuando se presenta la oportunidad.

Así mismo se puede observar la vida en otros países que es la mejor manera de adquirir experiencia y hacer amigos.

Ahorro

Después de la gran guerra del catorce, nuestros críticos han dicho que nuestra nación se está hundiendo. Yo no sé qué decir; pero veo que el jefe de la escuela de la ciudad de Londres dice que los muchachos de hoy día tienen más energía que los de ayer y que mejoran de día en día. Esto por lo menos es una buena señal.

Cierto que actualmente hay más personas que ahorran dinero y menos que escupen donde quiera. No creo que estos dos puntos tengan entre sí ninguna conexión pero son sencillamente dos hechos.

En las próximas páginas sugiero que con la práctica de ia autorestricción se gana en carácter; pero también se gana otra cosa, por lo menos algunas veces: dinero. Si restringimos el uso del licor, tabaco y comida innecesaria, además de otras cosas que no nos hacen falta, se habrá ahorrado el costo de ellas, y a la larga esta suma llegará a ser algo nada despreciable.

Nunca sugiero a nadie que haga lo que yo no he hecho, y esto que estoy recomendando ahora lo he practicado yo.

Fui el séptimo en una familia de diez, mi padre era clérigo y murió cuando yo tenía tres años. Por tanto, crecí en un medio que no podría llamarse opulento y, cuando entré al ejército, tenía que vivir lo mejor que podía con mi sueldo que era muy pequeno.

Esto significaba lucha. Significaba entre otras cosas quedarme sin desayuno o sin almuerzo, no fumar, no beber y ganar lo que podía en las horas que me dejaba libre mi servicio militar, dibujando o escribiendo.

Pero trabajaba duro, y gozaba con la lucha. Y al fin triunfé. Tuve mucha suerte, pero debo añadir que mucho lo obtuve con mi esfuerzo. Lo que vulgarmente se llama suerte es en realidad la facultad de encontrar la oportunidad que a uno se le brinda, lanzarse sobre ella y atraparla. Muchas personas se sientan a esperar a que la fortuna llegue a ellas y luego se quejan de que nunca llega.

Lo curioso fue que avancé más de prisa de lo que deseaba. Mi única ambición real era el no tener que pedirle a mi familia dinero para mantenerme. Si yo podía ayudarlos en algo, tanto mejor. Amaba mi trabajo porque éste se desarrollaba entre hombres y caballos. Estaba perfectamente contento.

Pero cuando me llegaba un ascenso y era removido a un puesto superior, aún cuando la paga fuera mejor y las oportunidades grandes. no me gustaba la idea y sólo deseaba permanecer donde estaba. Me acuerdo que en una ocasion pregunté a mi coronel si podía declinar el ascenso y él riendo me dijo que era imposible; no me quedó más remedio que ascender, Seguí hacia arriba y esto en gran parte se lo debí al haber practicado el ahorro al principio.

Me quedé asombrado el otro día al revisar algunos de mis diarios primitivos sobre viajes y visitas a mis amigos; con qué religiosidad apuntaba hasta el último centavo de mis gastos, y con qué triunfo asentaba cualquier cantidad que me entraba. Podría decir con toda verdad como el que más, que es cierto el dicho "cuidad los centavos, que los pesos se cuidan solos".

Y así no solamente estaba capacitado para atender a mis necesidades, sino que también podía proporcionar consejo tomando de mí propia experiencia y conducir por el mismo camino a un buen número de mis amigos, inclusive a mi escuadrón, Como consecuencia, las utilidades de la cantina bajaron, pero subieron los balances de ahorro. Los hombres mejoraron de salud y eran más felices. Y al salir del servicio, tenían dinero en mano para poder establecerse en negocios o en la vida privada. Esto mismo podrá acontecer a vosotros que leéis esto; si no tenéis dinero, tratad de hacerlo de alguna manera; pero hacedlo. Vendrán los días malos y entonces no será justo cargar sobre los demás. Hay que pensar en esos días que muchos olvidan y sufren después las consecuencias.

Si ya tenéis algo de dinero, ésa no es razón para malgastarlo. Si tenéis que gastarlo, gastadlo en los demás y no sólo en vuestra propia diversión.

Quizás sóis ricos, pero hay una cosa que no podéis hacer, si sóis realmente lo que debéis ser, y eso es, gastar vuestro dinero en lujos mientras haya otras personas a vuestro alrededor que carecen de lo indispensable para la vida.

Mirad, cuando yo hablo de ahorro. no quiero decir tacañería. Sed tan tacaños como queráis con vosotros mismos, ahorrad en vuestros propios gastos, pero no lo que debéis gastar en los demás.


...He gozado de la caceria del puerco espín...

Por lo que toca a mí, he gozado de la vida tanto como mis amigos, cazando, jugando polo, he gozado de la cacería del puerco espín, de la caza mayor, pero nunca compré animales costosos para el deporte. los compré brutos, sin adiestramiento, a pequeño costo, y me divertí y me interesé en su adiestramiento. Hay muchas gentes que compran las cosas casi nada más por lo que cuestan. Existen también personas que se compran un nuevo abrigo inmediatamente que aparece la menor mancha o la menor señal de uso en el que tienen. Otros en cambio, cuando su ropa está usada, hacen que se las volteen y la usan por el otro lado haciéndola servir el doble de tiempo. Siempre hay manera de pasarla bien con pocos elementos y gozar tanto como si se tuviera una gran cantidad de ellos, sólo hay que saber ejercitar el ingenio y el ahorro. En verdad, hay en ello algo de aventura que atrae a un buen deportista. ¡Pobres millonarios!.

Aprovechad las oportunidades

Un hombre que perteneció a mi regimiento como soldado. recurrió a mí hace mucho tiempo quejándose de que estaba en muy mala situación. Me dijo que había servido a su país con lealtad los mejores diez años de su vida y que así era como su país agradecido lo trataba dejándolo en tan mala situación. No tenía oficio especial, pero su hermano en Canadá estaba de acuerdo en recibirlo como socio si se iba para aquel país. Pero él pensaba que no había derecho que tuviera que abandonar su país después de haberle servido y además no tenía dinero con qué hacer el viaje aunque lo deseara.

Le pregunté cuánto había ahorrado durante su servicio. Se sonrió irónicamente y dijo "no es posible ahorrar mucho corno soldado raso". Pero yo por mi experiencia sabía lo que muchos de mis soldados tenían ahorrado al dejar el servicio, teniendo un buen saldo a su favor en su cuenta de ahorros, y estuve tentado a decirle: "Tenía asegurada comida, alojamiento, vestido, calefacción, luz y agua, todo gratis, y por lo menos contaba con un chelín y medio por día para gastar. Todo esto sumaba veintisiete libras al año. Esto hubiera hecho posible oue en sus ocho años de servicio hubiera podido ahorrar 216 libras o por lo menos cien, descontando diversiones y cerveza, las que, con sus correspondientes intereses, hubieran sumado ciento cincuenta libras en ocho anos. Con eso habría podido ir al Canadá, que no es un lugar de destierro, sino una magnífica tierra de promisión". Pero aquel hombre era de los que no aprovechan las oportunidades cuando se les presentan. La moraleja de esta historia es esta: "Aprovechad el buen tiempo, no esperéis a que este vuelva a presentarse, pues a lo mejor pronto se acumulan las nubes y se desata la tormenta".

Como John Graham dijo a su hijo: "no juegues con la cuchara antes de tomar la medicina"; el aplazar una cosa sencilla, la hace después difícil, y si se aplaza una difícil, se convierte en imposible...

Dick siempre estaba aplazando las cosas. La última vez que supe de él, tenía noventa y tres años y estaba a punto de morir. Esto pasó hace diez años: y podría apostar que todavía vive

Lo importante es ahorrar desde el principio, especialmente cuando sóis jóvenes

El señor Pound escribe sobre los muchachos que trabajan, lo siguiente: Que antiguamente un trabajador gradualmente percibía mayor jornal hasta pasar de los treinta años. Ahora un joven de dieciocho años obtiene una buena paga y llega a la cúspide cuando tiene veinticinco, decreciendo su capacidad rápidamente entre los treinta y cinco y los cuarenta y cinco años. Estos muchachos ganan más cuando tienen veinte años de lo que ganaban sus padres a esa edad, pero mucho menos que éstos a los sesenta.

¿Por qué ahorrar?, pues quizás algún día vosotros podéis tener oportunidad de mejorar yéndoos al extranjero o teniendo un pequeño capital para estableceros en un negocio, pero lo que es más cierto, es que un día os casaréis y tenéis que pensar en vuestra casa y en vuestra esposa y todavía en algo más importante que muchos olvidan: los hijos.

Es realmente un egoísmo para con ellos el traerlos al mundo si no hay con qué mantenerlos.

Cómo ahorrar

La forma más sencilla es por medio de una cuenta de ahorros bancaria o postal. Cualquier empleado de un banco o de correo os podrá informar y proporcionar una libreta de ahorros, en la que se irán anotando los depósitos que hagamos; este dinero causa intereses, los que van en aumento gradualmente.

Existe otra forma de ahorro, por medio de bonos nacionales.

Otra forma es reunirse un grupo y formar una asociación de ahorros, depositando éstos mancomunadamente en una cuenta de ahorros, lo que hace que ganen desde luego sus respectivos intereses.

Conforme aumentan vuestros ahorros, los podréis invertir en acciones que os proporcionarán mayores intereses aún cuando también aumentan los riesgos.

El invertir dinero requiere cierta preparación. Por tanto, vosotros deberéis pedir consejo a alguna persona experimentada. Pero en el ahorro nacional, en los bancos de ahorro y en los bancos postales, el ahorro está asegurado y el interés también.

El carácter en la profesión

Una vez di una recomendación a una persona para un buen puesto y en ella incluí una pequeña lista de sus cualidades. Cuando volví a leerla, después de escrita, me parecía que si la persona que la había solicitado me hubiera dado una lista de las cualidades que debería tener el individuo, coincidirían más o menos con las que yo había escrito. Y es que esas cualidades eran aquellas que vosotros desearíais encontrar en un hombre. Ahora lo importante es saber si vosotros las tenéis. Si no, apuráos a conseguirlas y tendréis asegurado el empleo en la línea que vosotros consideréis que sóis más aptos. Esto es lo que yo decía de mi recomendado:

"Es capaz y activo, digno de confianza en todos sentidos, de iniciativa. Un jefe con tacto y con una risa sana. Esto último, por lo menos, vale el sueldo, pues la produce en los momentos que parecen mas difíciles y la contagia a todos a su alrededor."

Pues bien, he ahí el suficiente carácter para llevar al éxito a cualquiera que es ágil y que goza con su trabajo. "Digno de confianza" significa: sobrio, puntual, veraz, se le puede confiar dinero y secretos, y que probablemente no cometerá ni tonterías ni errores, que es leal a sus patrones tanto como a sus subordinados y que desempeñará su trabajo ya sea que se le observe o no. "De iniciativa" significa que encontrará la forma de cumplir con su deber cualesquiera que sean las dificultades que se le presenten. "Un jefe con tacto" significa que es cortés y humano, que sabe ir delante y no empujando. Y el hecho de que ría y tome las cosas con alegría, hace que los demás sigan su ejemplo. lo cual es de valor inestimable.

Responsabilidad

Un día de aquella época en que todavía era yo uno de tantos tontos y despreocupados, de repente mi coronel me llamó y me dijo que me iba a nombrar su ayudante en el mando del regimiento.

¿Ayudante?, me quedé aterrado.

El ayudante era el hombre de quien dependía en gran parte el bienestar y el bienobrar del regimiento. Magnífico trabajo, pero, ¿qué sucedería si fracasaba?

No me atrevía a afrontarlo.

Pero el coronel sencillamente me dijo que tenía confianza en mí.

Pues bien, en unos cuantos minutos yo era un hombre distinto. Ahora era un hombre sobre quien pesaba una gran responsabilidad. En vez de aquel muchacho que nada le importaba y que no tenía más meta que divertirse.

Me encontraba con una seria perspectiva enfrente y una gran visión de lo que podría hacer para bien de mis hombres y por el nombre de mi regimiento, me metí de lleno en el trabajo en cuerpo y alma y nunca volví la cara atrás. Aquella entrevista con el coronel tan corta corno fue, fue realmente el punto de partida de mi carrera.

Y desde aquella lección de responsabilidad, pude ascender todos los escalones de mayores responsabilidades, uno después de otro.

Si vosotros habéis de hacer algo en vuestra carrera, tenéis que asumir responsabilidades.

Para ser capaz de asumir una responsabilidad se necesita confianza en sí mismo, conocimiento del trabajo que se va a desempeñar y práctica en ejercer responsabilidades.

En la Armada Real a este hecho se le da gran importancia y lo ejercitan con los jóvenes. A un marinero común y corriente se le da responsabilidad en el manejo de un bote con su equipo y se le concede alabanza o vituperio de acuerdo con la forma en que lo haga.

Esto mismo sucede también en los Scouts. El Guía de Patrulla es la autoridad responsable de la eficiencia y comportamiento de sus seis Scouts y lo mismo con los Rovers (véase el capítulo final) y su Guía Rover.

Una vez que os hayáis acostumbrado practicando desde el principio, desde la niñez a asumir responsabilidades, os habréis hecho hombres. Esto fortalece el carácter y os ayuda para asumir más altos puestos en vuestra profesión.

Así también fortalece vuestra influencia para el bien con respecto a vuestros semejantes.

Imhlala-panzi

He aquí una sugerencia útil, que hace quien la ha puesto en práctica con éxito.

Viene del Mariscal Foch, uno de los más grandes generales franceses de la guerra del catorce.

Dice: "Cuando tengáis un trabajo que ejecutar, consultadlo cuidadosamente.

1o. Ved si entendéis exactamente qué es lo que tenéis que hacer y qué es lo que váis a conseguir.

2o. Entonces formulad vuestros planes de ejecución.

3o. Ved razones suficientes para vuestros planes.

4o. Haced que su ejecución embone con el material de que disponéis.

5o. Sobre todo tened la decisión, la voluntad firme, la determinación indispensable para llevarlos a feliz término."

Tendido silenciosa y cuidadosamente hay que apuntar a una empresa difícil. Nota: la sombra en el agua representa la cabeza de un hipopótamo.

El mariscal tiene razón. En mi esfera pequeña corno es, siempre he tenido la debilidad de formular planes para las icosas, aún para aquellas sin importancia y después me dedico a ejecutarlas.

De aquí el apodo que me pusieron los zulúes de "Imhlala-panzi" que literalmente significa "el hombre que se tiende en el suelo para disparar". Pero que significa aquél que tiene cuidado de dar en el blanco al cual va a tirar y le apunta con la mayor precisión posible antes de hacerlo. Es éste el unico camino seguro para el éxito. Haced de "Imhlala-panzi" vuestra divisa.

Algunas veces habrá que auenturarse para tener éxito y entonces es cuando no hay que echarse para atrás sino avanzar con los ojos bien abiertos.

Hablando de esto una vez, en compañía de otra persona estaba reconociendo las posiciones enemigas en la tierra de los Matabeles.

Durante la noche habíamos conseguido pasar sus líneas avanzadas y a la mañana siguiente nos encontramos detrás de ellas.

Mientras nos deslizábamos estudiándolas, nos topamos con un precioso león. La oportunidad era demasiado tentadora. Los dos sujetamos nuestros caballos y, sin parar mientes en el enemigo, disparamos sobre el león, haciéndolo caer.

Pero un momento más tarde ya estaba sobre sus patas con un mal humor aterrador y usando un lenguaje indescriptible. paralizados sus cuartos traseros por el disparo. No podía galopar para retirarse y se contentaba con dar vueltas sobre sí mismo husmeando y mirando en todas direcciones tratando de dar con nosotros.

No queríamos hacer más disparos de los que fueran necesarios, por miedo de atraer al enemigo sobre nosotros y también por miedo de echar a perder la piel del animal, así pues, me aventuré al cauce del río que estaba seco para acercarme lo más posible y rematarlo mientras mi amigo permanecía en el borde con su rifle apuntando al león para en caso de que éste se decidiera a atacarme.

Conforme el león me vio, se avalanzó sobre mí con sus fauces abiertas, arremangados sus labios y los ojos cerrados por el coraje. Le metí un tiro por la boca y lo liquidé.

Terminada esta parte con el consiguiente peligro de que fuésemos descubiertos, abrimos bien los ojos. Nos dimos a la tarea de desollarlo (pero si no se cuenta con guantes para hacer esto. muy pronto el cuchillo hace pedazos las manos, especialmente cuando se está de prisa y se trata de una pieza grande). Mientras uno desollaba, el otro estaba atento viendo en todas direcciones y con el presentimiento de que alguien nos observaba constantemente.

Por fortuna así lo hicimos: cuando ya habíamos conseguido desollarlo totalmente, el enemigo nos descubrió y apenas tuvimos tiempo de hacer un bulto con la piel, montar nuestros caballos y ponernos fuera de su alcance.

Cómo prepararse para una profesión

Este esquema fue ideado para un joven que va a iniciar educación en una profesión. Los puntos principales que debe considerar como metas son los puestos en el diagrama "Cómo ganarse la vida" (más adelante). Se me pidió que criticara este esquema y lo que hice fue producir otro diagrama que le servirá de II Parte:

CÓMO VIVIR LA FELICIDAD
Por medio de grandes ideales Por medio de servicio
Estudio de la Naturaleza El sacrificio personal en favor del prójimo
Sus maravillas Sus bellezas Desarrollo del amor divino que hay en cada uno
La obra de Dios Creador  

Con respecto a esta II Parte, las cualidades que van en letra cursiva, forman parte de lo que se denomina carácter; y es el carácter tanto como la eficacia y la habilidad que ayudan a tener éxito en la profesión. Pero yo llamaría la atención especialmente sobre la energía por un lado y a la paciencia por otro.

La energía es en parte consecuencia de una buena salud corporal, pero principalmente de genuino interés en el trabajo. Algunas personas perezosas jamás logran interesarse en su trabajo por ser éste muy limitado y siempre el mismo.


Aseguráos de que la empresa en que estáis ocupados es una de aquellas en que por vuestra preparación previa podréis manejar.

Sería mejor para ellos el mirar a su alrededor en qué lugar del esquema caben; si vieran a lo lejos y se dieran cuenta del valor que al final pudiera tener para ellos en la práctica, fuera de las paredes de la oficina o del taller. Los mejores trabajadores como los hombres más felices, ven en su trabajo una especie de juego que entre más fervor pongan al practicarlo más agradable se torna. H. G. Wells escribía a la Conferencia de Paises de Washington diciendo: "He notado que los llamados grandes hombres no son en su corazón sino muchachos, por el ansia con que gozan de su trabajo. Trabajan porque les gusta el trabajo y así se convierte éste para ellos en un juego. El muchacho no es solamente el futuro padre del hombre sino que es un hombre que jamás desaparece."

Ralph Parlette decía con verdad: "Jugar es hacer las cosas con amor. Trabajar es tener que hacer las cosas".

En las cosas existe mucho de indispensable. Se me preguntó una vez por qué admiraba yo tanto a mi sirviente indio. La razón era muy sencilla, porque él siempre ponía a su patrón primero y a su persona después, si es que alguna vez se ocupaba de su persona, siempre estaba en su puesto listo para cualquier trabajo, callado y muy resistente. Era un tesoro. Pero en aquel país una persona como ésta no era excepcional aún cuando tal vez sí en otras partes.

Sin saberlo, era indispensable y yo puedo deciros esto: que si os hacéis indispensables a vuestros patrones no van a deshacerse de vosotros con prisa a pesar de lo que les cueste.

Otro punto que va en la lista anterior, es la de ejecutar el trabajo con rapidez.

Puede ser que esto caiga bajo el título de energía, pero se mejora mucho con la práctica. Si vosotros sóis rápidos en vuestro juego, y en vuestras acciones personales a tal punto que ésto se convierta en un hábito, vosotros seréis también rápidos en vuestro trabajo y eso contará a vuestro favor.

Como práctica ensayadlo al vestiros diariamente. No perdáis el tiempo, poned todo en su lugar y a mano, contáos el tiempo y tratad de mejorar vuestro propio récord. Otros puntos de los que se encuentran en la lista que merecen especial atención y generalmente reciben muy poco, son: aplomo y alegría. Existe otra cosa que debéis considerar como una adquisición necesaria para vuestra carrera y es: esperanza. No penséis que porque principáis muy abajo será imposible ascender. Muchos de los hombres más grandes del día comenzaron en lo más bajo de la escala. Pero como ya he dicho antes, vosotros tendréis que hacer el ascenso por vuestro propio esfuerzo. No os quedéis en el lodo porque ya hay otros ahí. Buscad las piedras que os pueden ayudar a salir de él y utilizadlas. Poned vuestro pie en el escalón más bajo y principiad a ascender.

He visto a muchas personas comenzar muy arriba en la vida, provistas de todo lo necesario para tener éxito, y que más tarde descendieron por falta de paciencia. Cuando las cosas se les pusieron en contra, inmediatamente abandonaron su empresa para ensayar algo nuevo, y una vez que se cae en el hábito de abandonar una cosa y ensayar otra distinta, ese hábito es difícil de quitar y la vida toda se convierte en una serie de fracasos y de nuevos ensayos.

Por lo que respecta a la Parte II del diagrama, la cuestión de cómo vivir, es decir cómo gozar de la vida con verdadera felicidad y no mero placer, es de igual importancia que el problema de cómo ganarse la vida y las dos partes en que lo he dividido son casi de igual importancia una con respecto a la otra: tener altos ideales y servir al prójimo. Pero creo que el servicio al prójimo es el más importante de los dos. porque también incluye un elevado ideal y es el escalón principal para obtener la felicidad.

Es por esto que volveré a tratarlo con mayor amplitud en otro capítulo.

SENTIDO COMÚN

Cuando la codicia sienta sus reales, la honestidad desaparece.

Más vale pájaro en mano que ciento volando.

Más vale un peso en la mano que dos en un billete de lotería.

Sí en vuestra profesión no os adaptáis, no paréis hasta conseguirlo.

Un asunto, como una prenda de ropa, tiene siempre dos vistas y hay que ver las dos antes de formarse una opinión.

¿Como convertir el trabajo en placer?: el placer consiste amar el trabajo.

No puede haber placer en un trabajo que se hace con fastidio (R. Parlette).

Hay que vivir de tal manera que, cuando uno muera todo el mundo lo lamente, aún el dueño de la agencia funeraria. (Mark Twain).

La felicidad consiste en adaptarse a sus medios (Artemus Ward).

La mayor parte del vicio viene de evitar la transpiración (Dr. W. J. Dawson).

Autorreverencia, conocimiento de sí mismo, control de sí mismo, he ahí tres fuerzas que conducen a una vida de poder omnímodo (Tennyson).

SONREIR SIEMPRE

El que es capaz de dominarse hasta sonreír en la mayor de sus dificultades, es el que ha llegado a poseer la sabiduría de la vida.

LIBROS ÚTILES QUE LEER

The Facts of Gambling. G. M. Hooge (Hutchinson).

Money. H. Withers (Benn’s Lihrary).

First Steps to Climbing. G. D. Abrahams (Milis & Boon).

Mountain Craft. G. W. Young (Methuen).

Normas de campamento. (Editorial Escultismo).

Introducción a las aves de América. (Editorial Escultismo).

Campamentos organizados. (Editorial Escultismo):

Manual del Guía de Patrulla. (Editorial Escultismo).

Escalada. E. Mallafré. (Editorial Juventud).

ESCOLLO NÚMERO DOS

VINO

El lado sombrío de este escollo es la tentación de acabar con la propia felicidad por darse gusto a uno mismo.

El lado luminoso es el hecho de que, sobreponiéndose al propio deseo, se fortalece el carácter y se le da un gozo más elevado a la propia vida.

Condescendencia.

La copa entre comidas es un lujo peligroso.

La tentación de condescender con un amigo, es el primer paso para la bebida.

El borrachín solitario se convierte en un disipador.

Los borrachos son un peligro para el Estado.

La prohibición no es necesaria en un país cuyos hombres tienen carácter.

La fuerza del ejemplo.

El fumar demasiado es un peligro para la salud, como lo son otras formas de condescendencia, tales como:

Comer demasiado.

Dormir demasiado.

Trabajar demasiado.

La salud física trae consigo el control de sí mismo y una larga vida.

El decir malas palabras es signo de carácter débil.

Dominio de sí mismo.

La fuerza de carácter es el antídoto de la condescendencia.

El ejemplo del general Nogi.

El control de sí mismo es el mayor rasgo de carácter.

Los hábitos y los pensamientos pueden ser dominados.

La lealtad hacia uno mismo es tan importante en la formación del carácter como la lealtad hacia los demás.

El respeto de sí mismo trae consigo el respeto hacia los demás.

La vergüenza convierte al hombre en un paria.

La autosugestión puede curar la tentación de la condescendencia.

Cómo Tommy Tomkine desafió la muerte.

Lo que otros han dicho sobre el asunto.

Sacudíos la tentación.

VINO

"¿Vino?"

El coronel Yervers jamás intentó dejar de ingerir vino o alguna clase de alcohol.

En una ocasión en que no podía conseguir licor se bebió un pulidor para muebles. El doctor le preguntó: "¿Quiere usted decir que no pudo conseguir agua?"

A lo que el coronel le replicó: "Mi estimado señor, usted no debe haber tenido jamás verdadera sed, si no, usted sabría que ésa no es ocasión para pensar en lavarse."

El tercer vaso ¿Vino? Me gusta un vaso de buen vino por su sabor, su color y lo refrescante que es.

Igualmente me gusta un vaso de cerveza o uno de sidra. Pero por una u otra razón un segundo vaso no me atrae tanto como el primero, el sabor ya no es el mismo que el del primero, pues carece de la novedad de éste y el principio de apetito ha sido ya calmado.

Por lo que hace al tercer vaso, el hombre inteligente sabe que en él hay "veneno"; los azúcares y otras sustancias químicas contenidas en los licores no le hacen a nadie provecho. Me imagino, por ejemplo, que muy pocas personas se dan cuenta de cómo el beber demasiada cerveza produce callos y que el vino de oporto ayuda a desarrollar la gota.

Es el tercer vaso si no es que el segundo el que lo pone a uno fuera de condición para correr o para cualquier otro ejercicio, por tanto, un joven debe fijarse en esto.

En mi regimiento nosotros trabajábamos sobre la base de que los oficiales y las clases siempre guiaban a sus hombres por el ejemplo más que por las órdenes, y sobre esta base yo podía asegurar que uno o dos de mis sargentos eran demasiado anchos de cintura para poder montar y desmontar sus caballos con la rapidez que debían hacerlo para enseñar a sus hombres.

Por tal motivo, hice la advertencia de que en tres meses un oficial o clase, cuya circunferencia le impidiera ser ágil para ocupar el puesto sería cesado, y por tanto en aquel lapso debería perder algo de su grasa superflua.

Pero mi crítica era también constructiva, pues sugerí que esto podía realizarse por medio de más ejercicio diario y menor cantidad de cerveza obscura.

Los resultados fueron sorprendentes y enteramente satisfactorios. Era el tercer vaso el que estaba causando el daño. Pero el tercer vaso hace algo peor que esto, conduce al cuarto y al quinto y al "ssssexto", y entonces comienzan las dificultades. y el saturarse y el tener que agarrarse a los postes de la luz y el preguntar: ¿Es esto un día de Navidad o es la calle Picadilly?"

La copa entre comidas

Conocí un maravilloso ingeniero muy capaz, en verdad un genio en su profesión: ahora sería un hombre famoso si no hubiera sido, como él lo decía, el hombre de los "veinte minutos", es decir que él nunca dejaba pasar ni más ni menos de veinte, minutos entre sus copas.

Esto me recuerda un viejo almirante americano muy querido para mí. compañero de mis mocedades, a quien, cuando yo ofrecía un vaso de algo, me decía: "No señor, yo nunca bebo entre mis comidas".

Y esto me lleva al punto de que es precisamente la copa entre comidas la que ocasiona el daño. Si solamente se bebiera licor en las comidas, pienso que no habría borrachera y habría más salud.

Volviendo a mi regimiento (os advierto que antes de terminar este libro estaréis aburridos de "mí y de mi regimiento". Pero yo sólo deseo el proporcionaras hechos experimentados para que os sirvan de guía al navegar entre estos "escollos" y por tanto debéis perdonarme), yo permití a mis hombres, contra el reglamento, tomar cerveza con su almuerzo y con su cena caliente que era una institución en el regimiento.

Como consecuencia la bebida en la cantina fue decreciendo en tal proporción que en cierta ocasión tuve que regalar un par de guantes blancos al mesero porque durante todo el día ni un solo hombre había entrado en la cantina. La camaradería es el primer paso de la tentación

Un bien intencionado trataba de hacer ver a un borracho su error y hacerlo un hombre mejor, pero el bebedor lo interrumpió repentinamente con esta frase: "Habláis como si nunca hubiéseis estado borracho".

"Entonces, ¿qué sabéis de ellos? No me prediquéis, id y emborracharos y aprended algo acerca de esta tentación y la alegría que produce. Y entonces predicad."

Pues bien, existe cierta tentación acerca de ello, especialmente si se deja uno llevar por lo que hacen los demás. Me supongo que la mitad de los hombres que le tienen afición a la borrachera, han sido llevados a ella, en primer lugar por la camaradería, y eso que se supone es buena amistad con otros. Un joven al salir al mundo siente que debe hacer lo que hacen los demás para demostrar que es uno de ellos: "Uno de los muchachos".

Nueve de diez muchachos principian a fumar por esta sola razón: porque los crean muy hombres. Si un muchacho creciera, digamos en un rancho donde los hombres fueran abstemios, pero en donde el tabaco y el whiskey pudiera conseguirlos si lo deseaba, no creo que se le ocurriera por propia iniciativa hacer uso de ellos. Ambos son muy desagradables para el principiante, y el aficionarse a ellos es en gran parte "porque los otros lo hacen".

Es muy difícil cuando uno se encuentra en compañía de otros amigos en una cantina, abstenerse de tomar un trago y después de obsequiar otro en correspondencia, y esto conduce al sexto vaso, a la hilaridad y a la camorra.

Bien sabe Dios que yo no objeto el buen humor, la alegría y el armar un zipizape ocasionalmente. Esto es natural en los jóvenes aún sin la ayuda del alcohol. Más de una vez yo he gozado con esto y haciendo el tonto hasta el grado de sentirme ahora avergonzado si no reconociera que esto forma pacte de la naturaleza de la juventud.

Pensad que yo alguna vez practiqué el juego de "Los saltimbanquis musulmanes". ¿ Lo conocéis?

Pues bien, consiste en amontonar todos los muebles de un cuarto formando una pirámide, con las patas de las sillas hacia arriba y colocar una mesa sólida enfrente de la pirámide. Cada competidor, por turno, corre a la mesa, da sobre ella un salto mortal y cae sobre la pirámide gritando: "Yo soy un saltimbanqui musulmán". Por vida mía que ahora no puedo ver en dónde está la diversión de tal juego; pero entonces sí que se la encontraba. Esto indica la clase de tonto que es un joven. La diversión que entraña representar a un saltimbanqui musulmán es, sin embargo. totalmente diferente de la falsa hilaridad que produce la bebida y ésta por tanto no es necesaria para que se divierta un joven. En verdad se puede divertir tan ruidosamente o más y efectivamente sin ella.


Un saltimbanqui musulmán. El borrachín solitario es un despilfarrador

Además de la camaradería como tentación para la bebida, hay una individual más potente que consiste en tratar de olvidar las penas morales o materiales "ahogando los pesares con una copa de licor".

La mala suerte en los negocios, la depresión causada por la enfermedad o el desengaño, un hogar desgraciado, un ambiente triste, todo esto induce al hombre a buscar un refugio en calentar su garganta y adormecer su cerebro. Pero no es buen negocio. El borracho dirá: "está bien predicar, pero, ¿qué ha de hacer uno? Después de todo es una manera fácil de obtener un momento de olvido, o por lo menos aturdirse, ¿por qué no lo ha de hacer uno?

Pues, porque eso conduce al desgraciado que lo intenta a la ruina moral y espiritual. Con la bebida se pierde el control de la voluntad y la energía, que son los dos pilares del carácter.

Una vez que se adquiere el hábito de la bebida o lo que es peor, el de las drogas, la oportunidad de ser feliz en este mundo ha desaparecido para aquel hombre. Con la salud arruinada, disminuida la capacidad para el trabajo, se cede a otras tentaciones que se presentan a los que han debilitado su carácter; entonces se cae en la miseria y en el crimen, ya que es imposible en tales condiciones tener dominio sobre uno mismo. Cada vez el individuo se hunde más, su existencia es más ruinosa, se convierte en un inútil y en un desecho de la sociedad hasta que la muerte viene por fin a sacarlo del mundo de los vivos.

El peligro para el Estado

El hombre de cabeza bien puesta que tiene carácter no se deja llevar por lo que hacen los demás y sabe dónde detenerse. Son los tontos los que forman las masas y se dejan conducir por el resto o por sus pasiones; no tienen el valor de "enfrentarse a sus penas".

Donde existe un grupo de estos individuos -y no hay una cantina de los barrios bajos donde no exista un grupo de esta naturaleza- su ejemplo se propaga y se convierte en la enfermedad del rebaño. Arruina la salud, disminuye la capacidad para el trabajo, echa a perder el genio de una porción de la población y en esa forma reduce la felicidad general y la prosperidad de todos.

Hace miserables los hogares de los cuales aquellos hombres son responsables; destruye en el individuo el respeto de sí mismo, su virilidad, su poder para pensar, en una palabra, su carácter.

Y todo esto constituye un peligro para el Estado.

Una comunidad donde hay un número de estos individuos débiles, tontos, que no piensan, es una presa fácil para los proyectos descabellados de los agitadores que pueden conducir fácilmente de una oreja a tal rebaño.

Para constituir una nación fuerte y respetada, es necesario que sus hombres sean hombres de carácter.

La prohibición es innecesaria para los hombres de carácter

En algunos países, este peligro lo reconoce el Estado y se decreta la prohibición con respecto a la bebida.

Tomando en consideración la enorme cantidad de dinero, de tiempo y de salud que se desperdicia, y las propiedades que se pierden por la bebida, solamente unas cuantas personas se oponen a que la tentación sea quitada de en medio, aún cuando no siempre todos están de acuerdo en la forma de hacerlo.

En los países mahometanos, la religión, que tiene dominio sobre la masa del pueblo, prohibe la bebida. En otros países, es la ley la que lo prohibe. Pero lo malo de esto, es que induce a mucha gente a burlar la ley.

La prohibición acabaría con este vicio, pues las nuevas generaciones no tendrían la tentación, pero en cambio se haría un perjuicio, ya que burlar la ley en una dirección casi seguro alienta a burlarla también en otras direcciones.

Sin embargo, lo peor de la prohibición, es que ofende al sentido de libertad y de hombría de todo el pueblo, el que prefiere reformarse interiormente y no ser obligado por reformadores aún cuando éstos sean muy bien intencionados.

Cuando Sir Robert Stout recientemente dijo que el licor era un lujo del cual muy bien podríamos prescindir, la señorita Gaunt le contestó’ "sí, yo creo que lo podríamos hacer, lo mismo que los bolcheviques consideran las camisas de dormir como un lujo innecesario".

La reforma vendrá y creo que de hecho ya en muchos lugares existe, produciendo mucho mejores efectos por el respeto de sí mismo y la fuerza de carácter del pueblo.

A los individuos no les gusta ser tratados como niños, pero cuando se dan cuenta de lo feo que es beber y lo dañino que les resulta para su trabajo o para su deporte favorito y piensan que hay en la vida otras formas mucho mejores de diversión, no son tan tontos para emborracharse.

Si uno lanza una mirada retrospectiva en su propia existencia, ve uno la diferencia que ahora existe con respecto al pasado.

Cuando yo me inscribí en el ejército, era común y corriente que los soldados y aun los oficiales, se emborracharan los días de fiesta y nadie pensaba mal de ellos. Hoy día, si un oficial de un regimiento correcto se excede del límite de la bebida, se le dirá que no lo haga y si lo repite, muy pronto será dado de baja.

Ahora puede uno ver un regimiento embarcándose rumbo al exterior con la asistencia total de sus componentes, todos ellos en sus cabales y bien presentados como si fueran a tener un desfile, mientras que en años anteriores, muchos no se presentaban y de los que se presentaban la mitad tenía que ser ayudada, sino es que habría que cargarla, para poderse embarcar.

Los sábados por la noche, en los centros fabriles era usual ver las calles llenas de borrachos, mientras que ahora la gente pasea feliz y casi no se ve ningún borracho. La gente ha fortalecido su carácter, los, barrios han sido mejorados y todo ello está dando buen resultado aún cuando todavía hay un campo inmenso que desarrollar.

Yo espero que la generación actual de jóvenes sea mejor. Las guerras han contribuido para abrir, los ojos de los jóvenes, haciéndoles ver la vida con más seriedad.

Los hombres del presente desean ser más varoniles, desean ser más capaces para sus deportes, su trabajo o para el servicio a la comunidad, y se dan cuenta de que para tener éxito tienen que alejarse de la bebida que les hace perder tiempo, dinero y salud.

Aceptar el reto es dar ya un paso, pero sólo constituye una ayuda para los caracteres débiles. Los individuos fuertes verán de frente el problema y resistirán a la tentación que se les presente afirmando su libertad en contra de la tiranía que el vicio representa.

La prohibición es innecesaria en un pueblo de hombres de carácter. Las generaciones venideras se encargarán de su propia regeneración.

La fuerza del ejemplo

Siento un gran respeto por la opinión de un crítico honesto y sencillo, habiendo encontrado que los salvajes del Africa y de las Islas del Pacífico, son críticos sencillos y honestos y muy buenos para juzgar el carácter.

Entre estas gentes he escuchado siempre el mismo veredicto: "Si un hombre blanco inglés dice que pagará las mercancías que nos compra, seguro que paga, pero no sucede lo mismo con todos los hombres blancos."

Tal es nuestra reputación y por eso mismo estamos obligados a conservarla.

Pero aún "el hombre blanco inglés" me temo no siempre haya sido un ejemplo, y esto es lo que dificulta el trabajo de nuestros misioneros.

Me acuerdo que la anciana reina madre de los "swazis" nos decía hace algunos años, cómo los misioneros habían Ilegadó y les habían explicado a ella y a su pueblo las bendiciones del cristianismo y cómo bajo su influencia benéfica los hombres eran honestos y rectos en sus tratos; sobrios y veraces, y caritativos con sus semejantes.

Fue por eso que su pueblo recibió con los brazos abiertos a los comerciantes y colonos blancos, donándoles tierras y ayudándoles a construir sus casas.

Pero más tarde se encontraron con que en vez de ser agradecidos y ayudar a todos, solamente se ayudaban entre sí. Tomaban el ganado de los nativos, prometían pagarlo; pero luego solamente les daban golpes y algunos peniques. Importaban "whisky" en gran cantidad para beberlo ellos y ginebra para que la bebieran los nativos.

La anciana reina nos dijo cómo sus guerreros le habían pedido permiso para matar a aquellos insidiosos destructores de su nación y cómo ella se sentía inclinada a concedérselo. Había perdido la fe en una religión que profesaba una cosa y practicaba lo contrario.

La fuerza del ejemplo. La reina de los swazls. "Los misioneros predican la sobriedad, pero los hombres blancos practican la borrachera. Nosotros sostenemos a los misioneros, ¿pero no podrías obsequiarme siquiera una caja de ginebra?"

Era imposible no estar de acuerdo con ella; pero se sobrepasó cuando íbamos a despedirnos pidiéndonos que le dijéramos de nuevo si estábamos de acuerdo con ella, y cuando nosotros afirmamos con fuerza que sí lo estábamos, nos pidió que, para confirmar nuestro dicho, le regaláramos una caja de botellas de ginebra. Tal es la fuerza del ejemplo.

Tabaco

He insistido bastante en la bedida porque ésta ha demostrado ser causa de muchos crímenes, enfermedades y miseria, y por tanto es un gran peligro tanto para el individuo como para el Estado, y estando nosotros en busca de la felicidad y del éxito es éste un escollo que a toda costa debe evitarse.

Existen otras formas de complacencia consigo mismo, de las cuales los jóvenes deben precaverse pues éstas también son un obstáculo para la felicidad.

Fumar es un peligro para el niño. Me espanta el número de cartas que he recibido de muchachos y de los padres de éstos dándome las gracias por la advertencia que he hecho, de cuando en cuando, acerca del veneno y de otros males que el tabaco guarda para los muchachos.

He aquí una de las últimas cartas que he recibido sobre la materia.

Alguien me preguntó por qué se ordena a los Scouts no fumar; mi respuesta fue que "no existe tal orden; pero que todo Scout sabe que un muchacho que fuma es un tonto y nosotros sabemos en nuestro Movimiento que 'ningún Scout es un tonto' ".

¿Por qué necesariamente ha de ser un tonto el muchacho que fuma? Ya he dado las razones en un capítulo de Escultismo para muchachos. Una de esas razones es ésta:

"Cuando un muchacho fuma antes de haber completado su desarrollo, es casi seguro que debilitará su corazón, y el corazón es el órgano más importante del cuerpo. El corazón bombea la sangre por las arterias a todo el cuerpo produciendo carne, huesos y músculos. Si el corazón no cumple con su misión, el muchacho no puede ser sano y fuerte".

"Ningún muchacho principia a fumar porque le guste, de hecho, al principio le repugna, pero lo hace por parecer hombre, y lo único que consigue es que lo consideren un asno".

He recibido una carta de una persona que ha estudiado el asunto desde el punto de vista de los trabajadores y en ella se dice lo siguiente: "Más de la mitad del descontento actual, la flojera y la falta de virilidad de parte de nuestros trabajadores jóvenes, es causada por el exceso del tabaco, especialmente de los cigarros.

"Si pudiéramos persuadirlos de que no fumaran ni bebieran hasta que fueran mayores de edad, obtendríamos una buena mejoría en la raza. Yo puedo demostrar que casi todos los jóvenes que fuman se sienten a disgusto, son flojos y no pueden dedicarse al trabajo, carecen de interés y ambición, son nerviosos y no tienen ánimo".

"Este es uno de los males que actualmente padece el país y causa del desempleo entre los trabajadores jóvenes".

"Digo esto para hacer ver a los jóvenes que por bien de ellos mismos no deben fumar".

Pero aún existe otra razón para no fumar, que se aplica también a las personas mayores. y que muchos olvidan, y es que el fumar afecta a los demás.

Cuando vayáis a encender vuestra pipa (no hablo de los cigarrillos que son cosas de mujeres y niños), y os encontrareis en un tren, en un cuarto o en algo parecido, aseguráos antes de que no váis a causar molestias a vuestros vecinos.

Muchos hombres, y la mayoría de las damas no soportan el humo del tabaco, y muy especialmente el olor que les queda en sus ropas después de haber estado entre fumadores. Naturalmente que sienten pena de hacer objeciones y tienen que soportar en silencio el malestar que les causa. Un hombre que tenga en sí algo de caballerosidad, guardará su pipa para una ocasión más propicia.

Me parece que los cigarrillos los fuma el vulgo, los impacientes, los inconstantes; en cambio la pipa es más individual, la fuma el individuo tranquilo que con toda calma medita mientras lo hace.

Si fumáis cigarrillos porque éstos son baratos, recordad que, para que sean baratos deben estar hechos de material corriente.

He aquí lo que un expendedor de tabaco ha dicho acerca de este asunto: "De cada seis centavos pagados por diez cigarrillos, dos y medio recibe el gobierno por concepto de impuesto, uno y medio el vendedor y los centavos restantes van al fabricante y con ello tiene que pagar el costo del tabaco, la picadura, la hechura, el empaquetado, el manejo, el anuncio, los gastos de venta, etc., y todavía obtener utilidad."


El lépero y su cigarro perfumando el vehículo.

Yo funmaba bastante en pipa, pero dio la casualidad de que entré en contacto con unos guardafrontera americanos que habían servido como Scouts en la guerra contra los indios pieles roja.

Ninguno de ellos fumaba y se reían de mí con conmiseración viéndome como a un Pietierno, mientras yo me consideraba un hombre en toda la extensión de la palabra. Entonces me explicaron que el tabaco iba a jugarme una mala pasada a mi vista y a mi olfato; el sentido del olfato es inapreciable para un Scout que desarrolla trabajo durante la noche. Así pues, decidí ahí mismo y en ese momento, dejar de fumar y nunca jamás lo he vuelto a hacer, con lo que he ganado ciertamente en salud y en ahorro.

Comer demasiado

Cuando estuve sitiado en Mafeking, todos teníamos que vivir con raciones muy reducidas y era interesante ver cómo esto afectaba a los diferentes miembros de la guarnición. Y los afectaba de muy distintas maneras. Algunos permanecieron casi igual, otros visiblemente bajaron de peso y creo que uno o dos engordaron. Pero el resultado se vio al final de los siete meses, cuando yo pedí voluntarios para hacer una salida contra el. enemigo. Pregunté quiénes se sentían capaces de marchar ocho kilómetros y aun cuando todos querían tomar parte en la expedición, pronto nos dimos cuenta que sólo una pequeña porción de ellos podia aguantar una prueba tan sencilla. Sin embargo, era evidente que los más capaces para desempeñar aquel trabajo, eran aquellos que durante toda su vida habían sido moderados en el comer, el beber y el fumar.

Los mismos resultados se obtuvieron mientras duró una expedición de la que yo formé parte en la costa occidental del África, al través de los panteones y los bosques de Ashanti, región que popularmente se conoce con el nombre de "la tumba del hombre blanco". Los hombres que habían vivido con dejadez y bien en su vida ordinaria, caían como naipes. En cambio los que eran moderados en la comida y activos fueron los que sobrevivieron. Incidentalmente, en esa expedición se descubrió que la carne no es un alimento esencial en la dieta del hombre. Por mucho tiempo viví exclusivamente comiendo plátanos, y aún cuando enterrado en lo más espeso de la selva donde rara vez podíamos ver la luz del sol, y el aire tenía el hedor de un jardín de coliflor, debido a que la vegetación se pudría en el pantano, nunca estuve en mejores condiciones físicas durante toda mi vida, y podía caminar 30 kilómetros al día marchando con el corazón contento y el estómago ligero.

Dormir demasiado Dormir demasiado es otra de las complacencias que rara vez toma la gente en consideración, pero los japoneses tienen la teoría de que cada hora de sueño más de las que son esenciales para descansar y restaurar la energía del cerebro y los músculos, es dañina y estimula la gordura. Así pues, si un hombre se da cuenta de que está volviéndose corpulento debe quitarle una hora todos los días a su sueño y per contra si es demasiado delgado deberá dormir una o dos horas extras durante unas cuantas semanas hasta que adquiera el peso satisfactorio. Si deseáis hacer descansar vuestro cuerpo, leed un buen libro. Si deseáis hacer descansar vuestro cerebro, jugad fútbol o salid de pesca.

Lenguaje demasiado crudo

Otra forma común de complacencia, pues a eso equivale, es el usar lenguaje duro. Tal cosa demuestra la falta de dominio sobre uno mismo y aún cuando por el momento lo hace a. uno descansar (cosa que he comprobado por mí mismo) no por eso deja de ser una debilidad que fácilmente crece mientras más se le da rienda suelta. A uno no le hace ningún bien y, empleado contra otros hace daño. Causa sentimiento por parte de quien recibe la ofensa y a ratos disminuye la dignidad del que la usa. Pett Ridge sugiere que el decir palabras duras es un gran alivio para desperdiciarlo y que lo que debe hacerse es conservarlo para los momentos de crisis. Napoleón dijo una vez, refiriéndose al General Lannes, uno de sus jefes que más prometía: "El condenado de Lannes posee todas las cualidades que se requieren para ser un gran soldado, pero nunca llegará a serlo por cuanto se deja llevar de su mal genio al reprender a sus oficiales y considero éste como uno de los más grandes defectos que un general puede tener".



El soldado mal hablado.

A Lannes, el general Marbott que era un gran amigo suyo y ayuda de campo de Napoleón, le refirió en privado lo que éste había dicho de él. Lannes que estaba ansioso de ser un buen general, desde aquel día se hizo el propósito de dominar su genio y su lengua y llegó a ser Mariscal de Francia.

¿Cuántos Lannes en los negocios habrán dejado de ascender por causa de este defecto? Un mal hablado jamás podrá esperar ser conductor de hombres, aún cuando lo trate.

Trabajar demasiado es otra complacencia en la que algunas personas incurren.

He dicho algunas, no todas.

El editor de este libro en inglés, el difunto Herbert Jenkins, era una de ellas. Mientras escribo esto, tengo delante de mí una nota de él, en la que me dice que está trabajando durante trece horas diarias y no puede abandonar Londres por una noche. Lo conocía desde hace años y sabía que siempre hacía lo mismo. Siempre trabajó trece horas diarias. Murió joven debido principalmente a haberse excedido en el trabajo.

Me divirtió bastante hace poco, el saber que un periódico había abierto una encuesta sobre quiénes eran los tres hombres más ocupados del país y que mi nombre había sido mencionado, junto con los de los señores Lloyd George y el Príncipe de Gales.

No merezco esa alabanza más de lo que la merece mi sombrero (por cierto la merezco menos que mi sombrero; ya que éste se ha excedido en el trabajo debido a los precios de la postguerra).

Es verdad que yo estoy escribiendo esto a las cinco y cuarto en una mañana extremadamente fría de invierno pero es que siempre me he levantado temprano en mi vida y que nunca hubiera gozado ni la mitad si no lo hubiera hecho así.

Pensad que si tan sólo añadís una hora extra cada día habréis ganado 365 horas en el año o sea tres semanas más de vida de lo que la mayoría de vuestros vecinos habrá tenido.

Personalmente, calculo conseguir vivir trece meses en vez de doce cada año. Algunas personas el tiempo extra lo colocan al final del día, cuando el cuerpo y cerebro están cansados. No hay nada como las primeras horas de la mañana para hacer lucir el trabajo.

El hombre que se enorgullece de su trabajo, goza más de la vida.

Una vez hablaba con un joven ingeniero a quien encontré trabajando durante una huelga. Le pregunté por qué estaba ahí y me contestó con orgullo perdonable: "Ved ese trabajo. ¿No es algo? Yo no podía dejar de hacerlo."

Se mantuvo en él por el amor que le tenía. Hay mucha diferencia en trabajar por amor al trabajo que hacerlo de otra manera.

El único peligro consiste en convertirse en esclavo del trabajo y no darse uno mismo el descanso o recreo necesarios.

Por descanso no quiero dar a entender ocio sino cambio de ocupación. Los cambios de ocupación que yo acostumbro varían considerablemente. Una vez, por ejemplo, consistió en meterme en un arroyo cenagoso para extraer de él la yerba. Este trabajo me interesaba; pero tenía mayor interés para un desocupado, que sentado en el parapeto del puente fumaba su pipa y gozaba viéndome trabajar.

¿Habéis observado el interés con que la multitud se agolpa en cualquiera de las calles transitadas en Londres para ver trabajar a los operarios que remiendan el pavimento con algo parecido a chocolate caliente? Pues bien, así estaba este individuo.


Trabajo sucio, ¿no es así, compañero?

Al fin su curiosidad sobrepásó a su satisfacción, y murmuró: "parece un trabajo sucio". Yo estuve de acuerdo. No podía ser de otra manera, pues me encontraba cubierto de lodo de pies a cabeza.

"¿Qué tanto le pagan por eso compañero?"

"Ni un centavo", le contesté.

"¡Dios me libre! ¡ Diantre de mí si lo hiciera!"

Y no lo puse en duda ni un solo momento.

La salud ayuda al dominio de sí mismo

Una vez tuve a mis órdenes unos soldados, que tuvieron que deshacerse, por determinadas circunstancias, de parte de su equipo ordinario: sus cantimploras.

Esto suena a crueldad y los soldados así lo consideraron al principio, y no modificaron su modo de pensar hasta que vieron que se habían evitado el peso de la cantimplora y el constante golpeteo de ésta sobre la cadera, pudiendo marchar tres veces más que cualquier otra tropa.

Y lo que fue mejor, ninguno de ellos se enfermó de diarrea o tifoidea como acontecía con otros. La razón de esto fue que cuando los soldados llevan cantimplora, generalmente se beben su contenido hasta vaciarla durante la primera hora de marcha.

Después de atragantarse en esa forma se ponen más sedientos y llenan sus cantimploras en el primer arroyo o charco que cruzan, de donde pescan enfermedades.

Cualquier líquido, especialmente alcohol, tomado entre comidas, es perjudicial para la buena condición de un soldado. Ningún individuo, durante su adiestramiento de corredor o boxeador podrá estar en condición si bebe alcohol, excepto en pequeñas cantidades con sus comidas, aún cuando tampoco esto le hará mucho bien.

Una de las señales de estar "bien" es el no sentir sed. Un individuo se acondiciona para jugar al fútbol o para cualquier otro deporte, pues de otra manera no podría ejecutarlo, pero parece olvidar esta regla cuando se trata del trabajo del cual depende su sueldo y su promoción. Si el individuo se conservara en buena condición física todo el tiempo, podría hacer mejor su trabajo y gozar dos veces más de su descanso.

Si tiene cuidado de evitar el beber entre comidas, vivirá 100 años.

El tío Juan Shell

"El año pasado el tío Juan Shell regresó a su casa y se encontró con que su mujer había muerto. Los parientes de ella la habían enterrado y decidido que su hijo, de siete años, debería irse con ellos, El tío Juan protestó enérgicamente; pero aquellos se lo llevaron. Al ver esto, el tío Juan fue a su casa, tomó su rifle de chispa, que él mismo había construido hacía más de cien años y montado en su mula se dio a perseguir a los raptores. Alcanzó a su suegro en el camino y con el rifle lo obligó a entregarle al niño."

"¡Ciento treinta y dos años tenía el tío Juan y todavía le sobraba energía para pelear!’

Si, no es una equivocación. De acuerdo con la reseña auténtica publicada en el Landmark en 1920, el viejo Juan Shell nació en Koxville el 3 de septiembre de 1788 y todavía vivía y estaba fuerte. El hijo que figuró en la reseña tenía siete años, pero su hijo mayor tenía más de 90 y él tenía 27 hijos entre estos dos. El más viejo de sus hijos era agricultor y daba esta receta para vivir mucho:

"Trabajar fuerte, pero no demasiado. Demasiado trabajo es tan malo como muy poco. Tomar todos los días el alimento y el sueño que necesite el cuerpo y además un poco de diversión."

Pero jamás había bebido nada más fuerte que el agua.

Diversiones Una forma pequeña de "diversión" que algunas veces me permito, después de un día largo en la oficina o en comités, me voy -por favor no lo digáis a nadie- a un cinematógrafo o a un teatro de vodevil.

Sé bien que las gentes respetables dirán que eso es degradante. Pero ¿qué quieren ustedes?, no lo puedo evitar. No hay nadie que sea perfecto.

He recomendado un cambio activo de ocupación como la diversión más adecuada y no tengo defensa al permitirme ocasionalmente un poco de diversión pasiva consintiendo que otros me diviertan.

Cuando voy al cine, caigo en un estado de somnolencia muy descansado al que me conduce la película que pasa ante mi vista y si es un argumento malo como con frecuencia sucede, entonces tranquilamente me duermo. Ahora es distinto, con el nuevo tipo de cinematógrafo no es posible dormir, hablan demasiado.

En el género de vodevil prefiero al ciclista y al malabarista y no al excéntrico. Una buena dosis de risa me hace el efecto de un baño para el cerebro.

Al mismo tiempo no puedo negar que durante tres cuartas partes de la función, me aburro soberanamente con la cantante, con la suegra y con las palabras de doble sentido que usan los actores que no pueden hacer reír con méritos auténticos de humorista.

Si la diversión en estas salas fuera realmente sana y graciosa, el público concurriría más y los empresarios también ganarían mas.

Es verdad que hoy día las damas pueden ir a los teatros de vodevil, los que antes les estaban vedados por las canciones y palabras indecentes que ahí se usaban.

La gente de hoy día es más sana de mente de lo que era antes y toca a vosotros, la generación de jóvenes, el continuar esa mejoría aun cuando no sea sino por respeto a vosotros mismos.

Hay otras muchas debilidades y puntos de complacencia a los que no me he referido aquí; pero que vosotros los conocéis por vosotros mismos estudiando cuidadosamente vuestro carácter y vuestras costumbres. Muchos de ellos ni siquiera los sospechábais hasta ahora, pero cuando los descubrís por vosotros mismos, en vez de que alguien os los señale, veréis la necesidad y la forma de corregirlos.

He señalado varios de ellos en el último capítulo, junto con sus antídotos.

Manera de rodear el escollo

Ya véis que este escollo denominado "vino" que se atraviesa en vuestro camino, no es otra cosa sino complacencia. Con esto quiero decir el dejarse llevar por sus inclinaciones, ya sea hacia la bebida, el tabaco, la comida o cualquier otra forma de voluptuosidad. La complacencia puede traducirse en ruina individual y daño a la comunidad. En mucho se debe a que la gente se deja llevar por lo que hacen los demás, cerrando los ojos al peligro. Pero con tos ojos abiertos y remando uno su propia canoa, controlándose a sí mismo, se puede navegar con seguridad al lado bueno del escollo, adquiriendo con ello la firmeza de carácter necesaria para precaverse de otras tentaciones a que es uno conducido por la propia debilidad.

Y esto ayuda a tener éxito.

Dominio de sí mismo

Son varios los ingredientes que forman el carácter. La clase de carácter a la que yo me refiero es la que hace que un hombre sea realmente hombre o aún mejor, un caballero.

De estos ingredientes el primero es dominio de sí mismo. Un hombre que puede dominar su ira, su miedo, sus tentaciones, de hecho todas sus inclinaciones, excepto su conciencia y su vergüenza, ese hombre está en el camino de ser caballeroso.

Por "caballero" no quiero decir esos pedantes que usan polainas, monóculo y tienen dinero; sino un "hombre limpio", un hombre en cuyo honor puede uno descansar tanto en la adversidad como en el triunfo y que siempre hará tratos correctos, será caballeroso y servicial.

Dominio de sí mismo, es un punto en el que los británicos, por regla general, son fuertes. Somos tan inclinados a ocultar nuestros sentimientos, que los extranjeros con frecuencia juzgan que no somos observadores ni sentimos conmiseración, pero nos conceden que se puede depender de nosotros porque generalmente conservamos la cabeza en los casos de emergencia.

Ya esto es algo de cualquier manera, pero creo que todavía se puede hacer más con el dominio de sí mismo. Este ciertamente lo capacita a uno para resistir con éxito a las tentaciones.

Es algo que puede ser cultivado y que debe ser cultivado por todo aquel que quiera tener carácter.

Algunas personas, se ríen de la Ley Scout porque dice que cuando un muchacho se encuentra en apuro, peligro o dolor, debe tratar de sonreir o de silbar y esto hará que cambie su situación.

Y, sin embargo, no conozco a nadie que, después de haber ensayado este consejo, no esté de acuerdo con la idea.

No cabe duda que produce el efecto deseado y que también, entre más se practica, más se desarrolla convirtiéndose en un hábito y es por tanto parte del propio carácter.

Una vez tuve que arrastrarme por un campo cubierto de maleza de espinas, persiguiendo a un león que trataba de cazar. Me encontraba en un trance mortal, pero mi rastreador zulú estaba muy pendiente y había planeado que si nos atacaba el león, él me cubriría con su escudo. Aún cuando temía yo al león, más temía yo la pretensión de mi zulú. Así pues, me arrastré, y puedo deciros que sentí un gran consuelo: después de cierto tiempo, nos dimos cuenta que el león había huido en otra direccion.

El plan era muy sencillo, especialmente para el león.

Sucedió que en otra ocasión, en la India, me ví obligado a repetir el acto, esta vez con un puerco espín. Habíamos estado tratando de cazarlo a caballo y con lanzas, habiendo logrado herirlo seriamente antes de que se pudiera esconder en un lugar donde la maleza era sumamente espesa y de donde sus perseguidores no podíamos desalojarlo.

Atravesaron el lugar haciendo mucho ruido, pero salieron al otro extremo anunciando que no se encontraba ahí.

Sin embargo, nosotros sabíamos que sí estaba ahí, pues habíamos cuidado bien todas las salidas.

Habiendo ganado a muy poco costo reputación en esa clase de juegos, tuve que apearme del caballo e ir con los que hacían la batida, estimulándolos en su empresa.

Seguramente que lo encontramos, o mejor dicho, él me encontró a mí. En el centro de la espesura, escuché de repente un ruido y un gruñido, al tiempo que la bestia se lanzaba desde su escondite sobre mí. Tenía mi lanza preparada de tal manera que en el ataque él se lanzó derecho sobre ella, clavándosela en medio del pecho; pero la fuerza con que se me abalanzó me hizo caer sobre mi espalda, conservando, sin embargo, bien asida la lanza, lo que me permitió retenerlo a suficiente distancia, para impedirle abrirme en dos el pecho con sus púas.

Bien que trató de hacerlo con gran empeño, empujándome más y más contra el suelo, pero pude poner la cacha de la lanza en el piso a un lado de mí y así contenerlo.

Los demás de la batida, hombres fuertes, trataron de ganarse los unos a los otros en llevar la noticia fuera de la maleza a los otros cazadores, diciéndoles que yo había sido muerto. Estos vinieron corriendo y trayendo consigo sus lanzas con las que por fortuna pronto dieron fin al señor puerco, evitando que me siguiera prodigando sus atenciones.

Sin embargo, después de algún tiempo, a pesar de lo atormentador que era aquel recuerdo, fuimos poco a poco tomándole gusto a la emoción que proporcionaba este método de terminar la lucha, por lo que cada vez que heríamos a un puerco espín, nos apeábamos de los caballos y le haciamos frente a pie.

Me imagino que de haber habido muchos dragones alrededor de San Jorge en su época, le habría gustado, después de haber tenido éxito en su primer encuentro, el tomar la muerte de dragones como una diversión de todos los días.

Si uno se domina a sí mismo, y se obliga a hacer frente a una dificultad, o a un trabajo que parece peligroso y tiene éxito, la siguiente ocasión le será más fácil vencer.

El dominio sobre si mismo, no solamente lo capacita a uno para dominar sus malos instintos sino que le da dominio hasta sobre sus pensamientos.

Y es un punto de importancia vital para la felicidad.

Forzáos siempre a ver el lado bueno que tiene hasta aquello que parece más oscuro, y veréis que os es más fácil, llenos de confianza, enfrentaros a los prospectos difíciles.

La ansiedad es un pensamiento deprimente, pero una vez que se le domina, y se le puede sustituir por una esperanza brillante, jamás habrá necesidad de beber para tener valor o para olvidar.

La gran ventaja que se saca de la práctica del dominio de sí mismo, es la habilidad que se obtiene para poder alejar los pensamientos desagradables y sustituirlos por otros que satisfagan y sean alegres.

Si os tomáis la pena, podéis cultivar este hábito de cambiar la célula del cerebro que está dando lugar a los pensamientos desagradables, por una nueva célula que contenga buenos ideales.

En esta forma os podréis convertir en hombres nuevos.

La autodisciplina del general Nogi

El célebre general japonés Nogi, explicó una vez delante de mí, cómo se había adiestrado en el dominio de sí mismo y en valor. Era un asunto de autodisciplina. Al principio de su existencia él era un joven débil con disposición nerviosa pero tenía tal voluntad, que reconoció su debilidad y determinó conquistarla.

Cada vez que él tenía que enfrentarse a una situación que no le gustaba o que le causaba temor, por principio se forzaba a hacerle frente, repitiendo esto cada vez que se le presentaba la oportunidad, hasta que al final vencía su debilidad.

Así pudo eventualmente libertarse de la tiranía del temor. Se convirtió en el jefe más audaz y el soldado más intrépido de su época.

Cuando a su hijo lo mataron en combate, no dio la menor muestra de pena por no causar depresión entre los demas. Sin embargo, no por eso dejaba de sentir profundamente esa muerte.

Cuando murió su emperador, pensó que como sirviente fiel que él era, no debería seguir viviendo y se mató por propia mano cortándose el estómago.

Maravilloso ejemplo de dominio de sí mismo sobre el miedo y el dolor.

El control de sí mismo es lo que caracteriza al caballero

"Una multitud en Londres es excepcionalmente educada. Puede permanecer durante horas enteras viendo en silencio cómo una enorme caja fuerte es elevada hasta el último piso de un gran edificio. He dicho en silencio, es decir, sin tratar de dar consejo a los que están trabajando. Gran ejemplo de dominio de sí mismo.

Es esto lo que Pett Ridge dice sobre el dominio de sí mismo, y cómo contribuye éste a los buenos modales.

El, viejo William de Wykeham declaró hace tiempo que "los modales caracterizan al hombre" y estaba en lo justo. Un hombre de verdad, es cortés; es decir, muestra deferencia, simpatía humana y buen humor sin límites.

Eso es lo que constituye un caballero y con verdad he oído decir que lo mismo de difícil es ser caballero para un duque que para un albañil.

Acostumbraba a jugar polo contra cierto equipo que tenía un buen jugador, pero éste tenía su lado flaco: no era un caballero, tenía muy mal genio.

Nadie podía tropezar con él o detenerle el mazo en el momento en que iba a darle a la pelota (las dos cosas permitidas en el juego); perdía el control y con él la cabeza para el resto del juego, convirtiéndose en algo enteramente inútil para su equipo.

Pues lo mismo sucede en una discusión o debate, si el adversario no puede dominar su genio, uno lo tiene a su arbitrio, esto es, siempre que uno sí pueda controlar el suyo.

Con frecuencia se ve esto en la sección de correspondencia contensiosa en los periódicos. Generalmente el hombre que con facilidad se enoja y escribe al periódico, da señal de poco cerebro. Demuestra tener el espíritu de los niños que en cuanto se pelean exclaman, "ya verás, se lo voy a decir a tu mamá, no vuelvo a jugar contigo".

Recordad esto, si uno está en lo justo, no hay necesidad de violentarse, y si uno no tiene la razón, de nada sirve violentarse.

Haced esto siempre, portáos como caballeros, con cortesía y dominio, y vosotros ganaréis siempre, si a vuestro contrario le faltan estas cualidades. Lealtad

Otro punto que tiende a la formación del carácter (el mejor antídoto para la bebida) es la lealtad hacia los demás y muy especialmente, lealtad con uno mismo.

La lealtad es un punto sobresaliente en el carácter. Sir Ernest Shakleton antes de aventurarse en su última expedición a bordo del "Quest", dijo a Arthur Mee de el Children’s Newspaper, que estando una vez en el Antártico, cuando la situación era más oscura y la muerte y el hambre parecían ciertas. Shakleton escuchó la siguiente conversación entre dos de sus hombres:

"No creo que salgamos con bien de ésta", dijo una voz.

"Ese es cuento del jefe", fue la respuesta.

Esto le refrescó no solamente su responsabilidad como jefe sino su soledad.

"El ser jefe -dijo-, es algo muy bueno, pero tiene sus penas. Y la mayor de ellas es la soledad."

"Se piensa que no hay que decir todo a los demás."

"A veces hay que esconderles" dijo, "no sólo la verdad, sino lo que uno piensa de la verdad. Uno puede saber que los hechos le son adversos, pero no puede decirlo. Hay una sola cosa que hace posible la jefatura en las expediciones del Antártico, ésa es la lealtad. La lealtad de los hombres es lo más sagrado que uno tiene, es algo que nunca hay que traicionar, algo que hay que merecer.

"No hay palabras con qué hacerles justicia al valor y a su alegría. Ser valiente con alegría, ser paciente con corazón alegre, soportar las agonías con risas y cantos y caminar al lado de la muerte durante meses enteros sin estar triste, es la clase de espíritu que constituye el valor que vale la pena. Yo amo a mis hombres."

Personalmente yo puedo suscribir en su totalidad cada una de las frases de Shakleton después de mi experiencia de Mafeking la cual aun cuando fue una pequeña prueba, constituyó un continuado peligro por largo tiempo y penalidades para la gente.

Esa misma práctica de lealtad sincera y alegre por parte de la gente, fue el secreto de nuestro éxito, igual que lo fue en el caso de Shakleton. Y de la misma manera la lealtad, será el secreto del éxito en cualquier trabajo difícil, ya sea en los negocios o en la defensa de la patria.

La lealtad es una cualidad preciosa que debe ser cultivada y fortalecida a todo trance por cualquier persona que tenga sentido del honor.

En la lealtad existe al mismo tiempo eso que Shakleton no destaca en particular aún cuando él lo practicaba en sumo grado y que es lo que aumenta enormemente la soledad y la tremenda responsabilidad de un jefe.

El jefe necesita de la lealtad de su gente, pero igualmente debe mostrarles a ellos lealtad y este es el punto que se subraya en la Ley Scout donde dice: "El Scout es leal para con sus jefes y sus subordinados".

Es este aspecto de la lealtad, el que con frecuencia coloca al jefe en posición difícil, cuando tiene que engañar a su gente, como lo sugiere Shakleton, escondiéndoles lo malo. Muchas veces he tenido que hacerlo así.

Además, el jefe tiene que ser leal a la causa que defiende. He aquí la parte más difícil del deber de un jefe.

Por ejemplo, pocas gentes se dan cuenta de la terrible responsabilidad de un general en el campo, por un lado con la lealtad hacia su gente, lo que le hace tener que pensar que sus vidas son un asunto que pasa mientras que el resultado de la batalla es algo perdurable y tiene por tanto que poner en peligro aquellos hombres a quienes ama y que confían en él por el bien de una consideración mayor, la seguridad y el bienestar de la nación. Estas cosas hay que pensarlas cuando se considera lo que significa la lealtad y cómo uno debe prepararse para ser jefe.

Pero también existe la lealtad para con uno mismo. Cuando se presenta la tentación, la conciencia dice no, pero la inclinación dice sí.

Y entonces o uno se sobrepone, o cae de acuerdo con cual sea la que obedezca. Si se es leal a uno mismo, se sobrepone, si uno es cobarde, cede, cae y pierde el respeto de sí mismo.

Veracidad

Durante algún tiempo mi ocupación fue descubrir a los espías. Por supuesto que una manera fácil de saber a qué nacionalidad pertenece una persona de la que uno sospecha, es darle un pisotón y escuchar en qué lengua se expresa. Pero un cazador de espías extranjero me hizo esta reflexión que si él sospechaba de un hombre y lo suponía un oficial británico disfrazado, tenía una prueba infalible; lo hacía entrar en conversación y en la primera oportunidad le llamaba mentiroso. Aun cuando el oficial fuera notable en esconder en general su personalidad, si le llamaba mentiroso inevitablemente respondería al insulto traicionándose a sí mismo.

Y así es en verdad. La palabra "mentiroso" es una puñalada para un hombre honorable. Odio oir la palabra usada como se acostumbra con frecuencia por hombres y muchachos impensadamente cuando discuten sobre algún asunto baladí y se dicen "mentiroso".

De tanto oírlo, me imagino que llegan a acostumbrarse, pero un hombre de honor, jamás se acostumbra. Para él siempre será el insulto más grande. Respeto de sí mismo

El respeto de sí mismo es un ingrediente importante del carácter, y ningún hombre que no pueda respetarse a sí mismo (los borrachos, los ociosos, los mentirosos y los pedigüeños), jamás pueden esperar que los demás los respeten.

Y aquí entra un pequeño defecto, las propinas. Un Scout debe hacer una buena acción a los demás por cortesía y buena voluntad sin aceptar recompensa.

El hombre que acepta una propina se degrada, colocándose al mismo nivel de un pordiosero que acepta una limosna.

Me ha causado mucha tristeza últimamente ver cómo se ha extendido lo de las propinas a los conductores de taxímetros, mozos de hotel, camareros y otros que como hambrientos van tras sus patrones en demanda de unos cuantos centavos.

Y, sin embargo, como hombres se sentirían avergonzados de ser protegidos y recibir limosna. Las propinas conducen en los puestos mejor retribuidos a lo que se llama "gratificaciones" y todavía más arriba, al soborno y la corrupción.

Hasta ahora, nuestros hombres han sido lo suficientemente varoniles y respetuosos de sí mismos para no rebajarse hasta ese grado; aún puede decirse con verdad que un "británico no puede ser sobornado".

Samurai es una hermandad fundada hace mil quinientos años por caballeros japoneses sobre los lineamientos de nuestros caballeros medievales. Su ideal es Bushido, quien estimula a los miembros a la:

Pobreza en vez de riqueza.
Humildad en vez de ostentación.
Reserva en vez de publicidad.
Sacrificio en vez de egoísmo.
Interés del Estado en vez de interés particular.
Todo esto acoplado al valor personal, fortaleza, lealtad, abstinencia y castidad.

Si un Bushi cometía una acción degradante, se le invitaba a practicar el Hara-Kiri, esto es, con un ceremonial estricto, matarse a sí mismo abriéndose el estómago. Estos caballeros eran intensamente delicados en materia de honor y dignidad. Uno de ellos llamado Gorgorro en mitad de una batalla recibió un flechazo en un ojo. Esto no le impidió seguir combatiendo y dirigiendo la batalla hasta terminar. Uno de sus amigos trató de quitarle la flecha, para lo cual tuvo que acostarlo sobre su espalda; pero viendo que un jalón ordinario no daba éxito, le colocó su pie sobre la cabeza para así obtener mejor resultado. Cuando al fin tuvo éxito. Gorgorro en vez de estarle agradecido, brincó sobre sus pies y lo retó a mortal combate por haber humillado su dignidad poniéndole el pie sobra la cabeza.

La vergüenza convierte a un hombre en un paria

¿Sabéis cuál es una de las tragedias más grandes de este mundo?

El contemplar a un hombre avergonzado. Uno casi también se siente avergonzado de sólo verlo.

En una ocasión y por sólo unos instantes, hace muchos años, vi una escena de esta naturaleza y desde entonces me persigue.

Viajaba yo en un ferrocarril por la selva en un punto muy distante en el extranjero. Nuestro tren se detuvo en un lugar donde un capataz blanco y un grupo de nativos estaban trabajando. En vez de acercarse como generalmente lo hacen esos hombres, llenos de alegría por la llegada del tren a conseguir las últimas noticias del mundo exterior y hablar aunque sea por unos momentos con otros hombres blancos, este capataz se apartó dándonos la espalda aguardando ansioso la partida del tren y que los hombres blancos lo volvieran a dejar en paz.

Pregunté acerca de él y se me informó que habia sido un oficial de caballería bien conocido en Londres y en general por todo el país como un deportista y hombre popular.

Pero habiéndose dado a la bebida ésta lo había aprisionado arruinándolo y convirtiéndolo en lo que ahora podíamos ver: un paria, un hombre avergonzado.

La juventud está llena de voluntad, pero falta de perspicacia

"La juventud está llena de voluntad, pero falta de perspicacia". He aquí lo que algunos dicen de vosotros. Esto me recuerda una ocasión en que me encontraba en el Africa del Sur haciendo un reconocimiento con una patrulla del séptimo de Húsares y al cruzar el lecho seco de un río nos topamos con un león.

Uno de nosotros le disparó hiriéndolo gravemente. El león pudo escapar tratando de esconderse en un campo cubierto de canas y juncos en el cual era imposible, o por lo menos muy peligroso seguirlo, pues él tenía la ventaja de poder .esconderse echándose, y de oir y olfatear a cualquiera que se acercara a su escondite.

Por tanto, con toda rapidez, colocamos centinelas alrededor de aquel campo para que nos dieran informes en caso de que saliera. Nuestro plan era: una vez colocados los hombres con sus rifles en los puestos adecuados, prenderle fuego al pasto y obligarlo a salir.

Nos tardamos bastante en hacer esto, pues las cañas del lado de barlovento estaban verdes y no prendían.

La juventud está llena de voluntad;pero falta de perspicacia.

Yo estaba muy bien colocado sobre una roca desde donde lo podía observar en caso de que saliera en esa dirección, y me esforzaba por poner mis ojos sobre él entre las cañas. De pronto mi vigilancia fue recompensada. Vi que se movían las cañas de un lado para otro y percibí que el animal venía en mi direccion.

Mi corazón latía con emoción, besé el cartucho para traerle buena suerte y esperé con el rifle preparado para darle su merecido en el momento en que asomara la nariz.

Cada vez se acercaba más hasta encontrarse a unos cuantos metros de mí. Pensé que ya era mío; a esa distancia no podía errarle el tiro. Se separaron las cañas. Ya iba yo a disparar cuando en vez del león estaba enfrente de mí el sargento albeitar.

Uno de los deberes del sargento albeitar, cuando uno de los caballos se han hecho daño seriamente, es tomar su revólver y quitarlo de penar. Por tanto este amigo, habiendo visto que el león estaba herido, se pensó que su deber era seguirlo y rematarlo.

No pensó que su revólver no era más que una cerbatana y que la tarea no la hubiera hecho el albeitar, sino el león.

Y por poco soy yo el que lo liquido. Pero él era principiante en la materia de leones. No había tenido mucho que ver con ellos. Había demostrado espléndida voluntad pero poca perspicacia. Y así sucede con muchos jóvenes, cuando tienen que habérselas con los leones de la vida real y carecen de preparación o advertencia.

Autosugestión Dominio de sí mismo o ser dueño de sí mismo son cosas que hoy en día se consideran materia de estudio científico, existiendo muchos doctores que han establecido magníficas estadísticas de curas por medio de los esfuerzos de la imaginación.

Por diferentes conductos se sabe de curaciones efectuadas por medio de "la fe en la curación" es decir, porque el paciente cree que vencerá la enfermedad.

Creo que la mayor parte de nosotros en alguna ocasión hemos experimentado esta clase de curación.

Digamos que uno tiene una herida en la pierna. Le duele todo el miembro, parece que se va uno a desmayar. No es posible apoyar el pie en el suelo. ¡Ay! ¡Cómo duele! Nos acostamos o sentamos por un rato a quejarnos.

He ahí otra forma de ahuyentar el dolor.

"¿Herida?, sí, pero solamente un pequeño agujero que causa dolor a su alrededor. No en toda la pierna, pues eso es sólo imaginativo. No, el dolor solamente es en la pequeña herida, en un lugar reducido y por tanto un dolor muy pequeño. Sobreponéos, caminad, conservad vuestra pierna en movimiento, de tal manera que no se endurezca. Calentáos y ya no os dolerá más. Ya se está mejor, ya hay alivio."

La idea es que para curarse de aquel padecimiento, uno tiene que usar su imaginación más que su voluntad.

Una vez el Dr. Coué explicaba la diferencia en esta forma: Si se coloca un tablón ordinario sobre el piso, es muy fácil caminar sobre él.

Si ese tablón se coloca a manera de puente entre las azoteas de dos casas a 30 mts. sobre la calle, es imposible cruzarlo. La voluntad desea que uno vaya al otro lado, pero lá imaginación le hace pensar a uno que se caerá y la imaginación derrota a la voluntad. Esta es la relación usual entre una y otra. La imaginación triunfa.

Así pasa cuando uno sufre, uno debe concentrar su pensamiento e imaginar el alivio que se desea, y después imaginar que gradualmente se va obteniendo éste, y de hecho, se obtiene.

Noventa y nueve personas en cien que sufran o estén enfermas o necesiten ayuda, están en esas condiciones por creer que lo están. Es todo cuestión de imaginación, pero si uno emplea la imaginación en sentido contrario, y se imagina que está mejorando, finalmente mejorara y en la mayoria de los casos se pondrá bien.

El Dr. Coué demostró la verdad de esta teoría con la multitud de pacientes que recurrían a él todos los días quejándose, y salían de ahí regocijados.

El no trabajaba ni por dinero ni por recompensa.

Pero lo principal es que la autosugestión no sólo puede curar la enfermedad y la pena sino también la mala memoria, y el miedo nervioso muy especialmente. -De ahí su importancia para los jóvenes- puede ahuyentar el deseo del alcohol o el tabaco, la tentación sexual y muchas otras formas de complacencia.

Cómo Tommy Tomkins derrotó a la muerte

El gran flagelo de la India, el cólera, hizo presa en el regimiento. Tommy Tomkins, viejo soldado de recia condición que pertenecía a mi escuadrón, cayó enfermo. En unas cuantas horas ya estaba en pésimas condiciones.

"Pobre Tommy, está perdido", fue el veredicto del sargento encargado del hospital.

Durante las siguientes cuarenta y ocho horas, sin embargo, se mantuvo entre la vida y la muerte, y al fin de ellas, con sorpresa de todo el mundo, volvió a la vida.

Más tarde, cuando convalecía y fui a visitarlo al hospital, me dio a conocer el secreto de cómo había vencido a la muerte.

Sabía que estaba moribundo; el doctor casi se lo habla dicho, pero también había dicho al nativo que lo atendía de que sólo había una manera de salvarlo, si se podía conseguir que se le conservaran calientes las extremidades. Por tanto, había que ponerle en los pies botellas de agua caliente o tabiques calientes.

Cuando el doctor dio la media vuelta, el enfermero en vez de preocuparse por las botellas de agua caliente, sacó a "hookah" del lugar donde la tenía escondida, se sentó en cuclillas en un rincón, y se puso tranquilamente a fumar.

Tal actitud hizo que el pobre Tommy se pusiera furioso; pero incapacitado para moverse o hablar, pensó que no tendría remedio. Pero juró a sí mismo, que si se aliviaba, daría tal golpiza al nativo que este por mucho tiempo no podría olvidarlo. Y con ahínco se puso a pensar qué clase de castigo daría al indígena y qué tan pronto podría salir de la cama para aplicárselo. Se olvidó por completo de la muerte, y se quedó absorto con la idea de dar a aquel individuo su merecido en el momento oportuno.

Y así fue como volvió a la vida.

Fue la fuerza de la voluntad y de la imaginación que le sacaron avante.

Yo tuve también una experiencia parecida. Estaba en el hospital muy enfermo de disentería, cuando llegó hasta mí la noticia de que si me ponía bien para cierta fecha, se me otorgaría el mando de una columna que iba a perseguir al enemigo.

Parecía una empresa perdida y, sin embargo, tuve esperanza. Me imaginé lo que realizaría como comandante, e hice planes al mismo tiempo que trataba de aliviarme con todas mis fuerzas.

Entre más hacía el esfuerzo, más mejoraba. Pasaron uno y otro día y finalmente estuve convalesciente; pero el día llegó sin que yo estuviera capaz para desempeñar aquella misión.

Dos días más tarde, otro hombre llegó al hospital tambien seriamente enfermo de disentería; se requería mi cama para él. Al entregársela él suspiró diciendo que llegaba ahí para morir. Le dije: "¡Ca!, yo estaba mucho peor cuando llegué, pensad en lo que váis a hacer cuando salgáis de aquí".

Al día siguiente salí con una escolta de tres hombres y después de haber caminado a caballo 130 kilómetros por terreno peligroso, me incorporé a la columna y tomé el mando de ella.

Entre tanto, el heredero de mi cama se imaginaba que se moría, y fue poniéndose peor y peor hasta que al fin le pasó lo que había pensado: se murió.

Autocuración

Pues bien, este es el arte de la autosugestión por medi’ de la cual un hombre puede, si así lo determina, curarse de muchas enfermedades y de casi todas sus debilidades.

Si un hombre puede vencer a la muerte con este sistema seguramente podrá vencer la borrachera o cualquier otra tentación. No hay que olvidarlo, si las cosas le parecen a uno difíciles o imposibles, hay que pensar en la forma de vencerlas y luego imaginarse que las está uno venciendo y cuando la imaginación le dice a uno que es imposible, hay que contestarle: "No, no es imposible. Yo veo lo que puedo hacer y voy a ensayarlo. Puedo triunfar. Puedo. Puedo. Puedo y pude". Diez contra uno a que se tendrá éxito.

La complacencia proviene de concentrar la atención en los deseos sensuales y la curación consiste en distraer el interés de uno mismo llevándolo a otras cosas y a otras personas. Tener aficiones. Servir con simpatía al prójimo, así se ganan puntos en la formación del carácter.

Amiel dice: "Un hombre sin recursos morales.., no es una personalidad. Es uno de tantos, un contribuyente, un elector, pero no un hombre. El que se deja llevar de la corriente, que no tiene ideales ni convicciones, es solamente un mueble en el escenario del mundo, una cosa móvil en vez de un ser viviente que se mueve.

La individualidad demasiado desarrollada, significa dejar suelto al egoísmo que es lo contrario de lo que nosotros deseamos. Pero individualidad con carácter, es otra cosa, significa un hombre con autodisciplina, energia, habilidad, caballerosidad, lealtad y otras cualidades necesarias para ser un hombre. Y cuando estas cualidades van acopladas con el servicio a la comunidad, entonces se es algo más que un hombre bueno, un buen ciudadano.

LO QUE OTROS HAN DICHO SOBRE ESTA MATERIA

El respeto a si mismo, no la estimación de sí mismo, es lo que atrae el respeto de los demas.

El carácter es más valioso en la vida que cualquier otro atributo.

El dominio de sí mismo son las tres cuartas partes del carácter.

No hay que beber entre comidas.

Sin trabajo no se puede formar el propio carácter. Hay que fraguarlo uno mismo (Froude).

Tomad el consejo del tordo si os dice: "perseverad, perseverad, perseverad".

Pensad en la estampilla postal: su utilidad consiste en su habilidad para adherirse a algo hasta llegar a su destino (Josh Billings)

Cuando todo parece ir mal
y conducir hacia el abismo
no hay que golpear, ni alterarse ni al anarse
hay que sonreir.
Cuando alguien trata de hacerlo a uno menos
tomando para sí la mejor parte,
hay que ser paciente y agradable;
y sencillamente reír.

Pero si esto es difícil,
(y algunas veces, por supuesto, así lo es)
Y no se puede sonreír, ni ser amable, ni reir,
por lo menos, no hay que actuar.

DESECHAR LA TENTACION

Cuando el borracho os diga "soy vuestro amigo",
¡Apartáos de él!
Cuando os diga, "sóis tan fuerte como cualquier otro hombre".
¡Apartáos de él!
Cuando os sintáis débil y vacilante,
Cuando estéis próximo a caer en el arroyo,
Cuando creáis que váis a perder vuestro pan cotidiano,
¡Apartáos de ese pensamiento!
Cuando la tentación os incite y os diga: "¿Qué tal?"
¡Apartáos de ella!
Cuando os diga: "veo que estáis pensando qué debéis hacer",
¡Apartáos de ella!
Aún cuando sea suave y dulce su cantar,
y grande, fuerte, y poderosa su atracción.
Pensad que es el diablo el que os habla,
¡Y apartáos de él!

("Ole Marster", B. B. Valentine)

LIBROS QUE LEER

Con Cristo como guía. A. H. Gray.

ESCOLLO NÚMERO TRES

MUJERES

MUJERES

El lado sombrío de este Escollo es la tentación de olvidarse del respeto que se debe a la mujer.

El lado luminoso es la salvaguarda de uno mismo contra la tentación por medio del cultivo de la caballerosidad y de la fuerza viril.

EL instinto del sexo y sus peligros

En el período de la juventud es cuando se desarrolla el instinto sexual, al convertirse el muchacho en hombre.

La pubertad trae consigo el deseo sexual en el muchacho. Se origina en causas perfectamente naturales como es la de que los órganos genitales lleguen a su completo desarrollo.

En la concepción de un nuevo ser tienen intervención tanto las glándulas masculinas como las femeninas.

Con la pubertad se aquiere una responsabilidad de importancia con respecto a la propagación de la especie.

La importancia que tiene el aprender a tratar los problemas sexuales conforme se presenten.

Las dificultades provienen de la forma jactanciosa, en que con frecuencia los jóvenes se expresan de estas cosas.

Las enfermedades venéreas, es decir las enfermedades que provienen del mal uso del sexo.

Estas enfermedades son con frecuencia causadas por la ignorancia Y conducen a grandes sufrimientos y aún a tragedias.

Hombría

La caballerosidad con las mujeres es una salvaguarda contra estos peligros

Toca a cada uno el entender estas dificultades y aprender a tratarlas

Los buenos padres son una gran ayuda en esta materia.

No es sólo una cuestión personal sino de raza.

Algunas reglas sencillas de higiene para conservar la salud y la fuerza

Sed hombres.

Matrmonio

Que vuestras aventuras amorosas sean limpias.

Cómo escoger la compañera adecuada.

Advertencia de un hombre sobre el compromiso matrimonial

La renta, detalle de importancia.

El hombre aquiere deberes al casarse.

La felicidad de los hijos.

Responsabilidades de la paternidad.

La felicidad del hogar la complemeflta el servicio a la comunidad.

Lo que otros has dicho sobre el asunto

Libros útiles

MUJERES

El peligro está en olvidarse de la caballerosidad que se debe a la mujer.

El lado luminoso es el desarrollo de la actitud viril y protectora del sexo débil.

EL INSTINTO DEL SEXO Y SUS PELIGROS

El Monarca de la Cañada

Uno de los más grandes espectáculos que pueda darse en relación con la vida animal, en el páramo o en la selva, es el de un ciervo en pleno desarrollo y lleno de vida. Es el rey de la manada, el Monarca de la Cañada, como Landseer lo ha pintado.

Es la estampa del valor, la fuerza y la belleza viril cuando lanza su bramido retador llamando a sus rivales a contender con él.

En la estación de la brama o del aparejamiento en el otoño, es emocionante ver a los ciervos llevándose los unos a los otros y peleando entre si por la posesión de las hembras. Parecen volverse locos temporalmente, corren de un lado para otro, inquietos y excitados por semanas enteras para entrar en reposo, comer o dormir; al fin quedan exhaustos. El más fuerte y mejor es el que sobresale. En los combates que libran, entre el rechinido y chocar de astas y el rugir de los combatientes, los más débiles ceden y retroceden empujados por los más potentes hasta huir despavoridos dejando a los victoriosos, escoger sus hembras como amos del rebaño.

El vencedor asume sus responsabilidades, listo en todo tiempo y capaz para proteger a sus hembras y a sus cervatillos contra cualquier agresor.

Los vencidos tan sólo merodean tratando de obtener algún goce entre los parias del rebaño. Estas pobres criaturas, menos desarrolladas, son menospreciadas por los rastreadores, quienes sólo valúan los mejores animales, los de mayor fuerza y más notoria actividad.

Lo mismo acontece, en mayor o menor grado entre los demás animales de la selva, entre las aves en la primavera y aún entre los peces en el invierno.

Aún las plantas, árboles y flores, caen bajo la misma ley de la Naturaleza y en su estación de aparejamiento, la Primavera, la savia surge y se extiende por todas las ramas, hojas y zarcillos y brotan las flores dando lugar a que los pistilos hembras reciban el polen de los estambres machos, que constituye el pequeño germen que se une al germen femenino y juntos dan vida a la semilla de una nueva planta.

El centro del pistilo (hembra). Dibujado a mayor escala y en sección, con el polen cayendo de los estambres (machos) a los ovarios o bolsas-huevos de los pistilos (hembras), que contienen semillas embrionarias. Éstas quedan fertilizadas por el polen masculino.

Aún el hermoso florear de las plantas en la Primavera es parecido al hábito de los animales y las aves que se cubren con sus más brillantes plumajes en la estación del aparejamiento, lo que también vemos reproducirse en los jóvenes con sus trajes y corbatas de colores llamativos y sus bien aceitadas cabelleras siempre brillantes.

Pubertad

Es un impulso de la Naturaleza al cual también está sujeto el hombre.

La diferencia está en que mientras entre la mayoría de los animales existe una estación de aparejamiento definida, en el hombre el instinto está siempre trabajando y no existe estacion definida de aparejamiento. Los "períodos mensuales" de la mujer se deben al ritmo del organismo, pero no son lo mismo que los períodos definidos de "calor" que observamos en los animales.

Cuando el instinto sexual se muestra en los jóvenes, trae consigo cambios emocionales que algunas veces resultan verdaderamente trastornadores.

No hay que olvidar que estos impulsos son naturales. Todos los tenemos y debemos aprender a dominarlos. Recibo cantidad de cartas de jóvenes a quienes jamás se ha dicho lo que deben esperar cuando crezcan y en consecuencia se sienten preocupados por los trastornos de ese período. Se ponen nerviosos e inquietos sin saber por qué. No pueden dedicarse debidamente a su trabajo, se vuelven tímidos y se sienten miserables, llegando algunas veces hasta pensar que se están volviendo locos.

Me siento feliz de que en su angustia hayan pensado en escribirme, pues en muchos casos he podido tranquilizarlos y ayudarles a tomar la cosa con calma. No hay por qué intranquilizarse. Todo ello proviene de causas naturales.

Cuando un muchacho llega a la pubertad su cuerpo entero sufre un cambio gradual que cualquiera puede observar. Su voz se hace más gruesa, le sale vello donde antes no lo tenía, sus músculos se asientan y endurecen, sus órganos se desarrollan, y así sucesivamente.

El deseo sexual proviene de causas perfectamente naturales

El cambio se debe a secreciones de los órganos del sexo, que influyen en el desarrollo de todo el cuerpo y pueden ser comparadas a la savia que fluye en el árbol. Da a su estructura el vigor de la virilidad, fortalece sus nervios y le da valor.

El fluido secretado por las glándulas en el hombre se llama semen, que es la palabra latina para semilla.

Forma en que se reproduce la vida

Este fluido contiene el germen masculino que ha de fecundar el femenino llamado ovum, palabra latina equivalente a huevo. Para que la vida se reproduzca en el reino animal y en una gran parte del reino vegetal también, se requiere la unión del organismo masculino con el femenino que es lo que da principio al proceso de desarrollo de una nueva vida. En el hombre el organismo se llama espermatozoide, existiendo varios millares de éstos en una sola gota de semen. La Naturaleza parece pródiga al crear tantos de ellos cuando uno sólo basta para fertilizar el óvulo.

 
El germen nacido en la gallina y fertilizado por el gallo. Y, la yema en formación. B, equilibradores o cuerdas de anclaje de fuerte gelatina blanca. A, espacio de aire.   EL MILAGRO DEL HUEVO
Tres semanas después el pollito está listo para salir del cascarón, con pico, patas, plumas, ojos, etc.

Los grabados anteriores dan idea del proceso relativo a la fertilización del huevo de la gallina y del crecimiento del pollito que utiliza la yema conforme se desarrolla. La clara contiene el óvulo que es fertilizado por el espermatozoide del gallo cuando éste pisa a la gallina. Por un proceso semejante en los seres humanos, de los gérmenes unidos nace una nueva vida, una creatura que respira, tiene carne y huesos, vista, cerebro y muchos puntos de semejanza con la fisonomía y carácter de sus padres. El germen es de vital importancia para la continuación de la especie

Esta pequeña creatura lleva en sí también el germen para reproducirse y dar vida a nuevos seres, cuando llegue a la edad madura.

Todo este maravilloso y complicado proceso es obra de Dios Creador. El germen del cual fuimos hechos nos fue transmitido por nuestros padres lo mismo que a ellos les fue transmitido por los suyos y asi desde los tiempos más remotos.

Vosotros poseéis ese germen para transmitirlo a su debido tiempo, cuando en unión de vuestras esposas déis vida a un hijo.

Es ésta pues una misión sagrada que Dios trasmite de padres a hijos.

Algunas veces el semen se forma en superabundancia y observaréis que se derrama durante el sueño, esto es natural y no hay por qué alarmarse; pero si se hace por propia voluntad entonces es lo que se llama "vicio solitario" o "abuso de si mismo".

Masturbación

"Los jóvenes son suficientemente sensatos y están dispuestos a oir consejos cuando se les da, por lo que estoy cierto de que si lo que he mencionado arriba lo entendieran mejor, se evitarían muchas aflicciones y momentos de agonía. Si vivieramos en estado primitivo, los muchachos se comportarían como nuestro conocido el gamo. Pero esto no puede ser, por razones morales y sociales. El deseo en sí, es un instinto primitivo sexual, pero teniendo razones morales y sociales, la satisfacción de ese instinto, desde luego, es algo que no debe practicarse".

Somos miembros de una comunidad gobernada por ciertas leyes morales y convenciones sociales. El coito está prohibido por estas leyes morales; he ahí pues el dilema. El deseo primitivo versus las leyes morales y sociales. Ya hemos dicho que no podemos escapar al deseo. Si nos proponemos vivir una vida sana y decente tanto por lo que respecta a nosotros como a los demás, pronto podremos ajustar estas dificultades. El sexo no lo es todo en la vida, hay otras energías que reemplazan al sexo y alivian el esfuerzo. La energía que el macho entre los animales pone casi exclusivamente en el sexo, en el hombre se torna en multitud de otras actividades, tales como arte, ciencia, y cientos de otras cosas. Así entre más cosas le interesan a uno y más se dedica a ellas menos se siente el apremio del sexo y a su debido tiempo uno puede tener la felicidad de compartirlo de manera natural con la mujer que haya escogido por compañera. Ahora os daréis cuenta del objeto del Roverismo. En vez de vagar sin rumbo y de tener conversaciones sucias encontraréis en él muchas cosas que hacer en excursiones y otras diversiones de viriles actividades al aire libre. Sin saberlo estaréis sustituyendo el sexo por otras cosas.

Enfermedades venéreas

Un resultado casi seguro de las conversaciones libres entre muchachos es que se pongan a hablar de cosas sucias, y de esta manera rebajan sus ideales y pensamientos al nivel de las bestias del cual se avergozarán más tarde cuando sean hombres.

Los aparta del camino de la felicidad, ya que tienen que hacer mucho esfuerzo para salir del lodazal en que se han metido y el lodo siempre se pega algo.

Los jóvenes suelen hacer mofa de las enfermedades venéreas, las que con seguridad, tarde o temprano, harán presa en aquellos que hayan dado rienda suelta a sus instintos sexuales.

Estas enfermedades no son para reír; por pequeños que sean sus efectos son desesperadamente peligrosos para un hombre.

Existen dos enfermedades venéreas principales: la sífilis, que es una infección venenosa que puede contraerse por contacto con otra persona ya infectada. La enfermedad se presenta al principio como una úlcera, la que en unas cuantas semanas más se convierte en otras úlceras y si no se trata convenientemente en un período de uno a veinte años es causa de enfermedades de varias partes del cuerpo o de los huesos y con frecuencia del corazón. La gonorrea casi siempre se contrae por contacto, en la misma forma que la sífilis. Su síntoma es un escurrimiento de pus por el miembro e inflamación del mismo. Probablemente más tarde también se inflamará la vejiga, etc.

La sífilis es con frecuencia heredada por los hijos de padres enfermos, con el resultado de que se vuelven ciegos, sordos, paralíticos o locos. Se estima que el veinticinco por ciento de los ciegos de nacimiento son el resultado de la sífilis en los padres. Los pecados de los padres ciertamente los pagan los hijos.

Una vez que la sífilis ha hecho presa de una persona ninguna de las medicinas que los charlatanes anuncian podrá salvarla. Lo que hay que hacer es recurrir inmediatamente a un buen médico y decirle con franqueza lo que ha pasado. Si a tiempo se hace cargo de la curación podrá lograrla.

Cuando se conoce a fondo este peligro se sabe que no es cosa de broma. Cuando uno visita un manicomio encuentra en él tales ejemplos de enfermedades venéreas, que lo persuaden a uno más que cualquier discurso a no tener nada que ver con las mujeres de la calle, si es que uno quiere ser salvo de cuerpo y alma.

La locura de exponerse al peligro es casi el resultado de la debilidad de dejarse llevar de lo que hacen los demás.

Es lo mismo que el juego y la embriaguez, hábitos que se adquieren por dejarse llevar demasiado lejos, sin pensar, por un grupo de jóvenes que tampoco piensan.

Muchos hombres tienen que lamentar el haber supuesto que si iban con una mujer que no fuera una prostituta reconocida no había peligro de contraer la enfermedad. Pero las estadísticas demuestran que ahí el peligro es aún más grande. La muchacha que ha sido una vez engañada por algún truhán, pierde el sentido de la vergüenza y consiente ocasionalmente en ir con otros hombres y en su ignorancia está más propensa a contraer una enfermedad, ya que no sabe qué precauciones debe tomar; por tanto entraña más peligro para sí y para aquellos con quienes está en contacto.

Un hombre puede ser casto y resolver continuar siéndolo, pero por desgracia o por una mala compañía llega a tomar esa sexta. . . copa fatal y con el cerebro y los sentidos nublados hacer aquellas cosas que él se había propuesto no hacer.

He aquí lo que ha ocasionado desgracia a tantos hombres buenos y los ha arruinado no sólo moralmente (en su carácter) sino también físicamente (en su cuerpo).

Existe una obra teatral llamada Damaged Goods ("Mercancía Arruinada") que en foma abierta y de sentido común trata la cuestión venérea y es educativa para los jóvenes. Describe cómo un joven por ignorancia infestó a su esposa y a su hijo y a la nana de éste. El resultado es un grito de angustia: "¡Si lo hubiera sabido a tiempo!", grito que se repite cientos de veces cada día.

Los pecados de los padres recaen sobre los hijos

Cuando estaba escribiendo este capítulo un amigo mío me preguntó si realmente era cierto que la sífilis era transmitida de padres a hijos al grado que se decía.

Todo lo que tuve que hacer fue mostrarle una carta que apareció en The Times esa mañana, de un médico legista, fechada el 21 de febrero de 1922, en la que decía que las pérdidas de vida y de razón y la infección de niños inocentes por esta enfermedad espantosa "son en extremo terribles".

HOMBRIA

Caballerosidad Espero que habréis colegido de lo que llevo dicho acerca de este Escollo "Mujeres" que tiene para la mujer tantos peligros como para el hombre. Pero también tiene su lado luminoso si lo sabéis sortear.

El remo que ayuda a sortearlo es la Caballerosidad.

Muchos de los puntos que he sugerido como parte del sendero correcto están comprendidos en la caballerosidad.

Los caballeros de antaño estaban obligados por juramento a ser caballerosos, es decir, a ser una protección y un auxilio para las mujeres y los niños.

Esto requería de su parte un profundo respeto y una tierna simpatía hacia ellos, aunada a una fuerza viril de mente y de cuerpo con la que poder hacer frente por ellos al escándalo, la crueldad o el ridículo y en algunos casos ayudarlos en contra de sus propias debilidades.

Un hombre sin caballerosidad no es hombre. Un hombre que tiene esta caballerosidad y respeto por la mujer jamás puede rebajarse a actuar como una bestia, ni permitirá que una mujer se arruine con él, perdiendo el respeto de sí misma y el respeto de los demás. Toca a él poner el ejemplo, un ejemplo bueno; y no desviarse.

He conocido esa clase de caballerosidad por parte de un hombre quien fue más lejos, al extremo de levantar a una mujer que había caído; cuando ella esperaba que se le uniera en su libertinaje, su respeto cortes que hacía que pasara por alto sus faltas y que le otorgaba por el solo hecho de ser una mujer, la hizo pensar en el respeto que se debía a sí misma y la devolvió a su lugar.

La caballerosidad, como otros puntos del carácter, debe ser desarrollada por medio de la reflexión y la práctica, pero una vez adquirida coloca al hombre sobre una nueva base, más elevada para sí y para el mundo.

Para ser caballeroso deberá colocar a la mujer sobre un pedestal y ver siempre lo mejor que haya en ella; deberá sentir simpatía por los débiles, los ancianos y los inválidos; debera proteger a los pequeños.

Para ello deberá usar de tal dominio sobre sí mismo que le permita alejar de su mente todo lo que sea impuro, garantizando que sus propias ideas son limpias y honorables y su sentido del deber tan elevado, que el ridículo y la burla no signifiquen nada para él.

No me incumbe "No me incumbe" es generalmente la pantalla tras de la cual escudan los cobardes su falta de caballerosidad. Para un hombre todo lo que puede ser un servicio para alguien le incumbe en alto grado.

Con esto no quiero decir que tenga que meter la nariz en los asuntos de los demás, o preguntarles "¿Está Ud. bien?", o cosa por el estilo.

Pero si puede dar la mano a una mujer que ha caído, o ayudar a un joven que trata de conservarse puro; entonces, con su caballerosidad puede hacer mucho bien. Más aún, por el ejemplo puede servir a los demás, viviendo una vida limpia, recta y demostrando que no se avergüenza de hacerlo. De uno mismo depende ser dueño de sí mismo

Hay que recordar que uno es Uno, y que tiene que trazarse su propio camino para alcanzar la felicidad. Conviene segregarse de la multitud para tomar las decisiones prácticas que conducen al dominio de los deseos que le asaltan en el curso de la vida.

Mantenerse alejado de compañeros licenciosos, hombres y mujeres; estar siempre ocupado y hacer mucho ejercicio: boxeo, nadar, excursionar, remar, etc.; apartar la mente de los pensamientos lascivos, dedicándose a aficiones y lecturas buenas en el tiempo desocupado; no beber ni fumar o comer en demasía, ni dormir en un cuarto caliente o sobre un colchón blando, ya que todo esto agrava la tentación.

El atletismo es también una válvula de escape para las fuerzas naturales. Contiene los elementos de lucha y victoria de la fuerza física, que se asocian a la guerra, por lo que hay que mantenerlos en su lugar y no usar de ellos como un adiestramiento para convertir a los jóvenes en carne de canon.

Conocéis ya lo que es el Escultismo y el inmenso valor que tiene; no hay pues necesidad de repetirlo.

Diremos ahora sólo una palabra acerca de la tolerancia; todos somos diferentes y no debemos pensar que si otras personas parecen inferiores, hay que despreciarlas.

Por ejemplo, uno puede ser un buen atleta y Pérez no serlo, pero ser bueno para los libros; no hay por qué despreciarlo, sino que hay que vivir y dejar vivir.

Ya hemos visto con detenimiento los problemas sexuales tal como se presentan en la juventud y espero que ahora os sentiréis mejor a ese repecto. La vida debe ser natural y fácil, y entre más saludable se vive, menos problemas de esta naturaleza se presentan y menos causa hay de preocupaciones.

Recordad que si tenéis dificultades que os preocupen, lo mejor es exponérselas a vuestro padre, si podéis hablar con él, o a un sacerdote, ministro, doctor o maestro de moral reconocida plenamente.

El cavilar sobre las dificultades jamás da resultado.

Si uno vive realmente de acuerdo con la Ley Scout no puede errar mucho.

Existe en latín un magnífico adagio con el cual bien podemos terminar:
"Mens sana in corpore sano";
"Mente sana en cuerpo sano".

Magnífica meta.

Conserváos limpios por dentro y por fuera lavándoos bien diariamente, y si es posible nadando. El estreñimiento y el descuido de la limpieza del órgano genital suelen producir irritación que conduce a las dificultades.

Se trata de lucha; pero si estáis determinados a triunfar saldréis de ella mejorados por la experiencia que hayáis ganado; habréis fortalecido vuestro carácter y el dominio sobre vosotros mismos, salido con la mente limpia y sana y fortalecido vuestro cuerpo con el poder de la virilidad.

Recordad también que no lo habéis hecho sólo por vuestro bien sino también porque tal es vuestro deber para con vuestra patria y con vuestra raza, para poder así a su tiempo tener hijos fuertes y sanos, lo cual requiere que vosotros os conservéis puros.

Algunos piensan que si no dan rienda suelta a su instinto de vez en cuando, al casarse no podrán actuar. Esto es absurdo, la continencia no debilita las facultades.

La imaginación se da a soñar y los sueños pueden ser sugestivos y traer la tentación.

Sin embargo, la imaginación es parte importante en la autosugestión y la autocura; por tanto el muchacho que es dado a soñar es en realidad el mejor capacitado para curarse a si mismo, sobre los lineamientos que he sugerido. Influencia de los padres

Muchos hombres que han logrado sobresalir en la vida y ocupar puestos eminentes reconocen que en mucho le deben su carácter y su éxito a la influencia de sus madres.

Esto es natural, ya que ella ha sido la que los ha cuidado; desde su más tierna infancia les ha dado lo mejor de su ser.

El hombre tiene una deuda con su madre que jamás podrá pagar del todo. Pero lo mejor que puede hacer en este sentido es demostrarle gratitud, haciendo coronar por el éxito los esfuerzos hechos por ella.

Probablemente ella se habrá hecho grandes ilusiones sobre lo que su hijo llegará a ser en el mundo y la desilución, tan y amarga como secreta, le ensombrecerá si resulta ser un vago o un fracasado.

Los muchachos no piensan en esto lo suficiente. Son crueles sin quererlo, con frecuencia olvidan lo que ha hecho por ellos y lo mucho que agradecería cualquier cosa que ellos hicieran por ella.

Recuerdo a Sir Thomas Lipton contándome la historia de su vida y me doy cuenta de lo feliz que hizo a su madre cuando siendo mandadero le entregó el primer salario que ganó y ella le dijo: "Ve Tomás, muy pronto estarás comprándome un carruaje y un tronco de caballos".

Esta observación se grabó en su imaginación y sobre ella edificó su ambición. Desde entonces dedicó todos sus esfuerzos a juntar suficiente dinero para dar una sorpresa a su madre ;obsequiándole un carruaje y un tronco de caballos.

Me refirió que entre los muchos incidentes emocionantes de su vida, el que más orgullo y más satisfacción le había proporcionado había sido aquel en que le había entregado el premio que él había ganado para ella.

Así pues, al ir obteniendo éxito recordad que vuestros progresos no sólo serán una satisfacción para vosotros sino que ocasionarán felicidad ahí donde más se merece: en el corazón de vuestra madre.

Y cuando algunas de las dificultades o tentaciones de que os he hablado os conturben, volved vuestro pensamiento a vuestra madre. Pensad en lo que sería su deseo. Actuad de acuerdo y saldréis avante.

Si se os presentan problemas que pensáis no podéis resolver por vosotros mismos, recurrid a vuestro padre. Recordad que él ha pasado por las mismas dificultades y que puede ayudaros. Si por alguna razón vuestro padre no puede hacerlo, habrá algún otro hombre mayor en quien tengáis confianza, a quien podáis recurrir.

Salvaos y ayudad a salvar la raza

Como ya he dicho antes al daros estas ideas sólo deseo ayudaros a obtener la felicidad.

La felicidad depende mucho de la salud, aún cuando también depende de saber que está uno tratando de ayudar al bienestar de la nación, tanto como al de uno mismo. No tiene objeto contraer matrimonio y en algunos casos es un verdadero crimen el hacerlo, si no es uno apto, sano y capaz de engendrar hijos sanos. Parte de vuestra responsabilidad como padres será enseñar a vuestros hijos a crecer sanos.

En nuestro país se pierde una gran cantidad de felicidad por la mala salud y la mayor parte de esta mala salud podría ser remediada si la gente cuidara razonablemente de sus personas.

¿Sabéis que en realidad sólo uno de cada tres hombres es sano y que de cada diez uno es inválido?

De ocho millones de jóvenes -jóvenes, no viejos caducos- que fueron llamados al servicio militar durante la gran guerra, más de un millón se encontró que no estaban capacitados médicamente para el servicio.

La mayor parte de ellos nacieron sanos, pero sus padres o ellos mismos permitieron que sus organismos se debilitaran.

Otra porción nació defectuosa por culpa de sus padres o madres, principalmente debido a las enfermedades venereas.

Si se sumaran todas las horas de trabajo que se pierden por enfermedad en la Gran Bretaña cada año, llegarían a catorce millones de semanas. Pensad en lo que esto significa en comercio y salarios y sin embargo esta pérdida es muy remediable si la gente supiera cómo tener cuidado de sí misma e inteligencia para hacerlo.

Si sois maquinista o conductor de automóvil, sabéis el cuidado tan tremendo que se necesita para conservar una máquina bien lubricada, alimentada con suficiente vapor o gasolina, para usar las palancas con suavidad y manteñer todas sus partes limpias; requiere un constante cuidado y atención a la vez que un conocimiento íntimo de cada parte de la máquina y sólo así podrá mantenerse en buenas condiciones de trabajo, caminando suavemente y con eficacia.

Pero en el cuerpo humano llevamos todos una máquina más admirable que cualquier máquina construida por el hombre y que requiere aún mayor atención y mejor comprensión si deseamos conservarla bien. Y lo que es más, podemos, cuidándola, mejorarla, acrecentarla y fortalecerla, que es más de lo que el maquinista puede hacer con su máquina de la cual no sabe nada, pues le aplica toda clase de tratamientos erróneos y después quiere que se conserve intacta y trabaje con precisión.

Cómo conservarse sano y fuerte

Cuando yo estaba de servicio en las selvas donde la fiebre es común tanto en las costas Este y Oeste de Africa, pude notar que muchos de nosotros nos conservábamos en salud mientras marchábamos todos los días, pero que, en cuanto hacíamos alto, aunque fuera un día y descansábamos, algunos pescaban la fiebre.

EL HOMBRE, UNA MAQUINA COOPERATIVA MARAVILLOSA

A, Central telefónica de los nervios que conecta el cerebro con las diferentes partes del cuerpo. B, El cerebro concibe las ideas y dirige las acciones del cuerpo. C, El esófago; lleva la comida de la boca al estómago. D, El aparato respiratorio; lleva el aire de la nariz a los pulmones. E, El corazón; bombea la sangre purificada distribuyéndola a todas las partes del cuerpo y la regresa a los pulmones. F, Los pulmones; purifican la sangre con el oxigeno que reciben del aire puro. G, El estómago; recibe la comida del esófago, la mezcla con los jugos digestivos y la pasa al intestino. H, El hígado; ayuda a recoger los jugos útiles de la comida y expele los nocivos. I, Los intestinos; seis metros de tubos por los que pasa el alimento mientras es digerido, lo que toma de tres a cuatro horas. Los jugos útiles son tomados del alimento y pasados a la sangre, mientras el desperdicio pasa al recto. J, Riñones; extraen el agua y las materias de desperdicio de la sangre y las pasan a la vejiga. K, Vejiga; junta el agua sobrante del cuerpo y la expele. L, Recto; expele el desperdicio de la comida del cuerpo.

Dicutía yo mentalmente que lo que conservaba limpia y fresca nuestra sangre era el ejercicio diario que nos hacia sudar, y de esta manera deshacernos de las toxinas del cuerpo.

Un día de descanso significaba menos respiración, más alimento del de costumbre, y por tanto menos drenaje de nuestro interior.

Por eso yo me propuse en los días de descanso, hacer un poco de ejercicio y comer y beber lo de costumbre.

Jamás estuve un día enfermo, y en una ocasión hice un promedio de 30 kilómetros de marcha por día durante una semana, en una atmósfera húmeda. Nunca me sentí mejor.

Iba conmigo un oficial blanco y tuvo que ser reemplazado cinco veces debido a enfermedad.

Pues bien, me hice el propósito de conservar mi sangre limpia y pura.

La sangre pura es la que contribuye a formar la carne, el músculo, y la fibra, el crecimiento y la fuerza.

El corazón bombea la sangre a todo el cuerpo y es el órgano más importante que tenemos. El "paso Scout" que consiste en alternar, correr y andar por cortos períodos de cincuenta pasos cada vez, previene el esfuerzo que hace el corazón si se corre una gran distancia, deporte para el cual no todo el mundo está físicamente adecuado.

Aire fresco La sangre necesita mucho oxígeno -es decir, aire fresco- para conservarse pura. El vivir a puerta cerrada sin aire fresco pronto envenena la sangre y hace que la gente se sienta cansada y aburrida sin saber por qué.

Por lo que toca a mí, duermo al aire libre tanto en verano como en invierno y sólo me siento aburrido y cansado cuando permanezco mucho tiempo en un lugar cerrado, y solamente me resfrío cuando duermo en un cuarto cerrado.

El Bristish Medical Journal de febrero de 1922, trae un informe respecto a que, viviendo al aire libre, se mejora el metabolismo (vaya palabrita, significa obtener el mejor valor químico de los alimentos que uno toma) de los enfermos de un hospital, al grado de mejorar el promedio en un 40%.

Limpieza

He dicho que uno debe limpiarse en su interior, pero es también de importancia el limpiarse exteriormente, si uno desea conservarse sano.

Los soldados de caballería son notables por su limpieza; la verdad es que ellos aprenden a ser limpios por la forma en que tienen que cuidar a sus caballos a los que hay que asear por lo menos dos veces al día para conservarlos sanos y frescos, manteniéndoles la piél y todas las partes de su cuerpo limpias.

No siempre puede uno bañarse todos los días, pero sí puede uno conseguir una toalla áspera y mojarla, dándose con ella una buena frotación.

Respiración "Cerrad vuestra boca y salvad vuestra vida". Es este el título de un folleto escrito por Catlin como resultado de sus experiencias con los indios piel roja.

Estos adiestran a sus hijos desde pequeñitos a respirar por la nariz y no por la boca. Hacen esto en parte con la idea de enseñarles a que no ronquen y se entreguen al enemigo durante la noche, pero también porque piensan que una boca abierta refleja el carácter del individuo.

Un inglés deseaba tener un duelo con un piel roja, pero con la idea de hacer un combate limpio, declínó el uso de las pistolas y otras armas a las que el indio no estaba acostumbrado. Sugirió que se desnudaran, y armados cada uno de un cuchillo, pelear. El indio sonrió y dijo que pelearía si el inglés todavía lo deseaba, pero que le iría muy mal a éste.

Cuando se le preguntó la razón de su dicho, manifestó que el inglés habitualmente tenía la boca abierta, y él no temía a ningún hombre que hiciera tal cosa, porque era signo de debilidad de carácter.

Pero nosotros sabemos también que además daña la salud, pues un hombre que respira por la boca, ingiere los gérmenes que hay en el aire en vez de que éstos sean atrapados por la humedad que hay en el interior de su nariz.

La mejor manera de coger un resfriado u otra enfermedad, es el andar respirando con la boca abierta.

Dientes

Se dice que casi la mitad de las enfermedades de los habitantes de la nación se pueden achacar a mala dentadura.

Aún cuando todo el mundo de niño tiene buenos dientes, hay muy pocas personas que conservan una buena dentadura después de los veinticinco años, y esto se debe principalmente a la falta de cuidado que les ponen.

A los niños se les enseña la importancia que tiene el limpiar los dientes cuidadosamente después de cada alimento, y las personas mayores no se preocupan. Los dientes picados, y las encías enfermas, no solamente evitan el masticar adecuadamente la comida, sino que pueden engendrar esos pequeños brotes llamados gérmenes o microbios en la boca y hacer que, mezclados con la comida, vayan al estómago, proporcionando de continuo una pequeña dosis de veneno que gradualmente hace que las personas estén aburridas y deprimidas sin que sepan la causa.

Si uno desea saber en materia de gérmenes qué es lo que uno tiene en la boca, hay un experimento interesante que todos podemos ejecutar, y consiste en poner un poco de peróxido de hidrógeno en un vaso de agua e introducir en ella un cepillo de dientes limpio. Nada ocurrirá.

Pero si uno limpia los dientes con aquel cepillo y después lo introduce en el vaso, verá producirse millares de burbujas en el agua, lo que quiere decir que otros tantos gérmenes están siendo muertos.

En otra parte de este libro, ya he hablado sobre alimentación, temperancia, fumar, beber y dormir.

Por tanto, si se desea ser fuerte y conservarse sano, hay que mantenerse con buenos hábitos, estar siempre limpio por dentro y por fuera, hacer mucho ejercicio al aire libre, tomar alimentos sencillos con moderación, no fumar ni beber mucho, respirar por la nariz y dar gracias a Dios porque le conserva a uno la vida.

Ejercicio

Una vez me preguntó una alta autoridad educacional si no pensaba yo que el costo de erección de gimnasios en todas las ciudades -aún cuando esto sumara millones- seria un dinero muy bien gastado porque contribuiría a la salud y fortaleza de la juventud.

Le contesté que las dos razas más fuertes y sanas que yo conocía eran los zulúes y lós butanos, campesinos de los Himalayas, y que en ninguno de estos dos países jamás había visto ni el rastro de un gimnasio, pero en cambio había gran cantidad de aire fresco del que Dios puso en la Tierra, y se ejercitaba mucho el caminar, el correr y el ascender a las montañas como parte del trabajo diario de estas gentes y que creía yo que éstos eran los mejores tónicos que podían darse a cualquier hombre.

El aire fresco y el ejercicio son absolutamente esenciales para la salud, tanto cuando se está creciendo, como cuando ya se ha llegado al desarrollo completo. Siempre principio el día con un poco de ejercicio al aire libre cuando salgo de la cama, pero esto es sólo para principiar.


Cuando hablo de andar, me refiero a hacerlo con viveza y no a andar con flojera que más parece arrastrarse.

Algunos hombres hacen ejercicios físicos, a otros les gustan las paralelas y otras formas de ejercicios que desarrollan los músculos; los que practican hasta que éstos se convierten en grandes protuberancias y entonces se hacen tomar fotografías, pero no consiguen nada práctico de esto.

Este trabajo generalmente se hace en lugares cerrados.

El buen ejercicio debe ser al aire libre y el mejor que uno puede hacer es al mismo tiempo el más fácil y el más barato:

Caminar. Las caminatas de fin de semana son lo mejor para conservar la salud de la mente y del cuerpo.

Mochila

Tienda para campamento móvil. Peso completo, un kilogramo.

Mi mochila con su armazón de madera que evita el frotamiento sobre la espalda.

No conozco nada más agradable, más entusiasta y que produzca mayor salud que una buena excursión de fin de semana. Una mochila a la espalda lo hace a uno libre e independiente, se le carga con todo lo esencial y nada de lujo. En ella no cuenta cada kilo de peso sino cada gramo que se deja sentir cuando la caminata es larga. No hay nada que pueda competir con la mochila de tipo noruego con su armazón ligera de madera o metal que la sostiene firmemente en posición sin que se mueva y sin que acalore la espalda. En ella puede meterse, además de la ropa, una pequeña tienda de campaña para ser montada con el Bordón o el tronco de un árbol, y el equipo para dormir, incluyendo una manta impermeable. ¿Estas excursiones de fin de semana son posibles durante todo el año? ¿Y el clima? ¿Podrá haber algo mejor que una excursión en un día airoso y frío? Si está lloviendo, tanto mejor, se obtiene verdadero regocijo cuando al final del día, llega uno a una vieja casa de hacienda o a algún mesón donde hay un buen fuego en la chimenea. Llega uno a endurecerse a tal grado con la práctica de las excursiones y la vida al aire libre, que casi no nota uno el clima y menos le da importancia. Frío o caluroso, con lluvia o con sol, uno gana en vigor, vitalidad y alegría.

Todo un hombre Un joven limpio, en plenitud de salud y vigor, es la creatura más excelsa que Dios ha puesto en este mundo.


Un hombre blanco y un hombre.

Una vez tuve a mi cargo un grupo de jefes zwasis durante su visita a Inglaterra. Al final de ésta, cuando habían visto ya la mayor parte de las cosas que hay de interés en el país, les pregunté cuál había sido la que mayor admiración les produjera.

(Incidentalmente ellos formaban un grupo digno de verse, habían hecho a un lado sus trajes nativos y se habían vestido de levita cruzada y sombrero alto.)

De manera unánime, señalaron como lo mejor de Inglaterra el autobús londinense. Se habían prendado de sus colores brillantes y de la idea de que sólo servía para hacer excursiones de placer.

Lo siguiente a su juicio era el grupo de instructores de gimnasia del gimnasio de Aldershot.

Cuando los vieron en sus diversos ejercicios, se prendaron grandemente de ellos, pero no quedaron enteramente satisfechos hasta que, habiéndose desnudado les mostraron el desarrollo de sus músculos.

Debo decir que realmente estos gimnastas eran magníficos ejemplares de lo que un hombre debe ser, activos y alertas de mente, lo mismo que de cuerpo.

Estos hombres en buena parte provenían de casas humildes, pero por su propio esfuerzo se habían desarrollado y habían llegado a ser lo que eran, orgullo de su juventud. Juzgaban que ésta era demasiado buena para cambiarla por mariposeo con mujeres, bebida y cigarros. Los salvajes swazis podían apeciar la fuerza y la belleza viriles.

Una mujer civilizada puede apreciar más aún a un hombre que es realmente un hombre, no sólo corporalmente sino también de mente, que es fuerte y caballeroso.

Es un hombre y desprecia a los de mente enfermiza, a los gomosos, a los que usan lenguaje sucio y no tienen espina dorsal.

Dios os ha dado un cuerpo, mejor dicho, os lo ha prestado, para que hagáis el mejor uso de él, no para que lo ahoguéis en vino ni para que lo hagáis miserable y débil con la crápula, sino para que tengáis cuidado de él apropiadamente, para que lo fortalezcáis y lo desarrolléis hasta que llegue a ser realmente una fina figura de hombre y padre de varios hijos.

Esto lo podréis hacer si queréis, de vosotros depende; y qué espléndida aventura constituye.

San Jorge peleando con el dragón, estará con vosotros en la lucha con la tentación y os ayudará a vencerla para que al final os presentéis como hombres, limpios, fuertes y caballerosos ante la muchacha a quien améis. Habéis dado un paso más hacia la felicidad y habréis capacitado vuestro cuerpo para el servicio de Dios en el desarrollo de la raza en sus mejores especímenes.

MATRIMONIO

Tendréis vuestras aventuras de amor

Conozco las dificultades que esto entraña. Hay poco de romántico y de emocionante en la vida ordinaria de una ciudad o villa, y a vuestra edad particular, una mujer se apodera de vuestro pensamiento en forma nueva y seductora.

Es una gran aventura por tanto para un joven el escoger su compañera.

Algunas veces querrá mostrarla a los demás en señal de hombría y otras preferirá tenerla toda para él.

No hay que pensar que esto no sea natural, por el contrario, como ya he dicho antes, está de acuerdo con las leyes que gobiernan tanto a los animales como a los hombres.

Pero en el caso del hombre existe una diferencia. El hombre tiene mente e inteligencia que los animales no poseen, él puede ver el romance que existe en la selección de la compañera a la que va a dar su admniración, su amor, su devoción. Todo esto está muy por encima del instinto animal. Forman el amor humano en contraposición a la sensualidad animal y entre mas se eleva sobre el instinto animal, se asemeja menos a la bestia y más al hombre.

El paso más importante para la felicidad en esta senda, es la elección de la muchacha apropiada, pues bien sabido es que existen mujeres y muñecas.

Amor bobo

Los muchachos muy jóvenes, por supuesto, se dejan llevar por entero por la cara y la figura, y hoy se enamoran de una y mañana de otra, siempre desesperadamente, y algunas veces tendrán dos o tres al mismo tiempo.

Probablemente piensan que ésta es la más gloriosa de las aventuras, pero quizá unos cuantos días después, resulte ser la tragedia más desastrosa que pueda acontecerle a alguien. Sucede con muchas jóvenes, en este período de su vida, que en cada pelea amorosa, sienten ganas de suicidarse; pero no lo hacen.

Servirá de consuelo el saber que esto le pasa a todo muchacho y se conoce con el nombre de "amor bobo". No hay en ello nada malo, nada de qué avergonzarse o por qué deprimiese. De hecho, después de algún tiempo, cuando se presenta la muchacha de verdad, se ríe uno de sus primeras ideas acerca del amor.

Pero en el periodo del amor bobo, nunca hay que olvidar que uno es un hombre y no una bestia. Hay que portarse como hombre, hay que jugar limpio y honradamente con la muchacha, pensando en los hijos futuros ante quienes, más tarde, se ha de ser responsable.

Siempre estará uno seguro si corteja a aquellas muchachas que uno lleva a su hogar y de las que uno no se avergüenza lleven amistad con su madre y sus hermanas.

Hay que recordar que, quienquiera que ella sea, es herrnana de alguien y pensando en él, portarse con ella como uno desea que los demás se porten con su propia hermana.

Cómo conseguir la compañera adecuada

La compañera adecuada aparecerá tarde o temprano, siempre que uno conserve la cabeza. El amor bobo desaparecerá y se encontrará la muchacha cuyo carácter uno admira y respeta, cuyos gustos son semejantes a los de uno y por cuya camaradería uno ha suspirado. No será solamente su persona la que le atraiga a uno sino su personalidad.

Encontraréis una forma nueva, calmada y profunda, de amor que os une y ata a ella y la cual, si sóis inteligentes, no dejaréis que decrezca jamas.

¿No desearéis que venga a vosotros pura y limpia? y vosotros. ¿Váis a esperar de ella lo que vosotros no le podéis ya ofrecer?

Eso no sería ni varonil ni justo. No, si queréis tener felicidad real en la vida, y disfrutar el goce supremo de contraer matrimonio con una mujer buena de la que esperéis amor y respeto.

No comencéis vuestra vida de matrimonio con una mentira, pues tendréis que seguir mintiendo siempre y eso acabará con la confianza mutua.

Advertencia de un tocinero sobre el compromiso matrimonial

Si no habéis leído el libro intitulado "A Selfmade Merchant’s Letters to his Son" tenéis en perspectiva algo agradable. Este libro es muy divertido y al mismo tiempo un consejero profundo.

El mercader es un americano, dueño de una empacadora, que le escribe a su hijo que tiene una posición inferior en los negocios. Ha oído que su hijo corteja a cierta joven.

Y le dice: "Me imagino que estoy escribiendo en el agua al pedirte que te dejes guiar por mi consejo en esta materia. pues si bien un joven consulta a su padre acerca de la adquisición de un caballo, se considera perfectamente capacitado para escoger a su esposa".

"Los matrimonios quizás se hagan en el cielo, pero la mayoría de los compromisos se hacen en las antesalas, a media luz, de tal manera que el joven no sabe exactamente lo que se lleva".

"A un hombre no le importa mucho la fammilia de la muchacha cuando le está haciendo la corte, pero tiene mucho que ver con ella cuando ésta ya le forma hogar".

"Tu madre y yo nos acomodamos en una de esas cabañas que describen los libros de cuentos, pero de las que uno quiere alejarse en cuanto va a vivir a ellas. Tenía magníficas enredaderas en el portal, pero no había agua en la cocina; multitud de flores en el jardin, pero también multitud de ratas en él sótano; medio acre de terreno en la parte posterior, pero era tan pequeña en el interior, que tenía que sentarme con los pies colgando fuera de la ventana. Era el lugar adecuado para un día de campo, pero la experiencia me ha demostrado que la mayoría de los días de campo los hace uno antes de casarse".

"Sin embargo, de una u otra manera, nos las arreglamos para estar satisfechos con todo aquello, pues nos habíamos propuesto divertirnos con todo lo que fuéramos tropezando".

"Para la mayoría de la gente, la felicidad es algo que siempre se aplaza para el día siguiente, pero para mi es una regla el no posponer nunca la felicidad hasta mañana". (Las cursivas fueron puestas por mí).

"Por supuesto que al casarte tendrás que tener con qué mantenerte y eso va a ocupar mucho de tu tiempo y de tus pensamientos, dejándote muy poco margen para jugar golf. Menciono esto, únicamente de pasada, pues veo por los períódicos de Chicago que formabas parte de los jugadores que compitieron una tarde hace quince días. El golf es un buen juego, y aunque tonto, no daña a nadie, por lo menos que yo sepa, pero un individuo que desea ser jefe de una tocinería. no tiene mucho tiempo para perder durante el día en ningún campo, como no sea en un campo de salchichas".

"Bien, es cierto que un hombre necesita tener cierta cantidad de diversión, exactamente lo mismo que un niño tiene derecho a un pedazo de pastel al final de su comida, pero no deberá hacer del pastel una comida".

"Tu salario todavía no es muy grande. pero puedes comprar una buena cantidad de felicidad con cincuenta pesos a la semana si tienes por agente de compras a una buena mujer y aún cuando no me entusiasma mucho el amor en una cabaña, el amor en un departamento con cincuenta pesos a la semana, para comenzar, es lo adecuado. si la muchacha es también la adecuada, si no lo es, no existe mucha diferencia en cómo se principie, de todos modos se termina mal".

"El dinero nunca debe ser la consideración acerca del matrimonio, pero siempre es una consideración. Cuando un muchacho y una muchacha no piensan suficientemente en esto, antes de la ceremonia, van a tener que pensar mucho acerca de ello después, y cuando un hombre va a tener que pasarse la velada en casa haciendo cuentas, no va a tener mucho tiempo para tener a su mujer sentada más de una vez sobre las piernas..."

"No es verdad el dicho de que dos pueden vivir con menos que uno. Una buena mujer dobla la felicidad de un hombre, y también sus gastos, pero constituye una buena inversión, siempre y cuando el individuo tenga dinero para invertir".

"Un hombre casado merece mayor salario que un soltero pues su mujer le hará trabajar más. Probablemente se acostará y levantará más temprano, hará las cosas con más constancia y trabajará más que el individuo que tiene que divertir a diferente muchacha cada noche y no para en casa".

"Es por eso que te voy a aumentar el sueldo a setenta y cinco pesos a la semana el día que te cases".

Por otra parte, en Enchanter’s Nightshade podréis encontrar:
"Todos los hombres parece que quieren hacer dinero en cuanto llegan a una ciudad."
"Bien, debieran casarse."
"No necesitaréis mucho dinero."

Los ingresos, detalle de importancia

En ambas ideas hay verdad, pero el consejo del viejo tocinero es sólido, aunque menos romántico, y antes de casarse será asunto nuestro ver que estéis en una posición que permita mantener a vuestra esposa y familia; de otra manera estaréis condenándolos, al igual que a vosotros mismos, a una existencia de forcejeo.

El éxito en los negocios no es asunto de suerte, o favor, o interés, ni tampoco de aprendizaje, sino más bien de habilidad y de carácter, es decir, confiabilidad absoluta, tacto y energía.

Prácticamente, esto es aplicable a toda actividad comercial o profesional. El otro día fui interrogado acerca de lo que entendía por tacto, y solamente puedo contestar citando el antiguo ejemplo del atinado plomero, quien al entrar al baño que descuidadamente había sido dejado sin echarle llave por la dama que lo estaba usando, dijo sin dilación: "Disculpe usted, Señor. No sabia que usted estuviera aquí", al tiempo que cerraba la puerta de nuevo.

*  *  *

Era en un local de Rovers (ved el capítulo final) donde se felicitaba a un miembro por su compromiso de matrimonio.

"¿Quién es la chica?"

"¡Oh, ella es una Muchacha Guía!"

Espléndido! ¡Qué buena idea! No podríais haberlo hecho mejor!.

E inmediatamente otros dos jóvenes se sintieron participar de las felicitaciones al anunciar que ellos también estaban compromrmetidos con Muchachas Guías.

Veo un futuro promisorio en esto.

Así podréis conseguir esposas que sean mejores compañeras porque han tenido la misma inclinación por el campismo y el aire libre, con toda la laboriosidad y prestancia necesarias, salud y buen temperamento que provienen de esa vida. Me imagino que si fuese a visitaros después a vuestra casa, una vez casados, no solamente encontraría un hogar feliz, sino también un hogar limpio, ya que los acampadores están acostumbrados a dejar el lugar tan ordenado como lo encontraron: no encontraría montones de latas viejas, papeles y otras basuras que son la desgracia de muchos de nuestros jardines.

El hombre adquiere deberes al casarse

Alguien me dijo alguna vez mi fortuna al mirarme las rayas de la palma de mi mano. diciendo: "Su línea del cerebro es más fuerte que la del corazón", queriendo decir con esto que no me dejaría llevar por mis piernas corriendo atrás de la primera muchacha bonita que viera, sino que meditaria mucho acerca del carácter de la muchacha que fuese de mi admiración, así como sobre su apariencia: y es éste seguramente el modo de hacer vuestra elección. Al hacerlo tened cuidado al menos en pensar muchísimo de lo que esperáis de vuestra futura esposa, sin olvidar su punto de vista y lo que ella que espera de vosotros como maridos. Pensad en eso.

Cuando casé, un viejo amigo, al darme sus felicitaciones me dio también una nueva visión de mi estado futuro al decirme: "Mi querido compañero, he estado casado durante doce años y todavía es una luna de miel para nosotros. La vida nos ha traído más y más felicidad".

Y en mi caso he encontrado también la verdad de esto.

Espero que llegue a ser lo mismo para vosotros que leéis esto, para lo que necesitáis usar vuestra "línea del cerebro", así como la del corazón; significa acercarse a la muchacha precisa para empezar con ella.

Meditad que obtener el "si" de una muchacha no es sino un paso, y que de esa palabra depende una larga vida para ambos -de felicidad mutua- o de hastío.

Luego entonces, como os he dicho antes, "Sed inteligentes", es decir, al tomar la muchacha que será vuestra esposa "para bien o para mal", sed más bien aptos para que el rosado amanecer perdure en vosotros.

Llegarán nubarrones y debéis estar preparados para ello -esto es lo que quiero decir por ser inteligente.

No tengáis secretos para con vuestra esposa y así ella no los tendrá para vosotros y todos se mantendrían navegando.

Habrá tiempos de apuros, y pequeñas dificultades en casa con las que no os habíais enfrentado antes. Antes de casaros sólo hacíais las cosas para vosotros, ahora tendréis que posponer vuestro yo y hacer otras cosas para vuestra esposa y más tarde para vuestros hijos. Por vuestra parte, tendréis que desprenderos de ciertos rasgos de egoísmo, tales como recriminar la comida porque no es de vuestro gusto. Mirad las cosas desde su punto de vista.

El reñir no arregla los asuntos. En su lugar llevadle pequeños obsequios de amor como cuando la cortejábais, de admiración y de orgullo; sonreid siempre, pero muy especialmente en la época en que la mayoría de las mujeres se salen un poco de su línea usual, poco antes de que llegue el primer nene. Habréis de mostrar vuestra hombría y caballerosidad, tranquilizándola y protegiéndola.

Si es un poco rebelona será por el amor que os tiene. Atendiéndola, sabrá responder. Las mujeres no solamente están más llenas de gratitud que los hombres, sino que su carácter conforma en sí de acuerdo como sea conducido por su hombre.

Si él es ofensivo, ella se encocorará; si él es amable, ella lo será más aún, y entonces habrá amor y sonrisas en la casa.

La felicidad de los hijos

¿Habéis leído la novela de Rudyard Kipling Ellos?. La leí mucho antes de casarme, en los matorrales de Africa. El asunto que me ha venido a la memoria no es la deliciosa descripción del escenario inglés, de los hogares del Viejo Mundo, etc., sino cuando el hombre imagina que siente los inquietos dedos de un niño en su mano.

Durante años ha permanecido esa imagen en mi mente, tan vívidamente como en la historia. Pero ahora que en realidad he sentido una manecita en las mías, he percibido una sensación que jamás tuve antes.

Como os he dicho antes, el Cielo no es solamente algo vago que se encuentra en algún lugar del firmamento.

Está aquí en la Tierra, en nuestra propia casa. No depende de la riqueza o de la posición, sino que está en uno, en el propio camino, en nuestro propio cerebro, corazón y manos.

Responsabilidad de la paternidad

Pero la misión de la paternidad trae consigo una gran responsabilidad. Los niños aprenden principalmente por el ejemplo de sus mayores.

El padre ofensivo y egoísta no debe sorprenderse si algún día su hijo reniega de él y toma su mismo camino; el padre se dará cuenta que estaba fuera de época. Adiestrad a vuestros niños mediante el Amor en lugar del Temor.

El padre bondadoso gana hijas cariñosas y devotos hijos. Tal como he sugerido antes, seréis más felices si procuráis dejar este mundo un poco mejor por vuestras acciones.

Un paso en esta dirección, paso que está en vuestra mano dar, como padres, es hacer de vuestros hijos hombres mejores que vosotros mismos, enseñándoles lo que vosotros sabéis, lo que hay que obtener y lo que hay que evitar. Especialmente ellos desearán tener la ayuda de vuestro consejo cuando se acerquen a la edad viril.

Pensad lo mucho o lo poco que vuestro padre hizo por vosotros y haced algo mejor por vuestros hijos.

Ello os hará más felices.

¿Pero estáis preparados para ello? Quizás os hayan educado u os hayáis educado vosotros mismos para vuestra profesión en la vida que después de todo solamente durará unos cuantos años, pero; ¿habéis recibido algún adiestramiento en esta materia de mucho mayor importancia, de la que tanto depende el futuro de las vidas de vuestros hijos?

¿Habéis tenido alguna práctica en el adiestramiento y educación de muchachos? ¿En conocer sus modos, juzgar su temperamento y desarrollar su carácter?

Todo esto es de grave importancia para vosotros en la responsabilidad de vuestra posición como padres.

Espero que en el último capítulo, podré daros algunas sujerencias prácticas acerca de esto.

Algunos padres objetan el que a sus hijos se les hable acerca los problemas del sexo y de las enfermedades venéreas. Yo he oído a algunos hombres maldecir a sus padres porque no hablaron del sexo. Personalmente, pienso que ningún padre que haya conocido los efectos de la ignorancia, o lo que es peor nociones erróneas que obtienen demasiado pronto de sus compañeros. dudará de advertir a sus hijos.

Consejo final para la felicidad

Pero deseo preveniros que existe aún otro ingrediente necesario para que hagáis completo vuestro Cielo.

Una persona que había sido un gran cazador y naturalista en el África Central, vino a mí; había sido agricultor en Colombia Británica, había dado principio a una plantación de tabaco en el Africa oriental y había visto el mundo a través una vida de aventura y romance. Ahora se había establecido en una isla de su propiedad en el Océano Indico, en un calmo glorioso de mucho sol y alrededores sanos y bellos. Uno hubiera pensado, como al principio él lo hizo, que aquello iba a ser el cielo, después de todas sus aventuras pasadas, pero ahora había llegado a la conclusión de que existía un punto negro en aquel paraíso.

Se había dado cuenta de que vivía confortablemente, pero sólo para sí.

Esta convicción le había llevado a abandonar aquella Existencia cambiándola por Vida: es decir, por una actividad en favor de los demás.

A mí me aconteció algo semejante al terminar mi carrera de soldado. Ésta había sido muy variada y activa, con su aspecto agitado y su aspecto tranquilo. Había amado cada uno de sus minutos.

Al final, mi ambición era establecerme en una pequeña hacienda, en un rincón apartado del mundo.

Hice planes para ello, pero me ocurrió un pensamiento y era el de que la ociosidad y la satisfacción del yo, no significaban la felicidad: que la felicidad verdadera sólo puede obtenerse por el Servicio.

De ahi otro capítulo más en este libro.

Resumiendo:

El sexo es universal en las diferentes formas de vida: hombre, animales, pájaros, peces y reptiles. También se le encuentra en el reino vegetal y en las formas más primitivas de materia viva. No hay pecado en el sexo. El pecado resulta del abuso del sexo.

En el hombre primitivo, el que no está aún echado a perder, donde el sexo se toma como una cosa de hecho, no existen los mismos problemas que en el hombre "civilizado". Entre éstos, siempre ha habido cierta especie de vergüenz y misterio acerca de esta materia, lo que conduce al pecado y al abuso. De ahí el problema de la prostitución y las enfermedades venéreas. Estas enfermedades no existen entre las razas realmente primitivas y aún no echadas a perder. Cuando la "civilización" contamina estas razas, aparecen estas enfermedades. Y son en realidad algo espantoso. Si la sífilis no es atacada prontamente y de manera adecuada, puede no solamente ser transmitida a sus descendientes. La ceguera, la parálisis y la locura, son consecuencias posibles de ella. La gonorrea, del mismo modo, puede tener efectos perdurables y los recién nacidos infectados por las madres, quedan irremisiblemente ciegos. Es bueno que vosotros sepáis algo acerca de estas enfermedades, que son la consecuencia de la promiscuidad de los sexos. Sucede con frecuencia que una muchacha que ha andado con hombres y que en realidad no es una prostituta, tenga una enfermedad venérea sencilla, que se muestre en forma tan ligera que ella no se haya dado cuenta de que la tiene. Ya véis lo peligroso que esto puede ser. Si por desgracia alguno de vosotros o de vuestros amigos adquiere alguna enfermedad venérea lo único que hay que hacer es ir con un doctor. Con los medios modernos con que se cuenta para el tratamiento de estas enfermedades, éstas pueden ser curadas si se les atiende oportunamente.

Recordad que la meta ideal es que el hombre llegue al matrimonio tan puro como la mujer. Si en esta materia hubiera igualdad, seria un gran paso hacia una actitud más sana. Sin embargo, vosotros no debéis esperar resolver todos estos difíciles problemas que los reformadores sociales y otros, han estudiado por muchos años con poco resultado hasta ahora. Cada uno de vosotros puede poner su grano de arena para conseguir que las cosas mejoren. El sexo es con frecuencia materia de chistes obscenos que no tienen nada de gracia. Como hemos visto, forma parte de los seres vivientes y requiere un trato apropiado.

LO QUE OTROS HAN DICHO SOBRE EL ASUNTO

Los hombres deben ser muy buenos para con las mujeres, pues la Naturaleza les ha dotado a ellas con la parte más difícil y con poca fuerza para desempeñarlo (Abraham Lincoln).

Tened un corazón que nunca se endurezca, un temperamento que nunca decaiga y un tacto que nunca hiera (Charles Dickens).

El que encuentra una esposa, encuentra algo bueno y el favor del Señor (Proverbios XVIII 22).

La salud vale más que la riqueza.

La pureza es lo más cercano a la santidad.

Un caballero es aquel que tiene limpias hasta las uñas de los pies.

El temor de mi padre no significa necesariamente respeto para él.

El palo generalmente es el responsable de un cobarde y mentiroso.

Hombres, con la ayuda de Dios, sed Hombres.

Como el hombre fue creado para la salud, así fue también creado para la felicidad (Maeterlinck).

No dejéis que vuestro ojo guíe vuestra fantasía, ni que vuestra voluntad se ajuste a vuestra fantasía, dejad que vuestro entendimiento sea el moderador entre vuestro ojo y vuestra fantasía (F. Quarles).

LIBROS UTILES El cuidado del cuerpo. -F. Cavanagh.

Ese cuerpo vuestro. -J. W. Barton.

Combate de la Fuerza. -Hormaert.

Castidad y Juventud. T. Toth.

ESCOLLO NÚMERO CUATRO

CHARLATANES Y PRESUNTUOSOS

CHARLATANES Y PRESUNTUOSOS

El lado sombrío de este escollo es el peligro de caer en las garras de los charlatanes, los descontentos, los presuntuosos y los extremistas.

El lado luminoso es el desarrollo de la autoeducación y servicio a la comunidad que contrarresta el señuelo de la charlatanería.

Charlatanería

El cuclillo tiene sus imitadores humanos en los charlatanes. El charlatán político es el persuasivo jefe de rebaño.

El balancín industrial.

El creador de huelgas en la industria.

Necesitamos Evolución y no Revolución.

La educación general es muy necesaria.

El peligro de convertirse en charlatán ambicioso.

El charlatán "snob".

El pedante efusivo.

Autoeducación

La salvaguarda contra los charlatanes que pueden llevarlo a uno a la ruina o absorberlo, es la autoeducación.

Libros y cómo leerlos.

Los viajes como medio educativo.

La autoexpresión en el arte.

La autoexpresión en la palabra -con algunas sugerencias.

Materias de autoeducación para el servicio civil.

El servicio deberá ser vuestra mesa al aceptar cualquier puesto público.

El servicio civil y cómo prepararse para él.

Cómo está constituido nuestro gobierno nacional.

El Imperio y sus dos fases.

Lo que el Rey significa para el Imperio.

Relaciones Internacionales.

Privilegios y oportunidades de la ciudadanía extensiva a todos.

Puntos de meditación

Libros útiles

Charlatanes y Presuntuosos

Cómo un charlatán impone su voluntad sobre los demás

¿Habréis observado un cuclillo en pleno trabajo? Parece en parte un explotador y en parte un comunista. Cuando va a poner un huevo, no se toma el trabajo de construir su nido, busca a su alrededor el nido de otros pájaros, de preferencia el de la inofensiva alondra de la pradera. Cuando encuentra uno de estos nidos, se introduce en él sin importarle las protestas del dueño, toma con el pico uno de los huevos de la alondra, y en su lugar coloca el suyo. Después vuela hacia el árbol más cercano donde engulle el huevo que se ha robado La alondra por su parte acepta sumisa esta obligación que le ha sido impuesta y hace el resto, empollando el huevo del cuclillo entre los suyos. El resultado es un espantoso polluelo que aún antes de abrir los ojos, ya está menospreciando a sus companeros de nido y, finalmente, los echa fuera uno por uno, hasta quedarse con todo el nido para él solo, y el servicio total de los padres alondra para su manutención, etc.

Todos conocemos la voz insistente con que el cuclillo se hace escuchar sobre los demás pájaros. Pero esto no sólo sucede en la vida de los pájaros, también tenemos nuestros cuclillos humanos. El cuclillo humano

El cuclillo humano es generalmente una especie de persona superior que no acepta otro punto de vista en un asunto que no sea el suyo. Es el egoísta que siempre desea hacer su voluntad: que se aprovecha del trabajo dc los humildes para beneficio propio, y desaloja aquellos que se interponen en su camino y le impiden hacer su voluntad. Los cuclillos humanos aparecen en distintas formas, los venáticos (extravagantes), los politicastros, los intelectualoides, los snobs de sociedad y cualquier otro extremista.

Los dos peligros que hay con estos cuclillos son

El uno, que se puede ser inducido a seguirlos; el otro, el de convertirse en uno de ellos.

El orador populachero

¿Habéis visto alguna vez atraer a los patos silvestres a una trampa?

Pues esto se realiza enviando a un perro amaestrado a hacer ridículas piruetas a la orilla de un arroyo que conduce al túnel donde se ha colocado la red que constituye la trampa. La parvada, en otros aspectos sensata, no resiste seguir al animal novedoso que tiene delante y así, en parte voluntariamente y en parte contra su voluntad, nada hacia su tumba.

¿Habéis estado alguna vez en viernes en el mercado Caledonian de Londres? Ahí se pueden ver expertos de todas clases vendiendo mercancías; no son mercaderes ordinarios, son profesores en el arte. Hablan y gesticulan de tal manera que hieren el oído y el ojo del transeúnte y finalmente se apoderan de él, como el perro lo hace con los gansos.

A punto estuve de verme atrapado en su red cuando pasaba por aquella comunidad tan transitada.

De hecho sólo buscaba unos candelabros de bronce para mi chimenea. Fui atraído, como muchos otros, al lote número cuatro. Nada tenía que ver con candelabros, simplemente había sido hipnotizado por el vendedor para hacerle una oferta sobre su mercancía. Todo el lote no contenía nada que me fuera de la menor utilidad excepto una vieja silla de montar, una lima y un par de frenos ya muy usados.

Pero tal fue el poder de aquel hablador, que apenas pude escapar de sus garras corriendo para ir a caer en las de otro tan persuasivo como éste, quien se encontraba a la vuelta de la esquina y vendía cortinajes de punto.

Y ahí por poco caigo de nuevo. No porque tuviera necesidad de las cortinas, sino porque aquel hombre decía que tema mucha prisa y que habiendo empacado todas sus cosas, accidentalmente se habían quedado afuera aquellas cortinas y prefería venderlas a cualquier precio, que tener que deshacer sus paquetes de nuevo, pero lo curioso era que, un minuto después, volvía a estar en la misma prisa y ofrecía la misma oportunidad maravillosa.

Por fortuna pude también escapar caminando en dirección opuesta. Pero habiendo regresado una hora después, lo encontré todavía vendiendo sus cortinas como pan caliente, porque seguía en la misma desesperada prisa y apremiaba a la gente también a llevárselas de prisa, aun cuando posiblemente tuvieran que arrepentirse después con toda calma.

Esto mismo pasa con el orador político, de voz chillona, que embauca en un momento a la multitud de jóvenes inexpertos, que lo escuchan con la boca abierta, porque jamás se han tomado el trabajo de investigar el lado opuesto del asunto sobre el cual este individuo está despotricando. Caen como si fueran ciruelas maduras al sacudir un árbol, listos para seguirlo y aprender la Internacional o el grito de ¡Abajo el Imperialismo!, si es que está predicando el comunismo o tirándole al imperialismo agresivo. Hipnotiza a la multitud pero no deslumbra al individuo que no está dispuesto a dejarse llevar por lo que hacen los demás. No es solamente el orador el que atrapa a los que le escuchan sin reflexionar, también hay escritores que hacen lo mismo y quién sabe por qué, pero cuando uno ve una cosa en letras de molde, se imagina que debe ser verdad. De manera natural, se toma por el evangelio, lo que se lee en los periódicos hasta que, investigando, viene uno a darse cuenta de que aquella era la opinión de un hombre que escribe para ganarse la vida o para apoyar ciertas ideas.

También existen escritores de reputación que han estudiado cuestiones de importancia y que dicen haber puesto el asunto en claro para que lo entiendan aquellos que no tienen la oportunidad de profundizarlo.

Pero aún éstos cometen errores o son parciales y aptos para pintar con bonitos colores lo que prefieren y por eso no hay que fiarse enteramente de ellos. Cuando escriben sobre una materia, está bien leer lo que alguna otra autoridad, igualmente competente, ha dicho sobre el mismo asunto.

También existen las serpientes que se arrastran por el suelo, aquellos individuos que se apoderan de uno por medio de una conversación oportunista en que exponen grandes ideas o con el señuelo de clubs atractivos o de "hermandades" que suenan muy bonito. Hay muchos de éstos en el mundo, así pues tened bien abiertos, por lo menos, un ojo, vuestros dos oídos y todo vuestro entendimiento.

Cada uno de estos cuclillos o víboras tienen su objetivo particular para atrapar a los jóvenes que se destacan. Algunas veces este objetivo es inofensivo, pero con más frecuencia lleva alguna mala intención.

El Balancín

Los puntos extremistas que la gente da sobre un asunto, son los extremos de un balancín. Son los cuclillos que hacen el ruido y atraen la atención de la parvada. Por fortuna para las naciones existe un grupo de hombres de sentido común colocados entre los dos extremos, quienes aunque no hablan fuerte, meditan los asuntos. A ellos pertenecen los trabajadores sensatos, los patrones humanos y los benefactores públicos; en otras palabras, la ciudadanía limpia que trabaja porque unos toleren a los otros para el bien de la comunidad. Es el elemento sólido que sirve para mantener el equilibrio entre los dos extremos

Evolución y Revolución

La verdadera evolución, es un asunto de mucha trascendencia, que afecta todas las ramas de la vida pública y privada y que requiere un estudio y trato cuidadosos por parte de los hombres desinteresados si ésta ha de ser una bendición y no una maldición para el público en general.

Los hombres maduros que han vivido lo suficiente para darse cuenta de lo que pasa en el mundo se sienten inclinados a preguntar a los extremistas qué es lo que ellos colocarían en el lugar de los gobiernos actuales. Reconocen que el progreso en dirección conveniente se hace constantemente en forma callada y que eso es la Evolución, un desarrollo natural, ya que una nueva constitución hecha a vapor, nunca puede ser estable.

Los retoños son demasiado impacientes.

Una vez, vivi con un misionero en un lugar insalubre del Africa Occidental. Era el cuarto ocupante de aquel puesto en cuatro años. Sus predecesores habían muerto o habían sido obligados a retirarse a climas más sanos. Le pregunté si él realmente pensaba que su trabajo pudiera ser suficientemente útil, ya que. viendo alrededor, se podía uno dar cuenta del pequeño efecto real que el cristianistno tenía sobre aquellos nativos a quienes se les había inculcado con tanto sacrificio. El me explicó que no esperaba ver resultados tangibles. pero que sentía que la buena semilla sembrada en la generación actual, aun cuando permanecía enterrada, poco a poco iba echando raíces y saldría a la superficie en la próxima generación, dando flores y frutos en las generaciones venideras.

Sin duda tenía un buen espíritu para dedicarse a la tarea que le estaba encomendada.

Si esta clase de espíritu lo pusiéramos nosotros en nuestros esfuerzos para mejorar las condiciones de nuestro país, los efectos, probablemente, al final tendrían mucho más éxito.

Pero los extremistas, generalmente prefieren exhibirse en vez de trabajar en la oscuridad poniendo los cimientos.

Libertad de pensamiento

La libertad individual está bien mientras no interfiera por el bien de la comunidad en conjunto.

Todo el mundo tiene derecho a sus propias opiniones, pero es necesario que exista un límite. Todos estamos de acuerdo con el verdadero socialismo honesto, en sus esfuerzos por acabar con las lacras de nuestra presente civilización, que existen en casi todos los países; donde los seres humanos aún cuando sin culpa de ellos, están condenados a vivir una existencia de miseria y mugre debido a una organización deficiente y a condiciones defectuosas. Todos creemos que todo ser humano, colocado por Dios en este mundo, debe tener una oportunidad de gozar y sacar el mayor fruto de esta vida, sin ser obstaculizado por las circunstancias adversas creadas por el hombre que conducen a la pobreza. Pero todo el trabajo de todos los cuclillos del mundo, jamás pondrá fin a esta situación, como tampoco lo lograrán todas las leyes que editen los parlamentos. Éste es un asunto de buena voluntad y cooperación de todas las clases sociales para ayudar a nuestros hermanos más desvalidos a salir de su situación, principalmente, otorgándoles una educación adecuada que los conduzca a la carrera que deban seguir, y formándoles el carácter.

Gobierno Nacional

He estado en Rusia y en casi todos los países civilizados del mundo y me parece que no hace mucha diferencia, para la felicidad del pueblo, el que el país sea gobernado por un Rey o por un Presidente. De hecho el Presidente de los Estados Unidos tiene más poder autocrático en sus manos y sobre su país, que el Rey de Inglaterra tiene sobre la Gran Bretaña.

El Rey, de acuerdo con nuestra constitución, no gobierna, sino sólo conserva el gobierno dentro de sus lineamientos constitucionales. No tiene poder para declarar la guerra y sin embargo tiene gran autoridad para conservar la paz. No es elegido por ningún partido pólítico en particular, sino que sube al trono por sucesión, adiestrado para ello desde su juventud y sin ningún interés o fobia política. La objeción principal que se le hace, es que un Monarca es muy costoso para el Estado.

Pero tal caso es el mismo para cualquier cabeza de gobierno de cualquier país; y en la Gran Bretaña esto no es en realidad así, porque el Rey tiene fondos privados suyos, de los cuales hace uso.

En algunas Repúblicas, el Presidente es electo por su propio partido político; en otras llega a la Presidencia por la fuerza de las armas y en muchas otras el Presidente y su gobierno no parecen estar en el poder sino para sacar el mayor provecho de él mientras dura. Nosotros también hemos visto dictadores subir al poder en países donde el pueblo, por sus diferencias interiores, no formaba una nación que pudiera contar en el mundo. Donde estos dictadores han sido hombres de dotes excepcionales, han realizado trabajo de importancia, regimentando a su pueblo y consolidando su nacionalidad. Pero esto ha significado restricción de la libertad de sus súbditos, para obtener la meta. En la Comunidad de Naciones Británicas, nuestros diversos Estados se gobiernan a sí mismos, democráticamente, por medio de políticos de pueblo respectivo.

El trabajo en la Gran Bretaña

En la Gran Bretaña los trabajadores, además de constituir un partido político, se han podido levantar por sus propios méritos hasta formar una institución nacional dirigida exclusivamente por hombres sinceros y con visión del futuro. Sus miembros se han visto obstaculizados por los extremistas que, como chacales, han andado aullando a su alrededor tratando de recurrir a métodos más violentos. Pero son británicos, y este es el punto que los chacales, procedentes en su mayor parte de otros países, no entienden.

Hoy en día se estimula seriamente la educación en las generaciones venideras, por la necesidad existente de que éstas tengan por igual instrucción y carácter, si es que la mayoría de la población ha de poder gozar de la vida.

Por fortuna los jefes socialistas, lo mismo que los que encabezan a los trabajadores, se dan perfecta cuenta de esto, como se la dan todos aquellos que en alguna forma han trabajado por su país y por sus conciudadanos. Cualesquiera que sean sus diferencias, todos están de acuerdo en este punto y todos lo consideran de primera importancia: Que la educación conduce a la ciudadanía.

Esto ya se está alcanzando gracias a la mutua buena voluntad y cooperación, dos cualidades en la clave de la prosperidad y la paz futura de nuestro pueblo.

Sin embargo no está bien sentarse a esperar a que las universidades vengan hasta uno o esperar que la universidad lo haga todo cuando haya venido hasta uno. Cada individuo por sí mismo puede adquirir una educación considerable, si se decide a conquistarla.

De aquí el que haya escrito este libro.

El cuclillo ambicioso

Como ya lo he dicho, además del peligro de ser absorbido por los rimbombantes oradores, existe el peligro de convertirse en uno de ellos.

Este grupo de hombres, mientras son jóvenes, se creen la gran cosa como políticos, poetas, pensadores, oradores, artistas y otras cosas por el estilo. Yo también fui un real cuclllo: lo mismo que ellos, deseaba convertirme ya fuera en un socialista de hueso colorado o en un devoto misionero, y por de pronto usaba una corbata verde con rayas rojas.

En el libro Enchanter’s Nightshade que hay que leer si a uno le gustan las historietas sobre la filosofía de la diversion, que entraña una deliciosa excursión a pie, escrito por J B Morton, dice lo siguiente respecto de un turista que entra en contacto en el camino, con un agente viajero de comercio. El A. V. dice: "Estoy contento con mi trabajo, representa algo más que el estar gritando y alabando la mercancia en una tienda del mercado. La tienda misma es algunas veces digna de verse. Yo viajo mucho, veo nuevos lugares y entro en contacto con muchas personas. No deseo estar atado dentro de una jaula para hacer mi trabajo. Soy un viajero y con frecuencia me olvido de la parte comercial. Algún día me despedirán, y entonces probablemente tocaré el piano en algún teatro. No tengo ambiciones. Todo lo que deseo es conocer la vida y vivirla hasta cierto punto".

"La ambición es una bendición mixta", afirmó el turista.

"¿Tenéis ambiciones? preguntó el A. V."

"Sí las tengo, respondió el turista. También las tienen mis compañeros. Todos deseamos hacernos de un nombre escribiendo".

El A. V. sonrió como lo haría un padre ante un niño listo.

"Eso es solamente una fase, respondió. Ya la he pasado. Me creí Paderewski; usé el pelo largo, jamás me cortaba las uñas; tenía hambre; leía libros morbosos, suspiraba de amor. Pero ya sobrepasé esa etapa conforme me he ido haciendo viejo".

"¿Y ahora es usted feliz?".

"Sí lo soy".

Y tenía razón. Un hombre, con la poca ambición de hacerse famoso o sobresalir, está poniéndose él mismo en el camino de la desilusión, combinada con la envidia, el odio y la malicia contra aquellos que le saquen ventaja en la carrera.

La ambición de hacer el bien es la única ambición que cuenta y que ayuda a obtener la felicidad.

Pero la ambición personal de que lo piensen a uno grande o excepcional, solamente crea pedantes.

Por ejemplo, no es difícil convertirse en un pintor futurista. Todo lo que hay que hacer es conseguirse una colección de colores fuertes, tener un dejo de locura, y combinar estas dos cosas en una tela. Pero si se es un poco cuerdo, no se puede conservar esa actitud por mucho tiempo. A poco hastía.

Falta de humorismo G. K. Chesterton señaló el hecho de que el promedio de los cuclillos no tiene sentido de humorismo.

"Pocas personas", dijo, "parecen entender lo fantástico cuando se usa con lógica sobre el principio de la reductio ad absurdum. Por ejemplo, un hombre dice que no debe existir la propiedad privada de ninguna clase, que no hay nada que un hombre posea que no deba ser compartido con los demás. Pero si uno le dice: magnífico, ponga usted en práctica su propuesta comunista con su cepillo de dientes o sus pantalones; entonces contesta que no hay que introducir la burla en la discusión. Pero habría que contestarle que es él el que ha dicho un absurdo, el que ha hecho una broma, pero que la diferencia está en que uno puede ver la broma y él no".

No hay que pensar que yo he puesto este ejemplo sencillamente para indicar cierto partidarismo en política u otros asuntos. Los mismos absurdos se dicen del lado reaccionario. Por ejemplo, cuando el compañero común y corriente en el club o en la profesión, le dice a uno con toda seriedad, como una vez un caballero me dijo en un club: "Yo siempre combato al enemigo con sus propias armas", a lo que le repliqué:

¿Cuánto tiempo le toma a usted para picar a una avispa? o ¿A qué saben los caníbales? o alguna otra cosa por el estilo. En tales circunstancias el colega del club dirá que eso es fantasía, pero de hecho el fantástico es él.

Falta de reverencia En The Times del 18 de febrero de 1922, "Lord Morley se lamenta de la decadencia que padece la reverencia en la democracia moderna y Lord Bryce en un trabajo recientemente publicado, expresa la misma ansiedad, aún cuando él cree que la reverencia resucitará en el futuro. Esperamos que así sea. La petulancia, la vanidad y el cinismo hacen a los hombres egoístas y desdeñosos. Se preguntan: ¿Quién nos podrá enseñar algo bueno? y no pudiendo encontrar una respuesta en sus cerebros, dejan de creer en la bondad. Cuando esto acontece, la reverencia desaparece y con ella toda esperanza de progreso moral o espiritual, queda destruida". El cuclillo tiene respeto por las ideas de los demás.

Yo estoy de acuerdo con Lord Bryce, la reverencia puede revivir, estoy convencido que la harán revivir aquellos jóvenes que ahora empiezan a vivir. Os toca a vosotros resucitarla.

Toca ahora su turno a los "Snobs"

El snobismo es la causa del presente desasogiego social que está dañando a las naciones.

Vosotros los jóvenes podéis detenerlo si os lo proponeis.

Toca a los mejores individuos -a vosotros que habéis tenido la suerte de ser mejor educados- tender la mano de la amistad y de la buena voluntad a los menos afortunados de vuestros hermanos. Si vosotros sois caballeros -como decis serlo- seguramente lo haréis así. Me siento feliz en verdad de creer que las mejores escuelas públicas y universidades están desarrollando ya este programa, no como una condescendencia, sino como hermanos, hombres y conciudadanos.

Los hermanos mayores así lo hicieron durante la guerra para salvar al país: hicieron sacrificios comunes y los oficiales y soldados fueron camaradas entre sí.

Y vosotros jóvenes menos afortunados pensaríais muy poco de vosotros mismos si otro equipo tuviera la suerte de ganaros en un juego y vosotros os disgustárais con ellos y los maltratárais. No haríais eso, sería muy poco deportista. No séais, pues, malos deportistas en el caso de un compañero que ha tenido la suerte de tener más dinero que vosotros.

De cualquier manera es vuestro conciudadano, y un hombre como vosotros. También es sano de corazón.

Parodiando a Chevalier:

"Cuando uno llega a conocerle, se da cuenta de que es bueno, pero primero hay que conocerle".

Cuando se juega futbol de hombre a hombre, todo el equipo vestido de igual manera, todos cubiertos de lodo de pies a cabeza, no hay mucha diferencia entre cualquiera de sus componentes.

Vuestros hermanos mayores, ricos o pobres, de cuna alta o baja, por igual se llenaban de lodo en las trincheras en la última guerra, por igual compartían los horrores, los peligros y la muerte y ni aun ésta los separaba.

Así pues toca a vosotros los jóvenes de la nueva generación, pobres o ricos, continuar esa camaradería siendo buenos amigos. Si así lo hacéis conservaréis vuestro viejo país, que ellos salvaron para nosotros.

Antiguamente, a un individuo que no había tenido la oportunidad de recibir la educación de la escuela pública, se le veía con menosprecio por aquellos que sí habían tenido esa oportunidad.

Pero creo que en la generación actual, los muchachos de las escuelas públicas, son menos "snobs" en este sentido de lo que éramos los muchachos de mi tiempo.

Las escuelas públicas ahora, tienen establecidos clubes sociales y atléticos para beneficio de los menos afortunados y tratan de desarrollar un mejor conocimiento personal entre los miembros de esos clubes; y entre más lo hagan así mejor será para las dos partes y para el país.

No basta que les otorguen la suscripción, es necesario que también les otorguen la amistad. Este paso debe ser considerado por los encargados, como punto de suma importancia en la educación que se imparte hoy día en las escuelas públicas.

Todo joven deberá considerarlo como parte de la tarea del servicio a la comunidad a que él está obligado.

La buena voluntad y la cooperación, por parte de los ricos y los pobres por igual, como ya lo he dicho en otra ocasión, es la clave de la prosperidad de todos y la paz del país.

El elemento humano

Una vez llevé conmigo a un elegante joven oficial de los Life Guards a los alrededores del Sureste de Londres, para mostrarle el lado opuesto de la vida de los salones y los clubes. Cuando joven, en mi oficio de plomero, había conocido algo de esta vida y pensé que verla podría serle educativo.

Y aquella visita resultó educativa para mí.

Desde luego me dio gusto ver que no era tan snob que se hubiera presentado con sus acostumbradas polainas, todo engomado, y cuando llegamos a algo así como un club, de los que no conocía ahí, tomó una pipa vieja, ordenó cerveza y en unos cuantos minutos ya estaba rodeado de varios individuos que a carcajadas celebraban los cuentos que les refería.

Más tarde, camino a nuestra casa, me perdí en aquel laberinto de callejuelas, y confesé al fin que me era imposible dar con el puente de Waterloo, inmediatamente él se puso al frente diciendo: "Por esta callejuela".

Entonces comprendí que mi amigo estaba acostumbrado a frecuentar aquellos lugares. Contaba con camaradas por aquellos rumbos, tanto como los tenía en los círculos de "sociedad".

Sabía apreciar a la gente por lo que valía y no por lo que vestía.

No era condescendencia, era simple y sencillamente sentido humano. Y eso es "buena medicina" para cualquiera de nosotros, como dicen los pieles roja.

"Las personas superiores" parecen pensar con frecuencia que si un hombre proviene de una esfera social distinta a la de ellas, no tiene corazón. A esta clase de "personas superiores" es a las que yo llamo "snobs".

El pedante extremista

Un pedante extremista, es una persona que se deja llevar al "extremismo". Por extremismo quiero decir aquello que uno externa pensando que es una idea brillante, pero que en realidad, no es el resultado ni del conocimiento, ni de la experiencia.

Podrá ser un discurso, una poesía, o un escrito en prosa. La expresión de los sentimientos que es una cosa buena, pero cuando se lleva al extremismo, generalmente se sube a la cabeza y la infla.

Muchos jóvenes, cuando llegan a los 22 años, prácticamente creen que lo saben todo y quieren que los demás crean que así es.

Cuando llegan a los 30 años, entonces se dan cuenta de que todavía hay una o dos cosas más que tienen que aprender y a los cuarenta están muy ocupados aprendiendo (Yo tengo 73 años y todavía estoy aprendiendo).

Los políticos, especialmente los de ideas extremistas, generalmente desilusionan a sus partidarios originales conforme se van volviendo viejos. La razón de esto es que, conforme pasa el tiempo, van aprendiendo muchas cosas, se amplían sus puntos de vista con la experiencia, y llegan a la conclusión de que hay más de un punto de vista sobre cualquier asunto.

Cuando yo era joven, solía tener maravillosas ideas y las escribía con un fervor poético que consideraba inspiración. Palabras que no valían nada cuando las leí después. Ahora he recibido una carta de ocho páginas, de cierto joven que, evidentemente, pasa por aquel mismo estado de mente. Habla de... bueno es difícil saber de qué cosa habla, cuando dice lo siguiente: "Individuos como yo sufren porque vieron en el espíritu del Escultismo una religión y una poesía más dinámica que miles de sermones de oro, promesas y leyes, y porque deseaban ir tras ellas al través de los valles de espinas de la conveniencia y al través de los mares de la intolerancia y de la falta de imaginación que van y vienen de una a otra playa en la psicología ordinariá de las multitudes".

¡Precioso!

Esto me recuerda al gran poeta Browning. Cuando se le preguntó qué era lo que exactamente había intentado decir en uno de sus primeros poemas, contestó: "Cuando escribí ese poema, seguramente sabía yo qué significaba, y Dios también lo sabía.

"Ahora sólo Dios lo sabe"

Una vez escuché a un oficial del Ejército de Salvación dar consejo a un grupo de emigrantes que estaban a punto de embarcarse para los Dominios de Ultramar. Decía: "Antes de que pasen muchas semanas, después de haber llegado a vuestro destierro, estaréis enseñando a aquella gente cómo desempeñar mejor sus trabajos, y escribiréis a vuestras casas para decir a los vuestros, que jamás habíais visto un país tan dejado de la mano de Dios, y gente tan desgraciada".

"Mi consejo es que escribáis la carta, pero no la pongáis en el correo sino seis meses después, y antes de hacerlo, abridla y os daréis cuenta de la cantidad de disparates que habíais escrito y quedaréis agradecidos de no haberla enviado".

Pienso que este mismo consejo puede ser útil a multitud de jóvenes que entran en el mundo, parece que con el solo objeto de escribir sobre ideas extremistas y que si las guardaran por unos años, y las volvieran a leer después, indudablemente que romperían lo escrito, antes que nadie lo hubiera visto.

Lo prudente es aprender primero y después dar rienda suelta al pensamiento, haciéndolo así, sobre bases firmes para no tener que arrepentirse más tarde o que romper lo escrito.

AUTOEDUCACION

La autoeducación es la salvaguarda contra el charlatanismo

En los párrafos anteriores he tratado de demostrar cuál es el escollo de la charlatanería, es decir, el escollo de ser conducido por mal camino, por el mal llamado persuasivo del charlatán o convirtiéndose uno mismo en charlatán.

En seguida voy a decir cómo puede sortearse este escollo.

La educación es la gran salvaguarda.

Por educación no quiero decir un título académico elevado, sino la educación de la mente y del alma. La primera permite sortear el peligro, la segunda lo eleva a uno sobre él. Si uno amplía su pensamiento obteniendo conocimientos más vastos por medio de los viajes y la lectura, aprendiendo de la experiencia de otros, del estudio de la Naturaleza, uno está a salvo de la insidia de los charlatanes; y si uno fortalece su alma con ideales elevados, amor al prójimo, buena voluntad y servicio, jamás podrá llegar a ser un charlatán o un presuntuoso como les llaman en América, y encontrará que se siente mejor y más feliz.

Un pedante lo es generalmente porque piensa que lo sabe todo, cuando en realidad le falta mucho que aprender. Trata de exhibirse como más inteligente que el resto de las gentes basándose en su ignorancia. El filósofo Bacon, dijo ya hace tiempo: "Nada hace más daño al Estado que un tonto pasando por listo".

Entre más viejo y más listo va uno siendo, se le quita a uno lo tonto y más desea uno aprender. Hay que principiar por adquirir conocimientos y experiencia, los que más tarde uno puede pasar a sus semejantes.

Cuando uno sale de la escuela, ha sido adiestrado, con el resto de su clase o de la multitud para una norma general; pero después de salir de la escuela, algunos hombres se destacan, mientras la mayor parte se pierden en el anonimato y otros se hunden en el arroyo.

El éxito o el fracaso depende mucho del esfuerzo propio. Las personas que aprovechan sus conocimientos de la escuela para educarse a sí mismos, son los que triunfan. Es aquí donde los libros y las conferencias resultan una gran ayuda.

Pero Ralph Parlette ha dicho: "Si yo fuera a distribuir boletos gratis para una conferencia a las personas que van por la calle, lo mismo podría decirles 'Viruelas' que 'Conferencia'. No tienen lugar donde acomodar una conferencia. No quieren pensar, siguen a su nariz por la vida y siempre hay alguien que les guía ésta. La amenaza de la democracia son los hombres que no piensan por sí mismos y que jamás aprenden a pensar bien, como aprenden a andar bien.

"El mundo puede estar para la democracia, pero la democracia nunca estará segura para el mundo hasta que los perezosos mentales se corrijan

Hay perezosos y despilfarrados mentales tanto corno existen despilfarrados fisicos, personas que se dejan guiar por los periódicos de escándalo, por los oradores persuasivos, por la literatura barata y por el cine.

Libros y cómo leerlos

Ya be dicho que los viajes, la lectura y el estudio de la Naturaleza, son las partes que constituyen la autoeducación. Tomemos por ejemplo, la lectura. Los libros de que uno puede disponer tienen un poder máigico: mientras otros están apurándose y pierden la cabeza haciendo proyectos políticos y recibiendo desilusiones, la persona afecta a la lectura está sentada satisfecha con lo que tiene. En cualquier momento puede uno, en alas de la imaginación, remontarse a países lejanos con historia, tener a su disposición las maravillas de la ciencia, divertirse con buenas historietas o acercarse a la belleza por medio de la poesía.

Los libros son los mejores amigos que uno puede tener. Uno escoge los que le gustan, puede uno depender de ellos siempre, le ayudan a uno en su trabajo, en sus horas de descanso, y en sus penas. Siempre los tiene uno a mano dentro de su propia casa, a la cabecera de su cama.

No son muy costosos, especialmente si se van comprando poco a poco hasta formar una colección. Pero si esto no se puede, siempre hay alguna biblioteca pública a la que recurrir y en la que conseguir un libro sin costo alguno.

Sin embargo, los libros propios son los mejores amigos y compañeros. Jamás hay que comprar un libro porque es barato. Los libros baratos, con frecuencia, son libros malos. Siempre hay que adquirir lo mejor.

Cuando uno está acostumbrado a leer ya sabe cuáles son los libros que le gustan. Pero si no ha leído mucho, he aquí un consejo, comenzad desde luego, esto nunca os pesará, y principiad con algo que os interese.

Si se trata de instrucción, la enciclopedia tomada de una biblioteca pública, como dice el profesor Adams, es una buena ayuda para dar idea de un asunto y generalmente proporciona los nombres de otros libros que existen sobre aquella materia en particular. Si se trata de leer por diversión, no hay equivocación principiando por libros como La Isla del Tesoro, de Robert L. Stevenson o las obras de Julio Verne. Éstas y las de Shakespeare proporcionan buena lectura, ya sea como diversión o instrucción. El Bosque, de Stewart White y Tite Friendly Road de Grayson, son libros deliciosos relativos al Roverismo.

Pero al leer no hay que hacerlo superficialmente y si se estudia cuando se lee, es decir, si uno se preocupa deveras por lo que se lee, se le quedará a uno grabado por mucho tiempo y le será mucho más útil al final.

Si se lee con intención de recordar, se recordará.

He aquí un consejo de Bacon; "leed no para contradecir o computar; tampoco para Creer o Aceptar sin discusión; ni para Hablar o hacer Discursos sino para Pensar y Considerar. Algunos Libros hay que Gustarlos, Otros hay que Tragarlos, Algunos Pocos hay que Masticarlos y Digerirlos.

"La Lectura hace a un Hombre Completo, las Conferencias hacen a un Hombre Preparado, la Escritura hace a un Hombre Exacto..."

Si un Hombre Lee poco, sigue siendo Ladino y creyendo que sabe lo que no sabe".

He encontrado muy útil anotar en mi diario cualquier cosa buena que oiga o lea durante el día. Algunas personas hoy día hacen esto mismo en un índice alfabético de tarjetas, siéndoles más fácil encontrar cualquier asunto por la letra del alfabeto.

De cualquier modo sale bien, después de haber guardado lo más que sea posible de buen material en el cerebro, hacer unas cuantas notas escritas como recordatorio.

Pero leer sin objeto no es bueno, hay que equilibrar los conocimientos literarios con los conocimientos prácticos del mundo, de los hombres y de las cosas. Los viajes son una gran ayuda en este sentido; pero un hombre observador, sistemático, puede obtener tantos conocimientos de sus semejantes en el trayecto de un kilómetro como un atolondrado en el de mil.

El provecho de viajar

Caminaba una vez por los muelles de Southampton cuando llegó hasta mí el olor de especias y café que partía de una de las bodegas del desembarcadero. Me sentí impelido a entrar e investigar su origen. El bodeguero me informó que era carga de Montevideo traída por los barcos de Río de Janeiro y La Plata, lo que hizo que mi imaginación volara instantáneamente a un gran libro que había leído en mi juventud, el Voyage of the "Adventu re" and "Beagle".

¡La tentación era demasiado grande! Ahí mismo tomé boleto para la América del Sur, aun cuando para hacerlo tuve que pedir prestado.

Unas cuantas semanas más tarde ya estaba en camino. El viaje, la variedad de caracteres a bordo, los nuevos paises que visité, lo que pude ver de aquellas gentes desconocidas y la nueva atmósfera, todo acoplado con la visita de las enormes pampas y de los gloriosos Andes, amplió mi mente, dándome nuevas ideas. En unas cuantas semanas adquirí conocimientos que de otra manera solamente habría adqurido por medio de años de estudio.

Aún cuando no se pueda ir de viaje, hay mucho que ver en el propio país, y muchos aspectos de la vida que investigar, aún cuando sólo se viaje en bicicleta o se camine a pie. En su propia ciudad, en la propia vecindad, si uno no puede ir más lejos, habrá alguna reliquia histórica o algún lugar o alguna persona que valga la pena visitar o cuyas experiencias deban ser escuchadas. Pero los viajes de esta naturaleza, llevados al cabo con el deseo de observar e investigar todo lo que se pueda con respecto a las personas y las cosas, constituyen un paso inestimable hacia la autoeducación. David Grayson en The Friendly Road, dice cómo abandonó su hacienda para hacer una excursión a pie, sin dinero y sin un plan decidido, con el sólo objeto de impregnarse de las bellezas de la campiña y de conocer a otras gentes para investigar la bondad de ellas. Y sucedió que pudo observar gran valor en el pastor de la aldea, conmiseración y sencillez en un millonario, espíritu despierto en un agricultor sin esperanzas, y amplia visión en un orador socialista.

Menciono este libro no solamente por su encanto e interés sino porque esta aventura del autor da con precisión un ejemplo de lo que cualquiera puede hacer si tiene deseos de educarse a sí mismo por el método de las excursiones. Es éste un método asequible a cualquiera, como lo es el libro, que no está fuera del alcance de la mayorla.

He conocido también otro sistema para promover la autoeducación, que utilizan los estudiantes de las Universidades del Canadá y Estados Unidos. Los jóvenes que no tienen la bendición de contar con suficiente dinero que les permita pagar sus colegiaturas, no dejan que esto sea motivo suficiente para perder la esperanza de obtener una educación universitaria, y durante las vacaciones de verano toman puestos de meseros a bordo de los vapores que hacen la travesía en el Río, ganando de esta manera suficiente dinero para cubrir los gastos del año escolar y al mismo tiempo aumentan sus conocimientos de los hombres y de las cosas, ocupando su tiempo libre trabajando, en vez de haraganear.

Autoexpresión

Si una persona se siente con deseo de expresar sus pensamientos e ideas por medio de la poesía, la prosa, el discurso, la pintura o la escultura, hay que dejarlo que lo haga. Solamente le sugeriría que no intentara, como muchos lo hacen, adoptar ideas extremistas hasta no haber visto algo del mundo.

La buena autoexpresión, es una virtud, y una virtud de las más excelsas.

Todo hombre tiene lo que se conoce por un "don" de alguna clase. Uno de vosotros podrá ser un artista o un actor por instinto, aún cuando trabaje en una tienda o en una carpintería; otro podrá ser un cantante, aún cuando se gane la vida como mozo; hay muchos "dones" ocultos en todo hombre. ¿Por qué se les llama dones?

Por tratarse de una cualidad natural: Un don de Dios. Por lo que, siendo poseedor de él hay que usarlo para Dios. La manera de hacerlo es usando ese don en beneficio del prójimo. Que el canto o la actuacion sean empleados en alegrar a otros que estén tristes, que el prestidigitador lo haga para divertir y el pintor abra los ojos a la belleza y todos ellos pongan su talento al servicio del prójimo y no al servicio del yo, haciendo así un trabajo grato a Dios y no el de un charlatán, lo que les hará encontrar la verdadera felicidad.

La sugerencia de Prempeh para los jóvenes habladores

Yo tuve el honor, o quizá le llamaremos mejor la diversión, de prender al Rey PremDeh. el gobernante de los Ashantis, en la Costa Occidental del Africa, cuando se excedió en los sacrificios humanos, pero esa es otra historia.

Sólo me referiré a él aquí, para proporcionar una sugerencia. Siendo él un monarca salvaje estaba acostumbrado a decir lo que le venía en gana en el momento en que se le ocurría sin tener en consideración los resultados.

Si se enojaba perdía la cabeza sin que hubiera nada que lo detuviera y generalmente el hombre que lo había hecho enojar, perdía también la cabeza, pero en forma distinta.

Cuando se le capturó se dio cuenta de que en la discusión con las autoridades británicas, debía adoptar un modo de hablar diferente. Si hablaba sin antes medir el efecto de sus palabras, podía decir cosas de que más tarde se arrepentiría.

Así, pues, hizo lo que muchos jóvenes impetuosos deberían hacer en una discusión, por lo menos en sentido figurado. Llevaba consigo una nuez, una nuez grande, semejante a las nueces del Brasil, la colocaba entre sus dientes. lo que le obligaba, cuando sentía ímpetus de decir algo inconveniente, a tener que retirarla de su boca, permitiéndole reflexionar.

Otra sugerencia que yo recibí también del rey Prempeh. fue la de que. cuando uno tiene que sacar la mejor parte de un contrario, no hay que pensar que uno ha acabado con él o que lo ha puesto uno fuera de combate hasta no estar completamente cierto de ello, porque bien puede suceder que en la manga esconda alguna otra arma.

Me recuerda esta lección el gatillo de un fusil nativo de chispa, que está sobre mi escritorio en este momento y he aquí cómo la aprendí.

El rey pensó hacer una salida rumbo a la selva durante la noche, al darse cuenta de que nosotros podíamos arrestarle. Yo ya había pensado en esto y le había tendido una enboscada, colocando a mis hombres a la orilla de la vereda que probablemente seguiría. Me escondí en una zanja a unos cuantos metros adelante de mis hombres, de tal manera, que pudiera ver destacarse contra el cielo la silueta de cualquiera que viniera en mi dirección y poder dar la señal de prenderlo o dejarlo pasar.

Después de algún tiempo, uno de los Scouts del Rey apareció, caminando de puntillas solo, con mucha precaución y en silencio; cuando llegó frente a mí, se detuvo y trató de escudriñar la oscuridad.

Algo le había hecho sospechar, y yo temí que diera media vuelta y fuera a denunciar nuestra presencia.

Teniéndolo enfrente, a menos de un metro, con la espalda hacia mí. me levanté y repentinamente me le eché encima.

Sostuvimos intensa lucha. Logró colocarme su arma apuntando a mi estómago, pero pude asirle el gatillo. El arma debe haber sido muy corriente pues me quedé con el gatillo en la mano. Nos abrazamos entonces, no ciertamente con afecto, y rodamos varias veces el uno sobre el otro, mientras mi asistente intervino en la lucha, como un tercer perro, agarrando a mi contrario por la muñeca, en el momento en que éste iba a introducir su puñal en mi hígado.

Como véis contaba para convencerme con otro argumento más que su pistola.

Una vez conocí un millonario que había sido payaso en un circo, y que aún después de haber acumulado dinero, continuaba trabajando en su fábrica en mangas de camisa. Era ésta una fábrica de vino, situada en uno de los países sudamericanos, ahí le conocí. Me explicó que la razón de su éxito consistía en haber insistido en producir vino puro de uva, en vez de las composiciones químicas que antes se daban a aquel pueblo. Había aprendido esta lección en la pista del circo. Ahí se dio cuenta que los chistes de segunda mano tomados de los periódicos y recalentados, o tomados de los libros jocosos, no se los tragaba el público que pedía chistes originales y genuinos. Y así sucedía con el vino. Desde el momento en que él produjo una bebida pura sin adulterar. le llovieron las órdenes y pronto se hizo rico.

En las escuelas públicas, las universidades, y los clubes de jóvenes, existen sociedades de debates con objeto de formar jóvenes políticos. Pero el peligro consiste en que lo que algunas veces forman, son pedantes, ya que sus miembros son solamente una imitación de políticos que hablan de lo que han leído u oído de otros y no como resultado de su propio saber.


El actor obtiene el mejor adiestramiento posible en oratoria.

Un artículo imitado no atrae a nadie. Muchos de los famosos hombres de Estado, comenzaron con su carrera cuando estaban a la mitad de la vida, es decir, cuando ya habían visto algo del mundo y de la vida. Muchos políticos notorios comenzaron su carrera cuando aún eran niños, en los clubes de debates, y nunca pasaron de ser pedantes. (Nota: Hay una diferencia entre ser famoso y ser notorio).

Pero si una vez adquirida la experiencia se encuentra uno en posición de poder ayudar a su comunidad tomando parte en la vida pública, hay que adiestrarse tanto cuanto sea posible para desempeñar esa función. Como ya lo he dicho antes, es mejor ser hombre de Estado, que político, para el bien de la comunidad, más que para una sección de ella.

Un paso para ello es el ser capaz de captar las ideas con facilidad así como sus diferentes facetas, y otro el ser capaz de expresarlas con palabras. Para aquellos jóvenes que se creen con facultades de oradores, Lord Bryce ha dado el siguiente consejo profundo al decir, volviendo la cara al pasado: "Aún puedo ver a mi profesor en la clase, parado frente a mí, dirigiéndose a los muchachos, y de ahí concluyo esto: Una vez que tiene un buen argumento para seguir una línea de acción, argumento bueno y suficiente, no hay que buscar otro que seguramente debilitaría el primero".

Para aprender uno a expresarse bien en público, no hay nada como tomar parte en alguna obra teatral; desde luego le da a uno un adiestramiento práctico en alocución y en establecer contacto magnético con la audiencia. Le enseña a uno a expresarse con la voz y con el gesto. quitándole la presunción. José Charnberlaifl una vez me dijo que debía mucho de su éxito primitivo a haber actuado en el teatro como aficionado.

Escuchar

Después de decir tanto acerca de la oratoria, hay que recordar siempre el gran valor y el gran arte que hay en guardar silencio. Con frecuencia se siente uno inclinado a intervenir con las propias ideas en una discusión, pero en general es mejor estarse quieto y dejar a los demás hablar. En esa forma uno aprende. El que habla mucho con frecuencia se descubre ante el observador silencioso. En todo comité existen hombres que son los que hablan y que obtienen muy poca atención.

Es al hombre silencioso, el que sólo habla cuando hay algo de importancia que decir, al que se le escucha.

Es el que hace de esfinge.

"El hombre callado es el que generalmente ejecuta las cosas".

Servicio

Conforme uno se adiestra en carácter y eficiencia, debe tener como mira constante no solamente el adquirir una posición o mejorar sus condiciones personales, sino adquirir la facultad de hacer el bien al prójimo y a la comunidad. Una vez que uno ha adquirido una posición desde la cual se puede servir al prójimo, ya se ha colocado uno en la parte alta de la escala que conduce al verdadero éxito y a la felicidad.

El servicio incluye no solamente a aquellas pequeñas acciones personales de cortesía y bondad hacia el prójimo; éstas son rectas y buenas; son las que todo Scout ejecuta cada día, pero lo que yo quiero decir, es algo más elevado y más grande que esto: el servicio como ciudadano al propio país.

Esto no significa en general, que uno desee convertirse en líder en asuntos cívicos por forzar sus ideas políticas particulares a los demás, sino sencillamente ser una persona de confianza, un ciudadano útil al Estado en conjunto y no simplemente ver qué es lo mejor para una parte particular de él.

Rudyard Kipling demuestra en The Glory of the Garden que existe un lugar para cada individuo en el servicio de la comunidad, en el bien de la comunidad.

Una vez que se ha visto, de acuerdo con las dotes particulares de cada quien, en qué puede uno ser útil, hay que prestar ayuda, exactamente como cuando uno juega para su equipo en un partido de futbol. De hecho un ciudadano servicial se parece mucho a un jugador de futbol; en primer lugar, se hace eficiente como individuo, para después poder jugar con efectividad en su puesto en el equipo.

  Jugador de Fútbol Ciudadano
Cualidades individuales Interés, juego limpio, buen humor.
Respiración y musculatura adecuadas.
Habilidad con la pelota.
Carácter e inteligencia.
Salud y Fuerza.
Trabajo manual y habilidad.
Cualidades colectivas Jugar para el equipo y no para uno mismo. Servicio a la comunidad.

Si los miembros de un equipo no jugaran en el puesto que les corresponde, si uno de ellos pensara que era más divertido permanecer siempre al margen, otro prefiriera manejar la bola contra las reglas, y otro se dedicara a golpear en el estómago a los contrarios, dejaría de ser un juego de futbol, se convertirla en anarquía y se acabaría el juego.

Servicio cívico

Lo mejor que uno puede hacer por su comunidad, como buen ciudadano, es tomar parte en el servicio cívico. Con esto quiero decir tomar parte en el gobierno municipal, en los asuntos locales de gobierno. Pero para ello, si uno quiere tener éxito, hay que prepararse, lo mismo que uno se prepara para jugar una carrera o para pasar un examen. Algunas personas se dedican a los trabajos públicos solamente porque tienen el don de la locuacidad, y una noción parcial de cómo deberá dirigirse el gobierno, aún cuando no tengan experiencia o conocimientos reales en la materia; cuando lo que se necesita es un conocimiento sólido de lo que es el gobierno local, sus aspiraciones, sus métodos y sus responsabilidades.

Existe un pequeño libro denominado "Citizenship" por Edward J. S. Lay. (Macmillan).

En él se tratan muchos de los asuntos de que he hablado en este libro y otros más, todo en forma sencilla, clara y popular e ilustrado profusamente; es este un libro muy útil para cualquier persona que principie a estudiar sobre ciudadanía; incluye asuntos tales como salarios, trabajo, ahorro, educación, higiene, gobierno, Liga de las Naciones, etc., etc.

Cuando se llega a la edad de 21 años se es ciudadano con el privilegio de votar en las elecciones para miembros del Congreso y Presidente, por tanto hay que hacerse eficiente y estar capacitado para asumir la responsabilidad y desempeñar el papel que a uno le corresponde en el gran juego de la ciudadanía.

Los primeros pasos para hacerse eficiente, ya han sido sugeridos y son aquellos que evitan los diferentes "Escollos":
Carácter e Inteligencia.
Trabajos manuales y Habilidad.
Salud Varonil, de Mente y Cuerpo.
Ahora viene una cuarta cosa; Servicio, es decir, practicar el juego como ciudadano.

En la educación de sí mismo, un punto importante es aprender la historia de su ciudad natal y del país, tanto pasada como presente. Mucho puede aprenderse leyendo, pero más aún viajando y visitando lugares históricos. Pero para poder ser capaz de entender y ayudar en los asuntos públicos locales, es necesario aprender cómo se maneja el gobierno local. Por ejemplo, hay que estudiar lo siguiente:

Comités Parroquiales. Cómo se integran estos comités, cuáles son sus deberes para con la iglesia y en otras materias.

Comités Distritales urbanos y rurales y sus relaciones con los Parroquiales.

Ayuntamientos. Cómo se elige al alcalde y los demás consejales.

Cuáles son sus deberes con respecto a la higiene, a las escuelas, a la policía, a los bomberos, etc.

Consejos Regionales. Sus funcionarios, sus departamentos, sus deberes.

Cómo se cobran los impuestos, cómo se gastan, lo relativo a licencias, educación, alumbrado, caminos, puentes, hospitales, orfanatorios, bibliotecas, mercados, parques, provisión de aguas, drenaje, etc. Congreso

Aparte del gobierno local, existe el gobierno del Estado y el Congreso Local, al cual hay que elegir representantes del pueblo. Así todo hombre mayor de 21 años tiene voz en el manejo del país.

Existe además el Congreso General, compuesto por dos Cámaras Legislativas, la Cámara de Diputados y la Cámara de Senadores, cuyos miembros también son electos por votación popular.

El Congreso tiene por objeto dictar las leyes a que debe sujetarse la vida pública de la nación.

El Gabinete o Consejeros del Presidente, consta de varios miembros con funciones políticas y administrativas, teniendo cada uno de ellos a su cargo una rama del gobierno nacional, tales como Gobierno Interior, Relaciones Exteriores, Hacienda, Obras Públicas, Industria y Comercio, Agricultura y Ganadería, Defensa, Marina y Trabajo.

Estos Ministros o Secretarios de Estado, son nombrados por el Presidente de la República y responsables ante él, quien a su vez es responsable ante el Congreso.

Las elecciones de miembros del Congreso y Presidente de la República, se hacen por votación secreta, ocupando el puesto el que obtiene la mayoría de votos.

El buen ciudadano debe estar capacitado no solamente para dar su voto por aquel ciudadano que realmente garantice el bien de la comunidad, sino también para cuidar de la pureza de las elecciones, es decir, de que su voto le sea respetado y así ocupen los puestos de elección pública aquellas personas que realmente tengan la simpatia y el apoyo de la mayoría de la nación.

Falta seriamente a su deber cívico el ciudadano que se abstiene de tomar parte en las elecciones o que da su voto sin meditar antes sobre la trascendencia del mismo.

Es indispensable, además, tener en consideración que el voto no debe ser emitido por simpatía o por lo que los candidatos ofrecen durante su propaganda; el voto debe ser impersonal, es decir, debe darse a los miembros de aquel Partido cuyo programa sea una garantía de buen gobierno. Esto conduce a la necesidad de que todo ciudadano se inscriba en un Partido y dentro de él vigile por la adopción de un programa de gobierno que tome en cuenta el bien común y la selección de los candidatos que han de representar al partido y por ende al pueblo en los puestos públicos de elección. De esta manera se puede votar en conciencia conociendo no solamente a los candidatos sino el programa que van a desarrollar y la solvencia moral del Partido que los apoya y de los candidatos mismos.

Una nueva República

En una República recién establecida, una vez me encontraba hablando con el verdugo mayor, quien se lamentaba de que ya no hubiera pena de muerte y le pregunté si se debía a que las sentencias fueran por largos años, sustituyendo así la pena capital. "Oh no -me contestó-, ahora somos una República democrática, no existen ya prisiones".

"¿No hay ya crímenes?"

"Si, hay muchos todavía."

"¿Qué hacen, pues, con los criminales?"

"Los soldados se los llevan a las afueras de la ciudad y ahi los matan."

(Evidentemente él no entendía así una ejecución, ya que seguramente estaba acostumbrado a cortarle la cabeza a los sentenciados con una hacha.)

"¿Pero qué hacen con los pequeños crímenes? Supongamos que un hombre ha robado un pañuelo, ¿qué hacen con él?"

"Se lo llevan fuera de la ciudad y lo matan."

(Más tarde supe que, cuando él subrayaba que los mataban, quería decir que en muchas ocasiones tenían que disparar varias veces antes que el individuo estuviera muerto.)

"¡Qué horror!"

"¿Y qué hacen con las mujeres que delinquen? Seguramente que los soldados no les disparan hasta matarlas."

"Oh, no, no, nosotros no podríamos hacer eso."

"¿Qué hacéis, pues, con las mujeres criminales?"

"Esas me las mandan a mí y yo las divido en cien pedazos; lo que hemos abolido es la pena de muerte para los hombres."

Esto pasaba en una nación joven, donde trataban de correr antes de haber aprendido a andar. Desgraciadamente existen dos o tres que están ansiosas de separarse de las faldas de sus madres para ir a hacer más o menos lo mismo.

En otra ocasión, de paso por una joven República, supe que el jefe del gobierno estaba tranquilamente en su casa descansando de las labores del día, cuando llegó a visitarlo el jefe del ejército, amigo suyo íntimo.

El general le iba a visitar en forma privada y sin ostentación. Iba, según dijo, a decirle adiós.

"¿Va usted a salir?" le pregunto el Presidente.

"Oh no, me voy a quedar aquí. Es usted el que deberá salir, pues mañana va a haber una revolución, y voy a ser elegido en su lugar tan luego como usted haya sido asesinado."

Así pues, para evitar dificultades, el Presidente se fue.

He aquí cómo se gobierna en aquellos lugares.

La sartén es mejor que el fuego

Cuando me ascendieron al mando de un escuadrón en mi propio regimiento, resultó ser mi propio escuadrón en el que fui ascendido, en vez de haber sido enviado a otro.

En esa ocasion, los soldados hicieron algo a lo que no estaban autorizados, una reunión para celebrar el hecho, y el sargento mayor, al dirigirse a mí, en su nombre, dijo:

"Creemos que ha sido mejor así, tener al frente un demonio ya conocido y no a un ángel desconocido". No estoy muy cierto de lo que esto quería decir, pero de cualquier manera debe aplicarse a esas formas extravagantes de gobierno por las que los extremistas de hueso colorado abogan.

Por lo que hace a la Gran Bretaña, nosotros preferimos un gobierno endemoniado ya conocido a uno de apariencia angelical, pero que no conocemos.

Politica Internacional

En el desarrollo de nuestro patriotismo no debemos olvidar el peligro de desnaturalizarlo convirtiéndolo en un nacionalismo estrecho. Está bien sentirse orgulloso de su país, pero sin menospreciar los otros países ni ponerlo sobre un pedestal más alto que el que en realidad merezca. El mejor patriotismo es ayudar al crecimiento de la nación, a su eficiencia y a que tome el lugar que le corresponde entre las demás naciones del mundo. Las últimas dos grandes guerras han demostrado una cosa que antes desconocían los pueblos y es que los países son interdependientes en sus tratos y en su comercio, y que solamente con buena voluntad de parte de todos y cooperación, el mundo puede prosperar y ser feliz.

Un país puede tener materias primas y otro los medios de beneficiarlas mientras un tercero poseer la manera de darles el acabado conveniente y un cuarto la de utilizar esos productos. El algodón que se cultiva en la India se beneficia en Manchester. se le da el acabado en Bélgica y se usa en el África Oriental. Esto mismo sucede en otras varias ramas, incluyendo los productos alimenticios producidos en un país y enviados a otro.

Bretaña produce más carbón y hierro del que necesita, pero no tiene suficiente carne o maíz y por tanto intercambia sus demasías con otros países.

Interdependientes corno son los países en la actualidad, al estallar la guerra entre dos grandes naciones, éstas inmediatamente arrastran a otras, y así es como la mayor parte de Europa se ha visto envuelta en tan terribles conflictos. Millones de hombres han muerto. Naciones enteras se han arruinado, y todo el mundo se encuentra en un estado de desasosiego. Y todo, ¿por qué? Por el asesinato de un austriaco por un servio. Después de tan terrible experiencia esperamos que en el futuro haya mayor seguridad y que mejores estadistas se encuentren al frente de las naciones.

La Liga de las Naciones, la Corte Internacional de La Haya, fueron establecidas para evitar que esto pasara de nuevo, pero las Ligas, las Cortes y las Leyes valen nada si no tienen el apoyo de corazón de los pueblos que están detrás de ellas. Se les puede poner bozal y cadena a los perros, pero no habrá paz entre ellos mientras no sean buenos amigos y estén contentos. No importan tanto los bozales, lo que importa es el temperamento de los perros. Por tanto el deber de los ciudadanos de cada Estado es ponerse cada vez más en contacto los unos con los otros y sentir simpatía por los de otras naciones tomando interés en su historia y en sus trabajos por medio de intercambio de visitas, etc. Una vez que se haya establecido una buena voluntad mutua, de amistad personal, entre los ciudadanos de varios paises, esto constituirá la mejor garantía contra las guerras futuras.

Ya véis pues, el campo tan vasto que se abre frente a vosotros como ciudadanos: no importa qué tan humilde sea vuestra posición.

A los 21 años ya tenéis derecho a llamaros ciudadanos. Pero toca a vosotros mismos el merecer ese derecho y el prepararos de antemano para su ejercicio y uso conveniente. Ese título os da la oportunidad de servir a la comunidad que, como antes he dicho, proporciona la base para la felicidad.

Para desempeñar puestos, aún de poca importancia, en pro del bien común, hay que estar preparado. lo que una vez más significa adquirir conocimientos, experiencia y práctica. (Véase el capítulo final).

Si después de esto encontráis que tenéis dotes para ello, tomad vuestra parte en los asuntos civicos.

Amplitud de criterio

Cuando yo sea Primer Ministro, haré que sea obligatorio el que un hombre para ser electo miembro del Parlamento, haya dado la vuelta al mundo por lo menos una vez, y tenga tal educación que ésta le haya enseñado que todo asunto tiene dos aspectos: deberá además, haber aprendido a ser jefe, lo que significa por principio de cuentas, el dominio absoluto de sí mismo y el hacer a un lado las ideas y las conveniencias del Partido o clase en favor de un más noble resultado y de un mayor bien para toda la comunidad en el futuro.

Así pues, al prepararos vosotros, tened en mente un objetivo recto. Si deseáis abrazar la vida pública para labraros un gran nombre o para conseguir un buen salario o una magnífica posición, no me ocuparé más de vosotros.

Esto está fuera de mi propósito, os habréis colocado en un grupo que avanza en la misma dirección que todos, lleno de celos, de odio y de malicia hacia los demás. Y lo que yo deseo para vosotros es felicidad, no política.

No, si vosotros entráis en la vida pública con el humilde deseo de servir a la comunidad, de ayudar a la mayoría y seguir por el camino del bien cada vez en mayor número entonces ya es distinto.

Vuestra recompensa no consistirá en vuestro progreso personal, sino en ver cómo los que os rodean mejoran sus normas de vida, como resultado de vuestro trabajo. Y esto os dará más satisfacción que todas las condecoraciones y todos los premios que se pueden acumular sobre vosotros.

Para adecuaros para el trabajo de equipo que requiere el servicio como ciudadano, ya sea en el puesto de simple trabajador o de jefe haréis bien en educaros como lo he sugerido arriba, desarrollando vuestro carácter y abriendo vuestra mente, especialmente atendiendo los dos aspectos de todo asunto y apoyando la justicia y el juego limpio; en segundo término, practicando la buena voluntad para con vuestros contrarios tanto como para con vuestros vecinos, y tratando de comprender sus puntos de vista, ya que son vuestros prójimos.


UNA LECCION DE BIRMANIA
Solamente la buena voluntad y cooperación permiten transportar un tronco grande con éxito.

Si la mayoría de nuestros hombres y mujeres realmente practicaran esto, a la vez que el ahorro personal, que los colocara en posición de tener tiempo para dedicarse a esta clase de trabajo, contribuirían grandemente a obtener la cooperación y buena voluntad, que sustituirían la fricción que es lo que necesita la comunidad para su prosperidad y, en mayor escala, el mundo para la paz.

Espero que leyendo esta disertación sobre los cuclillos y los peligros de este escollo, y cómo pueden ser evitados, no penséis que este general retirado es otro espécimen de cuclillo, cuyos años de juventud están ya muy distantes y por eso ahora se pone a dar consejos sobre lo que la juventud debe o no debe hacer.

Quizás vosotros lo veáis bajo ese aspecto, pero de hecho este viejo tiene un punto de vista diferente de otros cuclillos sin miras personales, no lleva en ello nada que perder o ganar, lo impulsa solamente un gran amor por sus prójimos, un recuerdo vívido de los acontecimientos por los que pasó en su juventud, que le ha servido de consejo, todo lo cual le hace sentir una íntima simpatía por la juventud que empieza a vivir. Su único deseo es ofrecerle algunas sugerencias sacadas de su propia experiencia, que le puedan ser de utilidad, previniéndola para no ser embaucada por los tiburones traidores, ayudándola a vivir una vida más amplia y feliz.

PUNTOS DE MEDITACION

Algunas máximas contra los malhumorados

El tomarse demasiado en serio cuando joven es el primer paso para convertirse en un pedante.

El sentido del humor os sacará de los peligros y de muchas dificultades.

Haced que vuestra ambición no sea: Cuánto puedo sacar de este trabajo, sino: Cuánto puedo poner en él.

La ambición de hacer las cosas rectas es la única ambición que cuenta.

La jovial alacridad en el cumplimiento del deber, es la mejor recomendación.

El individuo que se recomienda a sí mismo, es generalmente el que necesita recomendación.

Recordad que sólo sóis un tabique en el muro o un jugador que debe desempeñar su parte en el lugar que le corresponde en el equipo.

Un ciudadano equilibrado, vale más que una docena de mentecatos.

Muchos individuos exigen sus derechos antes de haberlos conquistado.

La prontitud para servir, en vez de la imposición, constituye al buen socialista.

La felicidad la obtiene el que sirve a Dios al través de su prójimo.

Salid de vuestra angosta vereda cultivando vuestra mente.

Jamás se fracasa tratando de cumplir con el deber y por el contrario siempre se fracasa cuando se descuida éste.

Nunca os contentéis con él sino tratad de saber el por qué y el cómo.

La cortesía y las buenas maneras no cuentan tanto por el placer que proporcionan al que las recibe como por la felicidad que dan al que las otorga.

Las naciones tienen los gobiernos que se merecen.

Jóvenes, Dios nos dio una lengua. y dos orejas para que así pudiéramos oir dos veces más de lo que habláramos.

Es de gran inteligencia saber esconder la propia inteligencia. (La Roche foucauld).

Notoriedad no es lo mismo que Fama.

Un barco, por grande que sea, puede ser dirigido a donde el timonel quiere por medio de una rueda pequeña. Así la lengua, siendo tan pequeña, puede decir cosas grandes. (Epístola de San Juan, iii).

Solamente existen dos clases de gentes que nunca cambian de opinión: Los tontos y los muertos. (J. Russell Lowell).

LIBROS UTILES

El arte de vivir en sociedad. L. P. Jacks.

Conservatism. Lord Hugh Cecil.

*El Movimiento Socialista. J. Ramsey MacDonald.

*Comunismo H. Laski.

Los deberes y derechos de la ciudadanía. W. D. Aston. El deber cívico. Corporación de Estudiantes de México.

(* Hay que leer aquellos por los que uno siente menos simpatía).

ESCOLLO NÚMERO CINCO

IRRELIGIOSIDAD

IRRELIGION

El lado oscuro de este escollo, es el peligro del ateísmo y la irreligión. El lado luminoso, la comprensión de Dios y del Servicio al prójimo. Una ayuda directa para conseguir esto es el estudio de la Naturaleza.

Irreligión

A la juventud se le trata de llevar al ateísmo.

Predomina la Irreligión.

La religión es esencial para la felicidad.

Erudición de la Naturaleza

Salvaguarda Contra el ateísmo.

La obra de Dios en la Naturaleza, da un mentís al ateísmo.

El conocimiento de la Naturaleza es un paso para el conocimiento de Dios.

La humildad y la reverencia son los antídotos de la hipocresía.

Esto puede obtenerse por el contacto con la Naturaleza:

En el mar. en el bosque. En las montañas.

El ser humano

No se necesita ir muy lejos para ponerse en contacto con la Naturaleza.

La naturaleza humana y sus maravillas.

El mundo microscópico.

El mundo animal.

La mente.

Lo divino

El alma.

Todo esto lleva al conocimiento de que Dios es Amor.

Pensamientos gulas de varias fuentes

Libros útiles

Irreligión

Ateísmo

Hay muchos hombres que no tienen religión, que no creen en Dios; se les conoce por ateos.

Solamente en la Gran Bretaña existen nueve sociedades de esta clase. Ellas pueden tener las opiniones que quieran a este respecto, pero cuando tratan, como siempre lo hacen, de imponer estas ideas en los demás, se convierten en enemigos de la peor ralea.

Algunas de estas sociedades, atacan directamente las creencias de los demás en forma muy ofensiva y creo que haciéndolo así, de hecho, hacen más bien que mal a las religiones que atacan, ya que hacen que la gente despierte, y haciendo a un lado sus diferencias, se congreguen para repeler el ataque.

He aquí un espécimen de la clase de insultos gratuitos que le hacen a la religión cristiana. Es uno de tantos que han sido transcritos por los periódicos durante los últimos anos.

"La ceremonia principal de los cristianos, conocida como misa o comunión, que consiste en comer la carne y beber la sangre de ese judío llamado Jesús, es una superstición chocante y degradante, que sugiere una fiesta de caníbales, que probablemente fue de donde originó.

"La Cristiandad ha rebajado y pervertido en todos sentidos las normas de la verdad. No es mucho decir que ha corrompido el mundo con la falsedad."

Estos son algunos de los más indecentes insultos que pueden hacerse a cualquier cristiano que crea en su religión. Al mismo tiempo es un llamado directo que se le hace para entrar en acción. Pero de esto no voy a tratar aquí.

Aparte de los antirreligiosos, hay muchas personas quienes, aunque no se oponen en forma violenta a la religión, no están particularmente interesadas en ella. En algunos casos nunca han aprendido nada acerca de ésta, en otros no les ha parecido atractiva o no les ha inspirado y la han hecho a un lado. Mark Twain decía que sentía aversión a discutir religión, ya que ésta trataba del infierno y del cielo, y él tenía amigos en los dos lados.

Por otra parte, he conocido, en lo más intrincado de la selva, personas que de niños no habían recibido en su casa instrucción religiosa, pero que por sí mismas habían llegado al conocimiento de Dios al través de sus obras y de las maravillas con que ha dotado al mundo.

Tales hombres han llegado a la conclusión de que son parte y miembros de esa maravillosa creación, pero dotados en mucho mayor grado que otros animales, ya que tienen inteligencia, poder para apreciar la belleza, y sentido del bien hacia sus semejantes, lo que significa poseer algo del espíritu de Dios dentro de uno mismo.

Dios Creador es reconocido por la mayoría de las religiones, siendo sus diferencias por lo que hace al carácter operante de la conexión entre el Creador y el alma humana.

Los cristianos creemos que Jesucristo vino a vivir entre nosotros para interpretar y darnos a conocer el hecho de que Dios es Amor y que los sacrificios y ofrendas hechas a Dios, como se practicaban en la antigüedad por las religiones supersticiosas, no le eran gratos a Él, que lo que desea es el sacrificio de uno mismo y el servicio a Dios.

La Religión es esencial en la Felicidad

Si uno realmente se propone obtener éxito -ser feliz-, es necesario evitar el ser absorbido por los charlatanes irreligiosos; es indispensable tener una base religiosa en la vida.

No significa esto solamente concurrir a la iglesia, conocer la Biblia y entender la Teología. Hay hombres sinceramente religiosos casi sin conocer la Biblia y sin haberla estudiado. La religión, brevemente expresada significa:

Primero: Reconocer quién y qué es Dios.

Segundo: Sacar el mejor provecho de la vida que nos ha otorgado, haciendo lo que él desea que nosotros hagamos. Esto es de preferencia, haciendo algo por el prójimo. Tal debe ser vuestro credo, no solamente como punto de meditación para los domingos, sino algo que norme vuestra vida en cada momento y en cada fase todos los días.

Como un medio para alcanzar estos dos puntos y evitar el ateísmo, hay dos cosas que yo os recomiendo hacer.

Una de ellas es leer ese libro maravilloso antiquísimo, la Biblia, que además de contener la revelación divina es una historia interesante llena de poesía.

La otra es leer ese otro, maravilloso y antiguo libro, El Libro de la Naturaleza, ver y estudiar lo más que sea posible sus maravillas y sus bellezas, puestas a la disposición de todos los seres humanos. Y hecho esto, meditar para descubrir cuál es la mejor manera de servir a Dios mientras se dispone de la vida que él mismo nos ha facilitado.

El Libro de la Naturaleza

Lo que voy a decir aquí, es para aquellos que no tienen religión o que están en peligro de caer por el escollo del ateísmo.

El ateo dice que está en contra del cristianismo y de otras formas de religión, porque éstas son supersticiones y no principios guiadores de la vida. Sostiene que una religión que debe aprenderse en libros escritos por hombres, no puede ser verdadera. Pero parece no darse cuenta de que además de libros impresos y además de la revelación, Dios nos ha dado el gran Libro de la Naturaleza, para leer en él y no podrá alegar que ahí existe mentira, pues los hechos son irrefutables.

Shakespeare habla de "sermones en piedras, lenguas en árboles, libros en arroyuelos cantarinos y bondad en todo". Bacon ha escrito: "El estudio del Libro de la Naturaleza, es una llave verdadera para la revelación."

El Korán dice: "¿No véis que todo lo que hay en el cielo y en la Tierra está al servicio de Dios; el sol, la luna, las estrellas y los montes, los árboles, las bestias y los hombres?".

Espero no ser mal interpretado, no sugiero que el estudio de la Naturaleza sea una forma de culto o un sustituto de la religión; por lo que yo abogo es porque la comprensión de la Naturaleza sea, en determinados casos, un paso para alcanzar la religión.

Este método tal vez sea el que atraiga donde otros han fallado, especialmente en aquellos inclinados al ateísmo, que no tienen ideas religiosas en particular, o que las tuvieron y las han hecho a un lado. Quizás sea una senda nueva que pueda ayudarles a encontrar de nuevo su religión. Las siguientes palabras de David Grayson, describen lo que yo me imagino debe ser la experiencia de una gran cantidad de gentes en la época actual.

"Me he dedicado a la botánica durante los últimos cincuenta y cuatro años. Cuando era niño implícitamente creía en Dios. Le rezaba teniendo de Él la idea de una persona delante de mis ojos".

"Cuando crecí llegué a la conclusión de que Dios no existía. Lo puse fuera del Universo. Sólo creía en lo que podía ver, oir o palpar".

"Hablaba de la Naturaleza y de las cosas materiales".

"Y ahora, me parece que no existe nada sino sólo Dios".

La Naturaleza como escalón para conocer a Dios

El obispo de Winchester hizo una encuesta durante la guerra mundial entre cierto número de capellanes castrenses, que al final mostró que una gran proporción de nuestros hombres, tenían poco conocimiento o práctica en religión.

He leído que en algunos casos la fe ha estado en peligro de convertirse en superstición, y como remedio se sugiere que "el niño necesita algo tangible sobre lo cual edificar su fe, pues de otra manera se vuelve supersticioso. Tal era el resultado de tratar de enseñar religión sobre bases imaginativas". Por otra parte sé que entre nuestros jóvenes de la época, existe un deseo sincero de tener religión, conocerla y actuar de acuerdo con ella.

Durante la guerra tuve conocimiento de cientos de casos de soldados jóvenes que estaban ansiosos de comprometerse a observar la Promesa y la Ley Scout como tangible en esta dirección.

Recientemente se me ha dicho de un grupo de jóvenes trabajadores que se han hecho "Rovers". Unos treinta, quienes pidieron a su jefe celebrar una reunión dominical en la cual se les enseñara algo de religión. Para estos individuos es para los que yo espero que mis sugerencias sean útiles.

En ellos existe el espíritu, pero cuando ya han llegado a darse alguna cuenta de la divinidad y del servicio que se le debe, necesitan la forma.

En la épica India Mahabharata, existe una leyenda relativa a que un sacerdote activo estaba descontento con la fe de una de sus ovejas. Cuando le hizo el cargo de irreligión, aquel hombre explicó que había tratado con todas sus fuerzas de adquirirla, pero se había dado cuenta de que la religión no estaba dentro de su capacidad.

Al escuchar esto el sacerdote le tomó y le sumergió la cabeza dentro del agua hasta casi ahogarle.

Haciendo un poderoso esfuerzo y luchando con denuedo, pudo lograr escaparse, echándole en cara al sacerdote aquella forma violenta de tratarlo, a lo que el sacerdote replicó:

"Si usted, en medio de las dificultades, tratara de obtener la ayuda de Dios, siquiera con la mitad del esfuerzo con que usted luchó por respirar cuando estaba debajo del agua, pronto la encontraría."

Humildad y Reverencia El antídoto para el ateísmo es la humildad acoplada con la reverencia, cosa tan difícil de aprender como lo es de enseñar. Permitidme daros un ejemplo de cómo se obtiene por contacto de la Naturaleza.

Temple Thurston, en uno de sus escritos, decía que había estado contemplando un bello panorama tan magnifico, que pensó para sí mismo: "¿Qué diría un habitante de la ciudad si repentinamente fuera traído a este lugar y puesto a contemplar tan maravillosa vista?".

La sorpresa sería tan grande, que probablemente soltaría algunas palabras gruesas, pues las palabras ordinarias no podrían expresar en forma adecuada la impresión de su deleite.

Pues bien, esto es exactamente lo que pasó con un soldado en la guerra sudafricana, quien después de una larga y tediosa marcha vio de repente ese maravilloso panorama que se extiende abajo de un punto llamado el Cantil del Diablo en el Transval Oriental.

"Dios mío -gritó- y ha habido imbéciles que digan que Dios no existe."

Tan maravillosa escena se apoderó de aquella imaginación estólida haciendo brotar de sus labios una expresión que Thurston sugiere que, aun cuando fuese blasfema, por su contenido mismo, debe ser aceptable al Todopoderoso.

De todas maneras no es una mala respuesta para los ateos.

Un marinero es con frecuencia un hombre profundamente religioso, como resultado de su contacto con la Naturaleza, especialmente si ha ascendido hasta tener un barco a su cargo. Conforme su barco emerge durante una galerna, sobre una montaña gris verdiosa que muchas veces entraña la muerte, se da cuenta del poder y aprecia la magnitud de las fuerzas de la Naturaleza entre las cuales se abre paso con su nave.

De pie, solo, sobre el puente de mando, dando órdenes para tratar de salvar a los hombres que están bajo su cuidado, no puede menos que sentirse a ratos en intimo contacto con aquel Poder Sobrenatural de quien dependen todas las cosas.

Aquel contacto es principalmente el conocimiento y la revenencia de un Poder Superior al suyo. Se pone en manos de ese Poder, y trabaja con confianza en cooperación con Él.

LAS MARAVILLAS DEL BOSQUE

Si vosotros no habéis viajado por las selvas del Brasil y del centro del África Occidental, difícilmente podréis imaginar la curiosa sensación de obsesión que le acomete a uno cuando camina afanosamente por aquel escenario que desde el primer momento despliega la belleza y la maravilla de la selva tropical.

Recuerda, hasta a aquellas mentes menos sensitivas, toda la gracia y majestad de una catedral. Pero a pesar de todo su atractivo, esconde algo de horror en su luz tenue y su intrincada vegetación. Al través de la maleza entrelazada, uno se abre camino teniendo sobre la cabeza enormes árboles que impiden la entrada del sol y del aire. Y todavía más arriba las copas de los árboles gigantes del algodón y de otros monarcas de la selva sacuden sus melenas a sesenta metros sobre el suelo.

Pero rara vez ve uno estas cabezas mientras se abre paso entre las ramas, las raíces, las hojas, las enredaderas y los arbustos. Conforme uno camina día tras día, y quizás semana tras semana, al través de este terreno tedioso, su belleza se olvida, a fuerza de su continua repetición, y llega a convertirse en un horror del que se da uno cuenta no hay escape ni alivio. Una depresión enfermiza hace presa de uno y se dan casos de que la melancolía y la locura se apoderan del caminante.

De noche, cuando uno se acuesta en la oscuridad, en aquel silencio suave de la noche tropical, el bosque enmudece, pero aquí y allá se oyen multitud de pequeñas voces. El canto de los grillos, el croar de las ranas, el caer de las hojas, el murmullo de la brisa que juega entre las ramas, sobre la cabeza. De cuando en cuando, a largos intervalos, se rompe la quietud por el más impresionante de los ruidos de la selva, el rugido y el chasquido que produce uno de aquellos honorables veteranos, árboles gigantes, que ceden al peso de sus años y caen desde sus pedestales orgullosos para no volver a ser vistos jamás.

Hay un momento de tensión, como si fuera de respetuoso silencio, y de nuevo, las pequeñas voces de la selva se vuelven a escuchar.

El hombre parece fuera de lugar, parece un transgresor, aquello es el ritmo de las plantas y de los insectos y, sin embargo, hay vida, sensación de reproducción, muerte y evolución en gestación constante que obedece a la misma ley que gobierna el resto del Universo.

El hombre tiene camaradas de la Naturaleza entre las plantas y las creaturas de la selva.

Para aquellos que tienen ojos y sí ven y oídos y oyen, la selva es al mismo tiempo un laboratorio, un club y un templo.

SOLO EN LOS ANDES

En los Andes de la América del Sur, una mañana emprendí solo una excursión antes del amanecer para escalar una montaña. La neblina fría del alba era acentuada por lo profundo del cañón del cual partí, y los picos se agolpaban unos sobre otros, teniendo por fondo el cielo, pero en una oscuridad que dificultaba juzgar distancias o alturas. Conforme iba ascendiendo iba gradualmente aumentando la luz del día, los arrecifes y las masas rocosas se iban destacando más y más. El aire era sumamente frio, transparente y quieto, y el silencio, grandemente tenso que me rodeaba, me oprimía. No había un murmullo de arroyo, ni un chirriar de pájaros, ni un susurro de brisa. No había sino quietud. Sin embargo, no era una quietud de muerte, más bien parecía como si todo aquello -las montañas y los valles, las crestas y las rocas, estuvieran en posición de alenta, esperando- observando la llegada del día, parecía casi un sacrilegio romper aquel silencio con el ruido de las pisadas sobre las piedras.

La ladera a mi alrededor estaba desierta. A corta distancia y hacia arriba, enfrente se encontraba el horizonte hacia el cual me dirigía y que siempre se alejaba. Volviendo la cara hacia atrás, había otro horizonte semejante, pero a sólo unos cuantos metros abajo y conduciendo hacia la neblina que acababa de dejar. Un escritor describiendo esta misma ascensión, ha comparado el ascenso a una hormiga tratando de salir de una vasija, y así es como uno se siente.

Arriba de las rocas que me rodeaban, comenzaban a delinearse nuevas crestas de picos más altos que parecían gigantes destacándose claramente a la luz de la aurora, pero todos fríos e impasibles, observándome sobre los hombros de sus vecinos más bajos. Yo era el único objeto móvil en aquella inmensidad de rocas y crestas rígidas. Me sentía un intruso, un transgresor en aquel dominio solemne.

Los estratos y la variedad de rocas existentes ahí, me hablaban de miles de años, desde que la Tierra había salido de su crisol.

Me sentía como un insecto pequeño en medio de aquella grandeza.

Conforme ascendía, más y más, la respiración se me hacía difícil y la sensación de soledad y de pequeñez crecía en medio de aquel intenso silencio y bajo enormes girones de cielo.

De repente. sobre una de aquellas crestas, vi un pico blanco verdioso, de nieve perenne, claramente delineado contra el cielo, y después otro y otros más por todos los lados. Parecía como si los grandes gigantes de la cordillera, sobre cuyas facetas verticales jamás se había posado la planta del hombre, se hubieran puesto de pie para observarme, fríos, austeros, silenciosos e inmisenicordes. Aquellas alturas estupendas, el espantoso silencio, la soledad y la inmensidad, todo parecía tratar de aterrarme. No me sentía yo mismo. Se apoderó de mí un enorme deseo de gritar para intentar romper aquel hechizo. Sin embargo, la voz humana más potente. habría resonado ahí como un débil esfuerzo, como el chillido de un abadejo que una vez oí entre las vastas ruinas del coliseo romano.

Trataba de cerrar los ojos, cuando, de repente, un extraño resplandor pareció descender sobre mí de lo alto. Viendo hacia atrás, sobre mi hombro, me di cuenta de qué era lo que me había hecho enmudecer. Uno de los grandes picos, que un momento antes era de color azul gris, ahora repentinamente brillaba en todo su esplendor con un color naranja rosado y sus partes bajas con sombras de ópalos violeta, azul y verde. La masa toda destacándose perfectamente en todo su contorno y detalles, contra el cielo oscuro.

Conforme fui pasando la vista de pico en pico, éstos, se iban tornando color de rosa con la radiante aurora.

Sentía que aquello era demasiado para la mente de un pequeño mortal transgresor de aquel lugar sagrado, era algo demasiado atrevido el presenciar cómo la Naturaleza se vestía con las galas de la mañana. No había nada ahí que conectara esa escena divina con la vida humana que había dejado abajo entre la niebla.

Me tambaleé, aterrado hasta el espanto con aquel cuadro, y en aquel momento, cuando necesitaba más del contacto con el mundo humano, sobre el siguiente pico apareció delante de mí, una figura: la figura de "Cristo Redentor".

No la figura usual de un cuerpo patético colgando de la cruz. sino un ser amable, grande, con las ropas flotando al aire y con los brazos abiertos en actitud de protección y de bienvenida.

Una magnífica estatua felizmente colocada con el propósito de señalar los linderos entre dos grandes estados, Argentina y Chile, con un signo de paz, pero más felizmente colocada de lo que el escultor pudo creer, en aquel lugar, como un eslabón tangible entre lo humano y lo divino; el eslabón que Cristo mismo vino a traer a la Tierra.

Ultimamente leí lo siguiente:

"En las montañas donde sólo se puede caminar, dormir y pensar, uno se convierte en algo así como un Yoga".

"No sé por qué, pero nueve décimos de los hombres que viven a mayor altura de 500 metros, son creyentes. Las montañas parecen hablarle a uno de eso".

"En la quietud de la noche se oyen sus voces, lo arrastra a uno la inmensidad que lo rodea. Más tarde, cuando el pensamiento se aleja de los cuidados y preocupaclones inmediatos, el espíritu se expande y se abre a los amplios circulos de la conciencia. En las ciudades calurosas donde los hombres se amontonan, uno tiene necesidad de asirse a algo, a un salvador personal, a una linterna sostenida por mano firme y bondadosa, a una voz confortante en la oscuridad. Pero aquí uno no busca, uno sabe. El yo se desvanece. Existe un propósito místico en la Naturaleza con el que uno tiene que ver, pero remotamente, no individualmente".

"Uno podrá soñar aparte, pero no escapa de formar un todo con las semillas del pasto, los pequeños cantos rodados, y los desheredados".

Las Grandes Cataratas

Abraham Lincoln, cuando se detuvo a contemplar las Cataratas del Niágara, dijo: "Esto trae a mi mente el pasado brumoso, cuando Colón descubrió el Continente, cuando Cristo murió en la cruz, cuando Moisés guió a los israelitas al través del Mar Rojo; más aún, cuando Adán salió de las manos del Creador, entonces, como ahora, el Niágara rugía aqui... Más viejo que el primer hombre, el Niágara es hoy tan fuerte y tan fresco como lo era hace diez mil años. El mamut y el mastodonte vieron el Niágara y desde entonces, hace mucho tiempo. mucho, que en ningún momento se ha secado, se ha detenido, se ha dormido o se ha puesto a descansar".

John Wesley Hill escribe sobre esto mismo: "Estas reflexiones sobre el Niágara abrazan todo el tema de la Creación, la existencia de Dios, el misterio y el poder del Universo, la historia, la redención y el destino del hombre.. . Pues este reconocimiento de Dios en la Naturaleza requiere un paso hacia la realización de lo divino en los asuntos del hombre".

Es muy cierto; vosotros lo entenderéis si alguna vez tenéis la oportunidad de encontraros en la estupenda garganta que forma las cataratas Victoria en el África del Sur. Ahí el Sambesi, de la mitad del ancho del Niágara, despeña sus aguas a trescientos metros de profundidad en un abismo oscuro a sus pies.

Lejos de estaciones de fuerza, de tranvías y restaurantes de turistas, esta catarata poderosa hace mayor impresión en la imaginación.

El rugido que se puede escuchar a varios kilómetros de distancia nunca ha dejado de sacudir el aire desde que el mundo existe. Los pasajes zigzagueantes a trecientos metros de profundidad que el río ha cortado en sesenta kilómetros a través de roca sólida, deja ver el proceso de desintegración no de miles sino de muchos miles de años. Uno aprende ahí algo acerca de la pequeñez del hombre y de sus esfuerzos transitorios, peleando y haciendo alharaca por aquellas cosas que no valen la pena. Uno se da cuenta por pequeno e insignificante que sea, de la grandiosidad que le rodea, de que existe un creador, Dios.

La belleza de la Naturaleza

Muchos de los individuos que viven en las ciudades jamás llegan a darse cuenta o rara vez se dan cuenta de la belleza de la Naturaleza. Sus ojos están acostumbrados a ver escaparates, anuncios y gente, y a observar el lema de "seguridad ante todo".

Pero aquellos que en cierto modo han vivido en contacto con la Naturaleza y se dan cuenta de sus bellezas, pueden, cuando van a la ciudad, encontrar ahí girones de ella, aún en las callejuelas estrechas.

En cierta época de mi vida, tenía que cruzar el puente Westminster todos los días al alba y al crepúsculo, y casi no había día en que no me detuviera a contemplar, con intenso placer, la escena que formaban los grandiosos colores con que se visten la aurora y el crepúsculo, y los tintes gris perla y lila de las sombras borrosas y las siluetas que allí prevalecían gracias al humo del viejo Londres tan querido.

Un hermano mío artista, de hecho se trasladó a New Castle para pintar el humo y el vapor que forma maravillosos efectos bajo la luz del sol y las nubes.

Las nubes mismas forman cuadros y algunas veces cuadros que hacen meditar. Todavía llevo grabada en mi imaginación una puesta de sol contemplada por mí hace treinta años en la selva sudafricana.

Despliegue grandioso como de entrada radiante que conduce a brillantes salones de oro. Puerta por donde entran los que "van al oeste".

¿Alguna vez una puesta de sol ha sugerido esta idea?

El hombre que me acompañaba estaba orando.

¿Por qué amo la pesca? No es únicamente por pescar. Gozo lo mismo cuando pesco algo que cuando nada pesco. Voy a pescar, no a coger pescados. Esto quiere decir que los alrededores son los que me atraen.

En medio de los exuberantes pastos de las praderas con sus tintes dorados y su perfume de ranúnculos, de las sombras oscuras de los árboles, uno se siente a solas con la Naturaleza. El chirriar de los insectos, el murmullo de las olas, el fantástico tamborileo de la agachadiza, el azulado pez rey, éstos y otros camaradas de la Naturaleza, se convierten en compañeros.

Pero existen algunas otras escenas aparte de éstas. Shakleton tenía una idea distinta cuando dijo que el escenario de la campiña no era todo.


Kanchinunga

"Eso está muy bien para almorzar cordero asado con mantequilla, pero existe otra clase de escenario que reta a lo que hay de mejor en el alma humana. Es imposible describir lo que significa para un explorador que marcha en medio de la neblina por terreno desconocido y repentinamente la neblina desaparece y se encuentra que tiene en frente montañas que jamás han sido vistas antes por el hombre".

Pues bien, en esto también estoy de acuerdo con él. Amo la belleza casera de la campiña inglesa lo mismo que amo las vastas planicies y la sucesión de cordilleras de África del Sur.

Amo las aguas torrenciales y los bosques espesos del Canadá; pero más me han sorprendido las profundidades de las barrancas, las alturas de los picos de los Himalayas y la grandiosidad de sus crestas cubiertas de nieves perpetuas, que se elevan muy por encima del mundo, y que jamás han sido holladas por planta humana, llegando a la vez hasta lo más elevado, lo más preciado, lo más cercano al cielo.

Excursionismo

"Con un palo de escoba a guisa de caballo
Uno puede ir a donde le venga en gana".

Tal vez diréis: "Sí, pero ¿adónde voy a encontrar yo las montañas, los océanos y los bosques? ¿Cómo voy a ver y comprender estas maravillas de la Naturaleza y su mensaje?".

Pues bien, casi podéis alcanzar todo esto en vuestro propio país si abandonáis la ciudad y sus suburbios y vais al campo, a los bosques y las praderas, con vuestra mochila sobre la espalda y vuestro bordón en la mano, o llevando vuestra tienda de campaña, vuestra manta y vuestros útiles de cocina y sobre todo la Libertad. Gozando del aire libre que Dios nos ha dado, de preferencia en excursiones es decir, caminando al través del país y llenando el espíritu de las glorias que brindan el cielo, la tierra y el mar, gozando de los colores tan variados del bosque y del campo, aspirando el perfume de las flores y del heno, escuchando la música de los arroyos y de los pájaros, y el murmullo de la brisa, familiarizándose con los animales y sus costumbres hasta sentirse uno camarada de ellos, y "parte" del gran esquema de la Naturaleza.

David Grayson escribe en The Friendly Road: "De tiempo en tiempo es costumbre de estos 'Samurai' apartarse del resto de los hombres y con su mochila a la espalda irse al desierto o a las estepas del Ártico. Estoy convencido de que todo hombre necesita cambios como éstos; una oportunidad de meditar y obtener un nuevo aspecto de la vida, una nueva elevación hacia Dios. Pero no son para mí ni las estepas Árticas, ni el desierto. Prefiero el 'Camino Amigable' y la gente que vive a su vera".


Cómo deseo poder ser Rover de nuevo, y capaz de ir de excursión con uno o dos compañeros del mismo modo de pensar y de pisadas del mismo largo.

"Excursión es una vieja palabra inglesa que aún sobrevive en muchos dialectos locales. Su significado es: Caminar muellemente".

EL CUERPO HUMANO COMO ARTÍCULO EN EL ESTUDIO DE LA NATURALEZA

Aparte de los bosques y los campos, no es necesario ir más allá de uno mismo para principiar el estudio de la Naturaleza. ¿De dónde proviene uno? Una pequeña simiente para formar el cuerpo humano con su carne, sus huesos, sus músculos y semejanza con los propios padres, además de fuerza y voluntad para obedecer la propia mente.

El cuerpo humano es un mecanismo admirable en todas sus partes. Ved el ojo, un aparato, el más delicado y maravilloso. más allá de lo que cualquier hombre pudo imaginar. Proporciona información instantánea a la mente sobre las cosas cercanas o lejanas, feas o bellas, y respecto a sus colores y forma. Lee estas páginas y de las palabras aquí impresas, transmite pensamientos al cerebro para que éste los acomode almacenados, para usarlos más tarde cuando sea necesario.

Tocad este libro, con uno de vuestros dedos y pensad qué acción tan sencilla y sin embargo, qué maravillosa.

El ojo telegrafía al cerebro: "ahí está el libro, a tal distancia", y el cerebro ordena a los músculos que muevan el brazo, la mano y por último el dedo para que lo toque. Los nervios en la punta del dedo telegrafían de regreso al cerebro que han cumplido la misión, indicando si el libro está frío o caliente, si es áspero o liso, etc.

Preguntad al ateo ¿Quién inventó y construyó esta maravillosa máquina? y no solamente un espécimen, sino millones de este mundo maravilloso. Todas parecidas hasta en el más insignificante detalle, pero ninguna exactamente igual ni en mente ni en cuerpo ni en apariencia. Colocad vuestro dedo sobre vuestro pulso, es decir sobre la arteria que pasa por la muñeca de vuestro pecho. Ahí encontraréis la actuación maravillosa de vuestra sangre que, purificada y bombeada corre constantemente por vuestras arterias.

Pensad en vuestras arterias distribuidas por todas las partes de vuestro cuerpo llevando a ellas la sangre que después impura, regresa por las venas al corazón para ser limpiada por los pulmones con el oxígeno del aire.

Y este trabajo hecho constante y regularmente sin que signifique el menor esfuerzo de nuestra parte; no importa que vosotros estéis dormidos o andando, el corazón ejecuta su obra sin cesar.

SECCIÓN DEL CORAZON HUMANO EN PALPITACIÓN

 
El corazón abre sus válvulas para recibir la sangre de las venas. El corazón cierra sus válvulas grandes para impulsar la sangre por una válvula pequeña a las arterias.

Si el corazón se pusiera en huelga y dejara de trabajar siquiera por un minuto, morirías. Tiene sus hilos de telégrafo, que son los nervios, que transmiten los mensajes del cerebro en el mismo momento en que vuestros ojos o vuestros oídos envían el mensaje al cerebro. Así si vuestro oído en la mitad de la noche os avisa que alguien se desliza hasta vosotros con un cuchillo en la mano, el oído avisa al cerebro, el cerebro al corazón, y el corazón late con más violencia.

Asimismo, si vosotros corréis o subís una pendiente, vuestro cuerpo requiere mayor cantidad de sangre y vuestros pulmones ingieren mayor cantidad de aire que renueva la sangre. mientras el corazón trabaja con redoblado vigor.

Debéis mucho a vuestro corazón; vuestra salud, y vuestra vida dependen de que vuestro corazón cumpla su mision, sin embargo, multitud de personas no piensan lo que deben a su corazon.

El corazón cierra sus válvulas grandes para impulsar la sangre por una válvula pequeña a las arterias.

No es bueno para el corazón forzarlo artificialmente para hacer que sus válvulas trabajen más aprisa de lo que la Naturaleza requiere. Si se le forza con frecuencia, las válvulas se debilitan y no pueden conservar la sangre en renovacion, lo que ocasiona enfermedad. Por ejemplo, una persona bebe alcohol y hace que su corazón palpite con más violencia de lo usual; si continúa haciéndolo así, el corazón seguirá debilitándose más y más.

Si una persona fuma demasiado, sucede lo mismo, especialmente en el caso de los jóvenes que están creciendo, cuyos musculos del corazón no han adquirido la fuerza necesaria para soportar este esfuerzo.

En consecuencia, por fumar ignorando que esto hace daño al corazón, miles de muchachos destruyen su salud y su fuerza para el resto de su vida.

El dibujo anterior, muestra el maravilloso arreglo de las valvulas del corazón que trabajan una vez cada segundo.

Lo anterior está tomado del libro Life and Health del Dr. Shelley, que vosotros deberíais leer si desáis tener entonces informes completos, presentados en forma interesante, acerca de los diferentes órganos del cuerpo y cómo trabajan. En realidad su lectura es agradable. Lo siguiente no lo dice él, pero yo lo puedo asegurar, y es que un gran número de individuos que sobresalen corriendo o remando, se mueren jóvenes y enfermos del corazón, enfermedad ocasionada por el esfuerzo realizado en ejercicios ejecutados cuando eran demasiado jovenes.

Pasemos ahora al oído. ¿Habéis visto alguna vez el modelo del oído humano y la maravillosa maquinaria contenida en él, que a manera de teléfono envía los sonidos al cerebro?

Tomaría demasiado tiempo estudiar aquí en detalle este maravilloso aparato, pero el diagrama de un corte seccional del oído, os dará una idea de lo que es.

Pienso que si todo individuo estudiara un poco acerca de su propio cuerpo y cómo trabaja éste, rápidamente adquiriría una nueva idea del milagroso trabajo realizado por Dios en él, y se daría cuenta de que Él está constantemente activo en nuestro cuerpo y en nuestro cerebro.

Y cuando, como algunos de ustedes lo han visto, esos cuerpos maravillosos hechos por Dios, con todo su complicado, bello y ajustado mecanismo han sido aplastados, destruidos o mutilados por bombas y granadas, construidas por el hombre, en batallas ideadas también por el hombre, con todas sus villanías, uno siente que existe algo de malvado y profano en la guerra.

Observad las líneas de vuestra piel en la punta de vuestros dedos, con sus innumerables círculos y vueltas, sacad sobre un papel una impresión de ellas con tinta y examinadlas con un lente de aumento. Conseguid que millares de otras personas hagan lo mismo y encontraréis que no hay dos idénticas. Considerad cualquier parte de vuestro cuerpo y su maravillosa estructura, su sensación y cómo ejecuta vuestras órdenes. Y entonces principiaréis a daros cuenta de la maravillosa maquinaria viviente que os ha sido confiada para que la uséis de manera adecuada y sentiréis reverencia por vuestro cuerpo.


SECCION INTERIOR DEL OIDO HUMANO, INSTRUMENTO MARAVILLOSO Y DELICADO
El sonido entra por el tubo A y hace vibrar el pequeño tambor E, que a su vez hace que el martillo, hueso C, golpee contra el yunque, hueso D, y mueva el estribo, hueso E, que golpea un segundo tambor F. Aquí existe una especie de caracol G, lleno de fluido. Las vibraciones del tambor F agitan este fluido que, en la parte inferior de su tubo, toca una porción de pequeños cabellos. Estos al ser agitados tocan los nervios que telefonean el sonido al cerebro.Naturaleza microscópica

Tomad una gota de saliva de vuestra boca y ponedla sobre un cristal en un microscopio , veréis que contiene cientos de pequeños animales vivos o gérmenes, de formas delicadas, parecidos unos a los otros, dotados de vida y acción, y poder para alimentarse y reproducirse.

Id al jardín cercano o parque y observad las plantas.

Tomad una hoja de las millares que contiene un árbol y estudiadla con un vidrio de aumento; comparadla con otras del mismo árbol o de la misma especie, a miles de kilometros de distancia. Ambas serán exactamente iguales en forma y contextura, y sin embargo, cada una tendrá una pequeñísima diferencia que la individualice. También cada una tendrá su propio poder para respirar y alimentarse, para sentir calor o frío, salud o enfermedad. Cada planta nace, crece, se reproduce y muere como cualquier animal de los que existen sobre la Tierra.

Las posibilidades del electrón

¿Sabéis lo que es un electrón? Es una parte pequeñísima de electricidad que llega hasta nosotros del Sol a millones y millones de kilómetros de distancia. Es difícil describir su pequeñez. Tomad un átomo; el átomo es la partícula más pequeña de materia que existe. Es demasiado pequeña para poder ser vista y sin embargo, una burbuja de hidrógeno del tamaño de una letra de imprenta, contiene varios millones de átomos.

Y un átomo es mil veces más grande que un electrón.

El Prof. Arthur Thomson en Outlines of Science donde explica todo esto, demuestra que un átomo puede ser amplificado al tamaño de la catedral de San Pablo, en cuyo caso un electrón vendría a ser del tamaño de una pequeña bala. Esto nos hace pensar que existen en este mundo un sinnúmero de cosas pequeñas de las que no es posible darse cuenta y sin embargo, son maravillosas.

"Un electrón -dice sir William Bragg- puede mantener una existencia por sí solo, solamente a una velocidad de más de mil kilómetros por segundo. De otra manera, el electrón se adhiere al primer átomo con quien se cruza". Puede caminar de 16,000 a 160,000 kilómetros por segundo, o sea en otras palabras, podría darle la vuelta al mundo media docena de veces en un segundo. Esto en sí mismo es una maravilla, pero más maravilloso es cómo los hombres de ciencia han podido descubrir esto. Han ido más lejos, han encontrado que la septuagésima parte de un grano de radio produce treinta millones de electrones por segundo.

Tal es la inmensa cantidad de fuerza y energía que nos rodea. Esta ha sido descubierta últimamente. Todavía está por encontrarse quien pueda aparejarla para que sea utilizada por el hombre, en cuyo caso las condiciones de vida serán inmensamente diferentes.

Hace unos cuantos años nosotros no sabíamos nada acerca de la electricidad. Ésta ha sido descubierta de entonces para acá y usada con maravillosos resultados. Ha hecho posible multitud de cosas que nuestros abuelos considerarían como cosas del demonio, entre ellas la telefonía y telegrafía inalámbricas, y, sin embargo, existen. El descubrimiento de los electrones demuestra que aún las ideas de los últimos años son anticuadas con respecto a la naturaleza de la electricidad. ¿Quién podrá predecir los descubrimientos que se hagan en los próximos años?.

Sir W. Bragg dice: "La energía atómica abastecerá nuestras futuras necesidades. Quizás pasen mil años antes de que podamos aparejar un átomo, o quizás mañana tengamos ya las riendas en nuestras manos. Esa es la peculiaridad de la física, la investigación y los descubrimientos accidentales van de la mano."

Qué oportunidad tan espléndida para el individuo que haga de los átomos, moléculas y electrones, su afición. Sería a la vez uno de los mayores benefactores de la raza humana, que el mundo haya contemplado jamás.

Las maravillas y los misterios de la Naturaleza no tienen límite. He aquí grandes oportunidades que se abren ante vosotros, miembros de las generaciones futuras. Existe valioso material en estudio, pero entre más estudiéis, más humildes os consideraréis en presencia de la obra del Creador.

Naturaleza telescópica

Ved hacia el cielo. Un aeroplano vuela muy alto, casi fuera de la vista. ¿Pero qué hay más allá?; ¿más arriba que el aeroplano?

Un espacio sin límite. Observad durante la noche con un telescopio y veréis que esos puntos pequeñísimos que denominamos estrellas, son soles inmensos, con planetas girando a su alrededor, exactamente como gira alrededor del sol nuestra Tierra, y media docena más de otros cuerpos semejantes, cruzan constantemente el espacio a grandes velocidades.

Muchas de estas estrellas están a tal distancia que la luz que nos viene de ellas (y vosotros sabéis lo rápido que camina la luz) toma 500 años y a veces más para llegar hasta nosotros.

Una de ellas pudo haberse hecho pedazos en tiempo de Enrique V, después de Agincourt, y su luz aún nos estaría llegando.

Contemplando los pequeños microbios y átomos que se ven por el microscopio y los vastos mundos que se observan por el telescopio, uno principia a darse cuenta de lo que significa el infinito, y si se piensa que todas estas cosas, grandes y pequeñas, trabajan en un orden perfecto dentro de un inmenso plan; las estrellas dando vuelta en sus órbitas al través del espacio sin límites, el nacimiento y crecimiento de nuevos volcanes en el mundo; la vida, reproducción y muerte en series constantes de las plantas; los gérmenes, los insectos y los animales, no puede uno menos que llegar a la conclusión de que tiene que existir una Mente y un Creador que gobierna todo esto.

El mundo animal

La vida animal está ahí, al alcance de vuestra mano, para que la estudiéis si queréis obtener un mejor conocimiento de las maravillas de la Naturaleza.

Existen pájaros de plumaje maravilloso y de mecanismo complicado, de pequeños huecesillos que les permiten volar, de enorme ingenio para construir sus nidos e instinto migratorio para viajar por medio mundo, y a ciertos lugares cada año. Ahí tenéis las abejas, modelo de colonia socialista donde todos trabajan para el bien común, con una maravillosa división de ocupaciones y sentido de disciplina.

¿Podríais conseguiros un amigo dueño de un colmenar que os pudiera permitir daros cuenta de lo maravilloso de su estructura? De esa manera podríais ver por vosotros mismos, cómo las abejas juntan la miel y hacen la cera tomándola del polen de las plantas y mezclándola con su propia saliva; cómo las constructoras forman con ella celdas exactamente de la misma forma y del mismo tamaño, ligeramente inclinadas cuando en ellas hay que depositar miel tomándola de las flores, llegan y las llenan con ella para alimentar a la cornunidad; cómo la reina deposita sus huevos en las celdas criaderos, donde las nuevas son alimentadas por las nodrizas; cómo las sopladoras colocadas en líneas especiales conservan la colmena ventilada por medio de sus alas y cómo las centinelas y guardias no permiten la entrada a los intrusos.

La mente

Entre los grandes animales, ya sean éstos salvajes o domesticados, focas o panteras, caballos o perros, se encuentra que son sagaces; todos tienen mente y memoria para dirigir sus facultades.

No sólo la madre humana ama a sus hijos.

La tigresa ama igualmente a sus cachorros y la perdiz a sus polluelos.

También el macho protege a la hembra, lo mismo sea un mono, que un jabalí o un pez; y son tan valientes y caballerosos como cualquier caballero de la antigüedad.

He visto a los animales sacrificar sus vidas para proteger las de sus vástagos, con tanto arrojo como cualquier soldado defendiendo su hogar o su país.

Quienquiera que ha sido dueño de un perro, sabe cómo defienden estos animales a sus amos y sus cosas, aún a costa de sus vidas, sin esperar recompensa alguna, sólo por amor a él.

Uno puede darse cuenta por sus acciones cómo gozan al expresar su afecto. Son felices al cumplir con lo que se les ordena y ejecutar pequeños trabajos para su amo.

El hombre también posee todos estos atributos, tiene mente y memoria, valor y caballerosidad, afecto y felicidad, cosas que poseen los animales, pero él las tiene en mucho mayor grado. Las puede usar con mayor ventaja.

El Alma

Como hombres tenemos sobre los animales el poder de reconocer y apreciar las maravillas y las bellezas de la Naturaleza. Podemos admirar las glorias de una puesta de sol, la belleza de las flores y los árboles, la majestad de las montañas, la luz de la luna y los paisajes.

Pero más que todo esto, podemos construir cosas que es más de lo que los animales pueden hacer; muchos pueden pintar, otros pueden escribir poesía y otros pueden hacer música. Esto es lo que tenemos de más sobre los animales para gozar de la vida.

De todo esto se deduce que también debe esperarse algo más de nosotros que de un árbol o de un animal cuyas facultades son limitadas, algo más que gozar del sol, como ellos lo hacen.

El hombre tiene inteligencia y manera de usarla. Pero ésta se malgasta si no es usada o es mal usada, por ejemplo cuando en vez de trabajar en el vasto universo que nos rodea, creado por Dios, nos dedicamos a pelear con el vecino de al lado por alguna cosa sin importancia, relativa a la política o a creencias.

Pero es curioso que se haya dispiitado y peleado en el mundo más a causa de la religión que por cualquier otra causa. Esto más que curioso es ridículo; sin embargo, es verdad que entre más apreciamos nuestras creencias religiosas, más intransigentes nos volvemos con respecto a las ideas religiosas de los demas.

Nos olvidamos de que todos somos hijos del mismo Padre, y que debemos ocuparnos en hacer Su Voluntad, aún cuando sea por distintos caminos.

Hay algo, sin embargo, que es seguro, y es que Dios no es un ser de mente estrecha como algunos parecen imaginarlo, sino un amplio espíritu de Amor que bendice a todo aquel que trata en verdad de hacer cuanto puede por lograr el bien, de acuerdo con su conciencia y en Su Servicio.

Conciencia

¿Cómo se puede mejor servir a Dios con la inteligencia y demás facultades que nos ha dado?

Si hay duda, hay que consultar a la Conciencia, es decir, esa voz que Dios ha puesto en nuestro interior. Ella nos dice en seguida lo que de nosotros se requiere que, en general, será prestarse a servir de buena voluntad y con generosidad. Los animales pelean y gruñen, "los perros encuentran placer en ladrar y morder; tal es la Naturaleza", pero no pueden elevarse a tener miras amplias, a ser caritativos, a ayudar a los demás y ser bondadosos. En cambio, los hombres pueden hacer todo esto si se lo proponen. Es decir, el hombre obtiene su verdadera posición cuando ejerce el divino amor que lleva dentro de sí, en el servicio al prójimo.

Amor

En la India con frecuencia se ven fakires que, por cumplir una promesa, llevan un brazo en alto y jamás lo utilizan. Ese brazo se seca y después muere. De la misma manera la chispa divina del Amor, que existe en todo hombre, si no se ejercita se desperdicia y muere; pero si se le pone en práctica, crece más y más, se fortalece y se hace más exuberante cada día.

Servir, es hacer a un lado el placer o la conveniencia para tender la mano al necesitado. Y si se practica el servicio a los demás día a día, lo mismo en las cosas pequeñas que en las grandes, se va desarrollando esa chispa de amor que todos llevamos en nuestro interior y se hace tan fuerte que lo conduce a uno con alegría al través de las dificultades y las penas de la vida; se eleva uno sobre ellas, se llena uno de buena voluntad hacia los hombres, y la Conciencia, esa voz interior, le dice a uno: "¡muy bien!".

Ese Amor es como Misericordia que Shakespeare describe como poseedora de esta doble cualidad: Es una bendicibn para el que la otorga al igual que para el que la recibe. El amor es "ese algo de Dios" que todo hombre posee: Es el Alma.

El hombre, entre más prodiga amor y caridad a sus semejantes, más desarrolla su alma.

El prof. Drummond en su trabajo Natural Law in the Spiritual World, sugiere que es ahí donde el hombre encuentra la oportunidad para alcanzar lo que se conoce por vida eterna; en una parte de Dios. Es ahí donde el hombre encuentra la alegría de cooperar en la obra de Dios. Es ahí donde encuentra la felicidad celestial, desde luego.

No hay en todo esto ninguna superstición como lo sugieren los ateos. Son hechos que están al alcance de todo hombre, pobre o rico, para que pueda gozar siempre y cuando se conduzca por el buen camino.

Un paso en la consecución de este fin es la lectura de la Biblia, y conocer la historia de lo que Dios quiere que el hombre haga, ejecutando después este deseo por medio de la buena voluntad y la ayuda al prójimo, convirtiendo al hombre en un ser mejor y conduciéndolo salvo alrededor del escollo del ateísmo en su viaje hacia la felicidad.

No penséis que por lo que he dicho en este capítulo estoy tratando de convertiros a una nueva forma de religión, pues no es esto lo que yo pretendo.

Solamente estoy desarrollando la idea de que vosotros, los que leáis estas páginas, tengáis una idea más profunda de la religión si no la tenéis, o si algún ateo está tratando de arrebatárosla. Sólo sugiero que se puede obtener un mejor conocimiento de Dios por el estudio de la Naturaleza, que por medio de los libros. Lo he podido comprobar en muchos casos entre los hombres de los bosques, los marinos, los soldados y los exploradores que no tenían otra manera de ponerse en contacto con la religión.

Si vosotros encontráis que este método no os ayuda, el siguiente paso será hablar con un ministro de la religión, que os coloque en la senda correcta para obtener los verdaderos principios religiosos.

ESTUDIO DE LA NATURALEZA
Incluye
MARAVILLAS DE LA NATURALEZA ESPIRITU DE LA NATURALEZA BELLEZAS DE LA NATURALEZA
De los gérmes microscópicos al infinito en la Astronomía.
Historiaz de la Geología del mundo.
Evolución.
Reproducción.
0rden de la Naturaleza.
Vida.
Instinto y vida animal.
Amor de madre.
Caballerosidad masculina.
Protección y ayuda.
Autosacrificio por el bien común.
Forma, color, sonido y ritmo de la Naturaleza.
Belleza en el arte.
Autoexpresión e instinto en el arte y en el drama.
Goce de la belleza.
Transmisión del goce a los demás.
Felicidad.
Amor
DIOS
A nuestro alrededor y dentro de nosotros
SERVICIO DE DIOS
Por tanto significa lo siguiente
Reproducción saludable dentro del esquema de la Naturaleza. Gozar de la vida y proporcionar felicidad a los demás. Amor desinteresado y servicio al prójimo.

PENSAMIENTOS GUIAS DE FUENTES DIVERSAS

Ser bueno es una cosa, hacer el bien es mejor.

Muchos observan el natalicio de Cristo, pero muy pocos sus preceptos. Es más fácil guardar los días de fiesta, que los mandamientos (Franklin).

El estudio del Libro de la Naturaleza es la verdadera clave de la revelación (Bacon).

La muerte de Cristo y su resurrección son un llamado que se nos hace para morir al pecado y resucitar a una vida nueva: En este mundo y ahora mismo.

Aún cuando vendiérais todos vuestros bienes y los distribuyéreis a los pobres, si no tuviereis caridad de nada os serviría. La caridad es paciente y bondadosa; la caridad no envidia, no se envanece ni se hincha, no se comporta torcidamente, no busca su provecho, no es provocada fácilmente, no piensa mal, no se regocija en la iniquidad, sino en la verdad; soporta todo, cree todo, espera todo (1 Cor. xiii)

Dios no es un amigo que sólo piense en nuestra posición religiosa, por el contrario. Él es una ayuda y un estímulo, si nosotros le vemos como a un amigo bondadoso que se interesa lo mismo por nuestros juegos, nuestro trabajo o nuestra afición de coleccionar estampillas (The Heart of Schoolboy).

La reverencia es una garantía de liberación de malos juicios, de amistad hacia el prójimo, de reverencia a los dioses (Marco Aurelio).

Puedo comprender que un hombre que pone su vista en la tierra sea un ateo; pero no puedo comprender que un hombre que levanta su vista al cielo en una noche serena, pueda decir que Dios no existe (Abraham Lincoln).

El hombre que es ciego a las bellezas de la Naturaleza pierde la mitad del placer de la vida.

Sed parte en el equipo de Dios.

La Naturaleza es una escuela donde las diferentes inteligencias aprenden diferentes cosas: Uno expresará su concepción de la Naturaleza por la poesía, otro par la pintura, pero todos con Amor tranquilo.

Lord Avebury dice en su introducción a Marvels of the Universe: "Vivimos en un mundo maravilloso y bello; un mundo que es de suma importancia comprender, pues es peligroso, si no es que fatal, el mal interpretarlo. No existe animal o planta que no retribuya, no digamos la atención que se le ponga durante una hora sino aún la devoción de toda una vida. Muchas veces he sentido pesar de pensar cuánta felicidad desperdician mis semejantes por su ignorancia de la ciencia. Si hay alguien triste es porque quiere. Todo bosque, todo campo, todo jardín, todo riachuelo, todo estanque, está lleno de interés para aquel que tiene ojos y quiere ver".

Dos cosas llenan mi mente con siempre renovada sorpresa entre más y más medito profundamente sobre ellas: la bóveda estrellada que tengo sobre mi cabeza y la ley moral que llevo dentro de mí (Emanuel Kant).

Amarás al señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu inteligencia. Éste es el primero y más grande de los Mandamientos.

Y el segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a tí mismo.

Sobre estos dos mandamientos descansa toda la ley y los profetas (Mateo xiii, 37).

LIBROS ÚTILES

Año Litúrgico.

Vida de Cristo. Fray Justo Peón de Urbel.

The Wonder of Life. J. E. Thompson.

Vida de Cristo. Remigio Vilariíio.

Weekday Christianity. P. B. Clayton and L. G. Appleton.

Vida de Cristo. P. Salgado.

Jesus of Nazareth. Bishop Gore.

The Greates Story ever Told. Fuller.

The Jesus of History. T. R. Glover.

Ortodoxia. Chesterton.

Outspoken Essays. First Series. Dean Inge.

God’s Plan. Bishop of St. Albans.

El Cristo de Nuestra Fe. Kosters.

La religión demostrada.

Dios y el Grupo Scout Abierto. J. Thurman.

SUMARIO

Resumiendo en unas cuantas palabras todo lo que he dicho en las páginas anteriores.

Vosotros deseáis tener éxito en la vida.

El éxito no consiste en ganar dinero y poder, como en obtener Felicidad.

Muchos jóvenes van a la deriva en medio de la multitud, el azar, y jamás obtienen la felicidad. Hay que ser activo y no pasivo. No hay que dejarse llevar de la corriente. Hay que seguir una senda propia, hay que remar la propia canoa, pero hay que tener cuidado de los escollos; para evitarlos, hay que cultivar algunas cualidades.

ESCOLLOS
(Por la tentación de la multitud)
  ANTIDOTOS
(Por el esfuerzo individual)
Caballos, apuestas, falsos deportes.
Vino y otras formas de autocomplacencia.
Mujeres, peligros de una actitud errada y bendiciones de la actitud correcta.
Extremistas en política. Irreligión, etc.
  Aficiones activas. Ganar dinero.
Dominio de si mismo. Carácter.
Caballerosidad y salud de mente y de cuerpo.
Servicio al prójimo por Dios.

Si tenéis esto por vuestra meta y tratáis de llegar a ella practicando estas salvaguardas, en vez de dejaros llevar por la corriente entre los escollos, obtendréis éxito y felicidad.